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sábado, 30 de enero de 2010

Chávez no planea una guerra contra Colombia... Chávez está en guerra contra Colombia

Se necesita ser mamerto, o miembro de "colombianos por la paz" o muy ingenuo para no entender esta realidad. Hugo Chávez Farías, no planea una guerra contra Colombia. El, su gobierno, sus socios de las Farc y sus compinches del Alba, Unasur, el Foro de Sao Paulo y el Movimiento Continental Bolivariano, están en guerra contra Colombia hace varios años.
La explicación es sencilla. Todos estos grupos están manipulados por comunistas, cuya premisa conceptual es que en Latinoamérica hay un conflicto de clases latente, que solo puede ser resuelto, cuando los marxistas-leninistas triunfen y gobiernen en cada país. No importa que este sistema paquidérmico y arcaico haya fracasado en el Viejo Continente.
Para Fidel Castro y sus peones Hugo Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega, Evo Morales, Mujica, Cristina Kirchner, el obispo Lugo e Ignacio Lula, el comunismo tiene vigencia y fuera de eso Colombia pero en particular el presidente Uribe, es el único escollo que les impide avanzar con mayor celeridad en ese proyecto de guerra de clases.
Auto convencido que es la reencarnación de Simón Bolívar o quizás más que el Libertador, el pintoresco bocón venezolano, está en guerra contra Colombia desde antes de ser elegido presidente de su país. Según lo demostraron los computadores de Reyes, los nexos de Chávez con las Farc son de vieja data, igual que la relación con los terroristas colombianos, de los partidos de izquierda que apoyan su socialismo del siglo XXI y que en forma descarada conspiran con las Farc y varios traidores colombianos vinculados a la Farcpolítica, para deponer la institucionalidad en Colombia.
Esos nexos van más allá de la simpatía ideológica y confirman la tesis de la guerra declarada contra Colombia. Un examen detallado de la sumatoria de hechos así lo corrobora:
Las Farc asesinaron en Apure Venezuela a una decena de militares y funcionarios de PDVSA. Chávez y sus lacayos mintieron ante los medios de comunicación y achacaron el crimen a las autodefensas ilegales de Carlos Castaño. El ministro Rodríguez Chacín sirvió de mediador para que las Farc adquirieran armas y equipamiento militar con traficantes internacionales vía Caracas, al mismo tiempo que era delegado de Chávez para el espectáculo mediático de las liberaciones de algunos políticos secuestrados.
Sin pestañear, Chávez prometió en Caracas a Iván Márquez, la entrega de 300 millones de dólares para que las Farc lanzaran la ofensiva final contra Colombia. Inclusive alcanzó a entregarles 50 millones de dólares para el efecto.
En esos mismos días, Chávez abrió oficina a las Farc y el Eln en el Ministerio de Defensa Venezolano dentro del llamado Fuerte Tiuuna. Allí se concretaron los contactos políticos entre las dos agrupaciones terroristas, para la cacareada unión delictiva contra Colombia.
Iván Márquez, Timochenco, Rodrigo Granda y otros cabecillas de las Farc viven en Venezuela, y portan pasaportes y documentos de identidad de esa nacionalidad con nombres falsos. Las Farc y el Eln entrenan a las milicias bolivarianas de defensa de la revolución chavista; grupos delictivos que existen con la complicidad de los faltos de carácter generales y coroneles venezolanos que conviven con espías cubanos, oficiales propagandistas de Castro y milicias paralelas dirigidas desde el Palacio de Miraflores sin control orgánico de los comandantes de las fuerzas militares venezolanas.
A todas estas realidades se suman los hostigamientos y abiertos desafíos contra la soberanía e integridad colombianas, que ha cometido el gobierno chavista tales como: 1. Secuestro y asesinato de un capitán y un cabo colombianos que se encontraban en Venezuela averiguando la ubicación de un cabecilla del Eln. 2. Secuestro y asesinato de diez campesinos colombianos, sindicados de ser miembros de grupos de autodefensa ilegal. 3. Voladura de puentes fronterizos. 4. Sobrevuelo de aeronaves militares venezolanas en territorio colombiano. 5. Ingreso de miembros de la Fuerza Armada Venezolana armados y uniformados a diferentes puntos de la frontera colombiana.
Es evidente que Chávez ha buscado encender la mecha a partir de una de estas provocaciones, pues el Plan Guaicapuro, contempla ataques en las fronteras para recuperar la Guajira colombiana y parte de Arauca, que según la constitución bolivariana pertenecen a Venezuela; mientras que las Farc reconocidas por todos los gobiernos mamertos como ejército revolucionario comunista, atacarían la zona del interior e instalarían un gobierno revolucionario, reconocido por los camaradas de Unasur, el Foro de Sao Paulo y las Ong´s vinculadas al Movimiento Continental Bolivariano.
A eso se suman descaradas actividades de política partidista de funcionarios diplomáticos venezolanos con miembros del Polo Democrático en Colombia, grupo que cuenta con la simpatía chavista, e inclusive algunos de sus miembros integran el Partido Comunista clandestino de las Farc y su movimiento bolivariano.
De remate Chávez y sus subalternos bocones han inventado una fantasiosa invasión gringa a Venezuela, según ellos lanzada desde Colombia, para así, criticar los convenios militares de Colombia con Estados Unidos, justificar la carrera armamentista venezolana y legitimar por anticipado, la eventual agresión armada contra Colombia, según Chávez, enemiga acérrima de su proyecto esclavista procubano contra el resto del continente.
En realidad, el plan militar contra Colombia es una opción que cada día toma más fuerza dentro de los cursos de acción del asediado gobierno pro terrorista venezolano. Chávez necesita a las Farc y sus socios instalados en el gobierno de Colombia. Requiere a Uribe fuera del entorno, necesita a todos los mamertos y los resentidos como Ernesto Samper o su socia Teodora, instalados en los altos niveles gubernamentales, cerca de las Farc, el Polo, el Partido Comunista y demás mediocres que han vendido el alma al diablo, en aras de tener a su disposición la torta del presupuesto nacional y los cargos públicos para llenarlos de mamertos.
Solo la prudente actitud del gobierno colombiano ha evitado una guerra, la cual por inoperancia de la Cancillería y los cuerpos diplomáticos colombianos acreditados en el exterior, no es ni conocida ni entendida en otros países del mundo, con excepción de los gobiernos de Lula Da Siilva, Evo, Ortega, Correa, Mujica, Lugo, La Kirchner y la dictadura cubana que están ansiosos porque suceda esa agresión armada para apoyar a las Farc y a Chávez en la aventura bélica.
Para el efecto han recurrido a toda clase de patrañas. Desde la marrullera intención de utilizar a Obama con el inmerecido Premio Nobel de Paz, o la manipulación de muchos demócratas despistados, a quienes los comunistas colombianos y del hemisferio tienen convencidos que Uribe es un ogro y que algunos sindicalistas farianos muertos eran arcángeles; hasta las tramas y componendas con la liberación a cuentagotas de los dirigentes políticos, los militares y los policías secuestrados por las Farc.
Por esa razón no es de extrañar que Chávez haya dado a la Piedad Córdoba miles de dólares por medio de Monómeros para hacer conciertos por la paz, que en la práctica tienen más fisonomía de conciertos por las Farc. Tampoco es de extrañar la afinidad ideológica y vehemente defensa que a cada rato hacen los periodistas Botero y Lozano acerca de las Farc.
Mucho menos se puede extrañar la actitud malévola de los manipuladores de Colombianos por la paz y la actitud estúpida funcional de Daniel Samper sumada a la de otros, como los liberados Sigifredo López, Alan Jara, Luis Eduardo Pérez y Clara Rojas, quienes se acaban de lanzar a la arena política para cumplir el compromiso acordado en cautiverio a cambio de la propagandística liberación: Hacer campaña por el acuerdo humanitario y la legitimación del grupo terrorista.
Entretanto, Telesur que tiene más de telefarc que de noticiero serio, continúa la campaña simultánea de propagandismo pro terrorista con la exaltación de los cabecillas de las Farc, para quienes Chávez ha pedido en reiteradas ocasiones estatus de beligerancia; además que permite que fuerzas de seguridad venezolana apoyen a las Farc en el envío de toneladas de cocaína para Europa, Estados Unidos o Japón; al mismo tiempo que células chavistas crean movimientos políticos subversivos para las próximas elecciones en diversos lugares del país.
En síntesis, hay una larga sumatoria de agresiones y actitudes hostiles del gobierno chavista contra Colombia, que comprueban la intencionalidad bélica y además la necesidad que tiene Chávez de lograr por medios subrepticios o abiertos, cumplir la orden que le dio su cacique Fidel Castro, quien envió miles de comunistas ortodoxos a territorio venezolano, no solo para que fortaleciera su revolución tropical, sino para que la extendiera lo más rápido posible hacia Colombia; gracias a la complicidad de Rafael Correa e Ignacio Lula y la persistente acción terrorista de las Farc contra el pueblo colombiano.
Ni más ni menos. Si un animal camina como pato, nada como pato y vive como tal, es un pato. Lo mismo: si Chávez ha desatado cientos de actitudes hostiles, si es comunista, si odia la democracia y la libertad, si es esclavo de Fidel Castro, si apoya a las Farc, si tiene conjura con los comunistas criollos contra Colombia, si se arma hasta los dientes, si tiene en ciernes el Plan Guaicapuro y si ha ordenado agresiones como la voladura de los puentes o los sobrevuelos en territorio colombiano en búsqueda de un incidente, no es porque esté preparando una guerra contra Colombia. Está en guerra contra nuestro país y de qué manera.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.com

domingo, 10 de enero de 2010

El propósito de "Colombianos por la paz" es lograr estatus de beligerancia para las Farc

Por coronel Luis Alberto Villamarin Pulido el 10 de Enero 2010 4:42 PM

La manipulación de las Farc para liberar al cabo Moncayo tiene una explicación precisa y hace parte del plan B orquestado para finales de diciembre pasado. El plan A para dejar en libertad al suboficial, se realizaría con la complicidad de los gobiernos de Brasil y Argentina, así como la calculada intervención de Monseñor Castrillón en Roma, mas la simultánea publicación en Suecia del video de los "campesinos farianos".
La trama era perfecta y coincidía con el fin de año, cuando el espíritu navideño relaja un poco las actitudes políticas e induce a conciliar. Algo similar a la pantomima de la fallida liberación del niño Emmanuel hace un par de años.
Mediante esta jugada, las Farc pretendían utilizar el secuestro del gobernador del Caquetá como el medio de presión, para que Europa por intermediación del Vaticano les quitara el rótulo de terroristas, y así Lula, Chávez y el resto del "combo fariano" les concederían estatus de beligerancia, embajadas en sus países y total reconocimiento político.
En forma premeditada, días antes se reunió en Caracas el Movimiento Continental Bolivariano de las Farc, cuyos cabecillas expresaron abierta simpatía por el brazo armado del Partido Comunista Colombiano, con la venia de los gobernantes de los países comprometidos en una asociación para delinquir, que por enésima vez guardaron silencio frente a esta realidad geopolítica y estratégica que atenta contra la integridad institucional colombiana.
Desde luego, Chávez continuó con la amenaza de guerra y la farsa de vender la idea que la víctima es Venezuela, para justificar cualquier agresión posterior surgida de su gobierno, ya que no le funcionó la provocación de guerra contra Colombia, con la destrucción de tres puentes ubicados en pasos fronterizos.
Por esa razón, cuando dijo que las liberaciones demorarían mas de lo previsto, Piedad Córdoba no solo se integró a la reiterada manipulación y al premeditado plan fariano, sino que desautorizó a Monseñor Córdoba, quien por iluso se convirtió en ficha del plan A de las Farc y sus camaradas, cayó en la trampa y puso en entredicho tanto su credibilidad, como su seriedad, no ajena al consuetudinario deseo de figuración de sus antecesores en asuntos de mediación, para tomar algún contacto con el grupo terrorista.
Pero a los conjurados les falló el plan A. El gobernador del Caquetá fue degollado. El mundo entero se les vino encima a las Farc. Sus socios de Venezuela, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, no los cuestionaron en público, pero se quedaron sin aire. El canciller brasileño Amorín que hacía parte de la conjura y coordinaba la filigrana internacional de apoyo a las Farc tanto con Olivo Saldaña en Brasilia como con sus embajadores en Europa, se vio obligado a retirar a un emisario de Bogotá y a guardar silencio discreto.
De inmediato, las Farc y sus socios activaron el Plan B. El partido Comunista Argentino, con el aval del gobierno de Cristina Kirchner, publicó en Buenos Aires la película filmada en Venezuela cerca a uno de los campamentos de Iván Márquez, la que también pretenden presentar en Suecia.
Pero, una vez mas les falló lo planeado, porque la Cancillería colombiana puso el grito en el cielo e instó por primera vez a los embajadores, a que actúen en consecuencia y eviten la audaz propaganda terrorista.
Entonces, Alfonso Cano sacó a relucir sus cartas. Puso al descubierto que los nexos de los comunistas argentinos con las Farc están en pie, y dejó traslucir, que a diferencia de la apatía del cuerpo diplomático colombiano acreditado en Estocolmo, los terroristas de civil que circulan por Europa ya contactaron al gobierno sueco, muy sensible por cierto a los temas humanitarios; los convencieron que son simples campesinos y no narcoterroristas, razón por la cual este país sería el mediador ideal para liberar a Moncayo.
Dicha mediación generaría la "sorpresiva" reacción favorable a las Farc por parte de los gobiernos del socialismo del siglo XXI en el hemisferio, para forzar la falsa negociación de paz, a partir del canje humanitario y el estatus de beligerancia de las Farc.
Esa negociación de paz sería falsa, pues el dogmatismo marxista-leninista, indica que para las Farc y sus socios del Foro de Sao Paulo, solo habrá paz en Colombia cuando los terroristas tengan el poder político en Colombia y hayan impuesto una dictadura comunista afín a Chávez, Morales, Lula etc.
Por lo tanto, "Colombianos por la paz" grupo del que hacen parte varios miembros del Partido Comunista Clandestino de las Farc, amparados en las bondades de la democracia que pretenden degollar como hicieron con el gobernador del Caquetá; solo busca la legitimación política de las Farc no la liberación de los secuestrados.
Este grupo del que también hacen parte varios idiotas útiles de las Farc, que ansiosos por sacar a Uribe e impedir su reelección, obran como marionetas de los terroristas; actúa en consonancia con el Foro de Sao Paulo, el Movimiento Continental Bolivariano, los proyectos del Plan Renacer de las Farc y los "coincidentes planteamientos" de los camaradas del semanario Voz, órgano de difusión oficial del Partido Comunista Colombiano.
En ese orden de ideas, la militancia de Alán Jara en Colombianos por la Paz no es gratuita. El, Sigifredo López, Luis Eladio Pérez y Gechem fueron liberados con instrucciones precisas de hacer campaña para el Congreso, conseguir la curul y presionar desde allí el acuerdo humanitario, para lograr el siguiente paso del estatus de beligerancia fariana.
No hay lugar para ser tan ingenuos al pensar que un grupo terrorista que masacra sin compasión a once magistrados y luego miente con total cinismo, que secuestra y degüella a un gobernador, que juega con el dolor de la madre del mayor Guevara, que envenena acueductos municipales, que lanza cilindros contra una capilla llena de feligreses en Bojayá, que incendia automotores con ocupantes adentro, que masacra a 33 campesinos en La Gabarra, que fusila a sus compinches, que trafica coca y que ha mentido tantas veces, hubiera liberado a los dirigentes políticos enunciados, sin haberlos comprometido a nada.
Además, sería muy ingenuo creer que esas liberaciones fueron de buena fe, cuando han manipulado tanto con la liberación del cabo Moncayo y los demás secuestrados.
Un indicio de esta realidad, es que recién liberado Eladio Pérez hablaba incansable que tenía la fórmula secreta para el intercambio humanitario con participación de varios gobiernos, pero pocos días después de su liberación murió Raúl Reyes y en los computadores que le incautaron, quedó demostrado que el audaz plan de paz de Pérez, no era más que la imposición a este mensajero casual, de lo acordado por Chávez e Iván Márquez en el Palacio de Miraflores,
En síntesis, La propuesta de poner a Suecia como mediador obedece a buscar que la Unión Europea con participación incluida del Vaticano, retire el rótulo de terroristas a las Farc, mientras "Colombianos por la paz", sigue inmerso en el objetivo para el cual lo crearon los comisarios políticos de las Farc, es decir, buscar el estatus de beligerancia para los terroristas.
Esto explica las declaraciones de Iván Cepeda cuando dice que con el degüello del Gobernador del Caquetá, las Farc no son terroristas sino que cometieron un crimen de guerra, es decir que desde esa óptica son un ejército.
Tal posición coincide con los expuesto por los terroristas reunidos en Caracas con el nombre de Movimiento Continental Bolivariano, el silencio cómplice de los mandatarios de Unasur vinculados al socialismo del siglo XXI, la continua amenaza de Chávez contra Colombia, y el desespero de las Farc por conseguir estatus político, antes que los aviones Super-tucano terminen de eliminar a sus cabecillas.
De remate, ya las Farc no actúan solas. Su operatividad va en consonancia con un impulso internacional, del cual hacen parte los miembros del Foro de Sao Paulo y todos los comunistas latinoamericanos, pero por desgracia, los afectados tanto en Colombia como en Estados Unidos no quieren ver así.


Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.com

El propósito de "Colombianos por la paz" es lograr estatus de beligerancia para las Farc

La manipulación de las Farc para liberar al cabo Moncayo tiene una explicación precisa y hace parte del plan B orquestado para finales de diciembre pasado. El plan A para dejar en libertad al suboficial, se realizaría con la complicidad de los gobiernos de Brasil y Argentina, así como la calculada intervención de Monseñor Castrillón en Roma, mas la simultánea publicación en Suecia del video de los "campesinos farianos".
La trama era perfecta y coincidía con el fin de año, cuando el espíritu navideño relaja un poco las actitudes políticas e induce a conciliar. Algo similar a la pantomima de la fallida liberación del niño Emmanuel hace un par de años.
Mediante esta jugada, las Farc pretendían utilizar el secuestro del gobernador del Caquetá como el medio de presión, para que Europa por intermediación del Vaticano les quitara el rótulo de terroristas, y así Lula, Chávez y el resto del "combo fariano" les concederían estatus de beligerancia, embajadas en sus países y total reconocimiento político.
En forma premeditada, días antes se reunió en Caracas el Movimiento Continental Bolivariano de las Farc, cuyos cabecillas expresaron abierta simpatía por el brazo armado del Partido Comunista Colombiano, con la venia de los gobernantes de los países comprometidos en una asociación para delinquir, que por enésima vez guardaron silencio frente a esta realidad geopolítica y estratégica que atenta contra la integridad institucional colombiana.
Desde luego, Chávez continuó con la amenaza de guerra y la farsa de vender la idea que la víctima es Venezuela, para justificar cualquier agresión posterior surgida de su gobierno, ya que no le funcionó la provocación de guerra contra Colombia, con la destrucción de tres puentes ubicados en pasos fronterizos.
Por esa razón, cuando dijo que las liberaciones demorarían mas de lo previsto, Piedad Córdoba no solo se integró a la reiterada manipulación y al premeditado plan fariano, sino que desautorizó a Monseñor Córdoba, quien por iluso se convirtió en ficha del plan A de las Farc y sus camaradas, cayó en la trampa y puso en entredicho tanto su credibilidad, como su seriedad, no ajena al consuetudinario deseo de figuración de sus antecesores en asuntos de mediación, para tomar algún contacto con el grupo terrorista.
Pero a los conjurados les falló el plan A. El gobernador del Caquetá fue degollado. El mundo entero se les vino encima a las Farc. Sus socios de Venezuela, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, no los cuestionaron en público, pero se quedaron sin aire. El canciller brasileño Amorín que hacía parte de la conjura y coordinaba la filigrana internacional de apoyo a las Farc tanto con Olivo Saldaña en Brasilia como con sus embajadores en Europa, se vio obligado a retirar a un emisario de Bogotá y a guardar silencio discreto.
De inmediato, las Farc y sus socios activaron el Plan B. El partido Comunista Argentino, con el aval del gobierno de Cristina Kirchner, publicó en Buenos Aires la película filmada en Venezuela cerca a uno de los campamentos de Iván Márquez, la que también pretenden presentar en Suecia.
Pero, una vez mas les falló lo planeado, porque la Cancillería colombiana puso el grito en el cielo e instó por primera vez a los embajadores, a que actúen en consecuencia y eviten la audaz propaganda terrorista.
Entonces, Alfonso Cano sacó a relucir sus cartas. Puso al descubierto que los nexos de los comunistas argentinos con las Farc están en pie, y dejó traslucir, que a diferencia de la apatía del cuerpo diplomático colombiano acreditado en Estocolmo, los terroristas de civil que circulan por Europa ya contactaron al gobierno sueco, muy sensible por cierto a los temas humanitarios; los convencieron que son simples campesinos y no narcoterroristas, razón por la cual este país sería el mediador ideal para liberar a Moncayo.
Dicha mediación generaría la "sorpresiva" reacción favorable a las Farc por parte de los gobiernos del socialismo del siglo XXI en el hemisferio, para forzar la falsa negociación de paz, a partir del canje humanitario y el estatus de beligerancia de las Farc.
Esa negociación de paz sería falsa, pues el dogmatismo marxista-leninista, indica que para las Farc y sus socios del Foro de Sao Paulo, solo habrá paz en Colombia cuando los terroristas tengan el poder político en Colombia y hayan impuesto una dictadura comunista afín a Chávez, Morales, Lula etc.
Por lo tanto, "Colombianos por la paz" grupo del que hacen parte varios miembros del Partido Comunista Clandestino de las Farc, amparados en las bondades de la democracia que pretenden degollar como hicieron con el gobernador del Caquetá; solo busca la legitimación política de las Farc no la liberación de los secuestrados.
Este grupo del que también hacen parte varios idiotas útiles de las Farc, que ansiosos por sacar a Uribe e impedir su reelección, obran como marionetas de los terroristas; actúa en consonancia con el Foro de Sao Paulo, el Movimiento Continental Bolivariano, los proyectos del Plan Renacer de las Farc y los "coincidentes planteamientos" de los camaradas del semanario Voz, órgano de difusión oficial del Partido Comunista Colombiano.
En ese orden de ideas, la militancia de Alán Jara en Colombianos por la Paz no es gratuita. El, Sigifredo López, Luis Eladio Pérez y Gechem fueron liberados con instrucciones precisas de hacer campaña para el Congreso, conseguir la curul y presionar desde allí el acuerdo humanitario, para lograr el siguiente paso del estatus de beligerancia fariana.
No hay lugar para ser tan ingenuos al pensar que un grupo terrorista que masacra sin compasión a once magistrados y luego miente con total cinismo, que secuestra y degüella a un gobernador, que juega con el dolor de la madre del mayor Guevara, que envenena acueductos municipales, que lanza cilindros contra una capilla llena de feligreses en Bojayá, que incendia automotores con ocupantes adentro, que masacra a 33 campesinos en La Gabarra, que fusila a sus compinches, que trafica coca y que ha mentido tantas veces, hubiera liberado a los dirigentes políticos enunciados, sin haberlos comprometido a nada.
Además, sería muy ingenuo creer que esas liberaciones fueron de buena fe, cuando han manipulado tanto con la liberación del cabo Moncayo y los demás secuestrados.
Un indicio de esta realidad, es que recién liberado Eladio Pérez hablaba incansable que tenía la fórmula secreta para el intercambio humanitario con participación de varios gobiernos, pero pocos días después de su liberación murió Raúl Reyes y en los computadores que le incautaron, quedó demostrado que el audaz plan de paz de Pérez, no era más que la imposición a este mensajero casual, de lo acordado por Chávez e Iván Márquez en el Palacio de Miraflores,
En síntesis, La propuesta de poner a Suecia como mediador obedece a buscar que la Unión Europea con participación incluida del Vaticano, retire el rótulo de terroristas a las Farc, mientras "Colombianos por la paz", sigue inmerso en el objetivo para el cual lo crearon los comisarios políticos de las Farc, es decir, buscar el estatus de beligerancia para los terroristas.
Esto explica las declaraciones de Iván Cepeda cuando dice que con el degüello del Gobernador del Caquetá, las Farc no son terroristas sino que cometieron un crimen de guerra, es decir que desde esa óptica son un ejército.
Tal posición coincide con los expuesto por los terroristas reunidos en Caracas con el nombre de Movimiento Continental Bolivariano, el silencio cómplice de los mandatarios de Unasur vinculados al socialismo del siglo XXI, la continua amenaza de Chávez contra Colombia, y el desespero de las Farc por conseguir estatus político, antes que los aviones Super-tucano terminen de eliminar a sus cabecillas.
De remate, ya las Farc no actúan solas. Su operatividad va en consonancia con un impulso internacional, del cual hacen parte los miembros del Foro de Sao Paulo y todos los comunistas latinoamericanos, pero por desgracia, los afectados tanto en Colombia como en Estados Unidos no quieren ver así.


Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
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