Desde el nacimiento como república soberana Colombia ha afrontado la guerra fratricida. A partir de la década de los años 50, la violencia liberal-conservadora recibió un tercer ingrediente con la entrada en escena del partido comunista y su brazo armado las Farc. Años mas tarde este grupo se convirtió en narcotraficante y terrorista, a la vez que facilitó el camino para la inmersión de las autodefensas ilegales en el mismo esquema de terror.
viernes, 21 de enero de 2011
Principio del fín del mono Jojoy
martes, 18 de enero de 2011
¿Acuerdo humanitario y negociación de paz con las Farc?
jueves, 13 de enero de 2011
Las Farc y sus cómplices deben reparar a las víctimas de sus atrocidades
miércoles, 29 de diciembre de 2010
La camarada y compatriota Dilma Rousseff es la tabla de salvación política de las Farc
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Los cómplices de las Farc buscan legitimar al grupo terrorista
martes, 30 de noviembre de 2010
Chuzadas y Espionaje. Realidad que la hipocresía “ignora”
Temas geopolíticos internacionales
Publicado en la Revista Semana de Bogotá Colombia el 29 de noviembre de 2010
En el orden local las “chuzadas” del Das y en el mundial el destape de documentos secretos de diplomáticos estadounidenses, desataron sendas tormentas noticiosas y simuladas actitudes moralistas de opositores a los respectivos gobernantes. Es la hipocresía tradicional de los politiqueros de siempre en todos los lugares del planeta. Quien haya estudiado historia política o esté medianamente informado de los avatares gubernamentales de cualquier país del mundo, sabe las intercepciones de comunicaciones y el espionaje son parte de la seguridad de los estados sin importar su línea ideológica. Es una realidad que solo los hipócritas "ignoran", para con ella hacer politiquería.
En el caso de Estados Unidos toda esa parafernalia de acciones encubiertas, ha sido atribuida a la CIA. En Israel al Mossad. En Inglaterra al M-16. En la Unión Soviética a la KGB… Y así sucesivamente. Pero además todos los consulados y embajadas del mundo, todos sin excepción, envían a sus respectivos gobiernos informes detallados de inteligencia estratégica, la cual incluye análisis político interno del país donde está acreditado el cuerpo diplomático, capacidades militares, incursión en la tecnología, alianzas políticas, cercanía o rechazo con el gobierno representado, etc.
Para el efecto, los métodos utilizados varían de acuerdo con la capacidad económica y potencialidad de inteligencia militar de cada país. La gama es muy amplia. Incluye espías humanos, infiltración en organismos claves como lo hacen Chávez, Lula, Castro, Correay los demás comunistas en Latinoamérica; espías tecnificados como lo hacen Estados Unidos, Rusia, China, Israel, Alemania, Francia, Canadá, etc; equipos de alta tecnología como lo hacen sin excepción todas las potencias; pago de informantes, publicaciones con desinformación etc.
En el caso de las chuzadas del Das, esto ni es nuevo, ni por desgracia será la última vez. Chuzar los teléfonos o las comunicaciones de personalidades de interés para el desarrollo de proyectos políticos, ha sido una constante en Colombia desde cuando aparecieron las comunicaciones. Y antes de esto, liberales y conservadores utilizaban a funcionarios infiltrados en cargos sensibles para conocer que pensaba el adversario político o como iría a actuar.
Es algo que desde siempre han sabido los presidentes, senadores, ministros, altos magistrados, jueces, directores de la policía o del Das. Por ende, también ha sido conocido por la oposición, que ahora plena de hipocresía “ignora” semejante barbaridad y cuestiona a los cuatro vientos con moralidad de vitrina, en aras de obtener réditos politiqueros: O lo que es peor, altos funcionarios del actual gobierno escandalizan a los cuatro vientos, a sabiendas que esa es una de las herramientas de poder que potencialmente utilizarán mas adelante cuando se acabe la luna de miel con el electorado y pase al olvido el cuento de hadas tejido en torno a los cien días de Santos.
No estamos justificando las chuzadas ni aceptando la violación de la intimidad de las personas. Es algo reprobable venga de donde viniere. Estamos poniendo en blanco y negro una cruda realidad que no puede ser tratada con hipocresía ni fingidas actitudes éticas o morales. Es un problema estructural que demuestra la baja calidad de todos dirigentes que nos han gobernado, cuya ineptitud para sostener planes de gobierno a largo plazo ha sido suplida por el espionaje de lo que piense lo haga la oposición, cuya incapacidad funcional se resume en que solo busca la caída del gobernante de turno, sin importar que cuando ellos estén en el poder recibirán la misma medicina.
En el caso de las relaciones exteriores es algo más serio y en el caso colombiano en que nuestros cónsules y embajadores son miopes frente a esta realidad, está en juego la continuidad de la democracia en el país. ¿Quién puede dudar que los diplomáticos nombrados por los gobiernos de Chávez, Correa, Lula, Evo Morales, Daniel Ortega y el dictador Fidel Castro, espían al gobierno colombiano?... Sería iluso creer que no. ¿Quién pondría en duda que además de ayudar a Morales y a Correa, Chávez y Lula no los espían?...¿Quíen dudaría que a sabiendas de las intenciones de los miembros del Foro de Sao Paulo, Irán, Corea del Norte, Siria , China o Rusia, la Casa Blanca no los espía?.
Se necesita ser ingenuo para dudarlo o un cínico de tiempo completo. La hipocresía que ignora la realidad del espionaje es la misma que lo aplica con mayor intensidad cuando está en el poder. Ni más ni menos.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
domingo, 21 de noviembre de 2010
Exitosas operaciones c aeroterrestres contra las Farc urgen complementos socio-económicos
Publicado en la Revista Semana de Bogotá-Colombia, el 21 de noviembre de 2010
Las recientes operaciones aeroterrestres de las Fuerzas Militares contra los campamentos del Bloque Sur de las Farc en Putumayo y Caquetá, sumadas a exitosos golpes de Colombia contra el grupo terrorista, corroboran una vez más, que la coordinación de inteligencia técnica, análisis de documentos, bombardeos de alta precisión y desembarcos sorpresivos de comandos terrestres integrantes de las Fuerzas Especiales, articulan el salto cualitativo y la diferencia cuantitativa a favor del Estado.
Del triunfalismo desmesurado de las Farc, derivado de la debilidad de carácter del entonces presidente Pastrana y laxitud del alto mando militar que permitió el desalojo de un batallón de la zona de distensión, cuando inclusive la revista Time osó asegurar que Colombia estaba ad portas de la balcanización; el centro de gravedad de las operaciones de contraterrorismo, estableció como epicentro del Plan Patriota, la que hasta la fecha, las Farc creían inexpugnable retaguardia estratégica.
Con paciencia, profesionalismo y avanzadas técnicas de inteligencia militar, las Fuerzas Armadas de Colombia, infiltraron los anillos de seguridad de los bloques Oriental y Sur de las Farc, e iniciaron a causarles una seguidilla de golpes tácticos de connotaciones estratégicas, que hoy además de ubicar en primer plano a las instituciones armadas colombianas en operaciones de guerra asimétrica, devolvieron la fe a los colombianos en que se puede invertir con seguridad y en que el Ejército nacional y las demás Fuerzas Armadas que lo apoyan, no cesarán en golpear a los terroristas hasta conducirlos a la rendición, igual que sucedió con el M-19, el Epl y la Corriente de Renovación Socialista del Eln.
Pero, como lo hemos escrito muchas veces, la victoria militar per se no basta. Ejemplo clásico la Operación Anorí que en 1973 liquidó al primer Eln, pero por miopía estratégica y falta de carácter del entonces presidente Alfonso López Michelsen, los remanentes del grupo terrorista orientado por teólogos de la liberación, resucitó de las cenizas.
Igual puede suceder con las Farc. A las bajas en combate de Reyes, Jojoy, Acacio, Rincón, Mariana, Patamala, la pilosa, Danilo, la mujer de Trinidad, etc; eventualmente se pueden sumar las de Catatumbo, Cano, Gómez o cualquier otro terrorista de importancia dentro de las Farc, pero estas operaciones perderán el valor político-estratégico, si el gobierno nacional no estructura una estrategia integral de consolidación, con medidas sólidas de cooperación civil-militar, educación, inversión socioeconómica en zonas a apartadas y aclimatación a nivel nacional de una cultura de paz, tolerancia y convivencia sin apasionamientos violentos.
Es indudable que las Farc están en crisis de mando y dirección. Cano y los demás cabecillas no han podido articular una línea de acción armada consistente que impida la acción sorpresiva y contundente de las precisas incursiones aeroterrestres sorpresivas de los últimos dos años. Por ende, el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas deben explotar el éxito estratégico alcanzado y complementarlo con intensas campañas de propaganda y guerra sicológica, tendientes a la desmovilización masiva de los terroristas de bajo nivel.
En la práctia, las farc estánAaferradas a la última tabla de salvación que les queda: buscan la legitimación política y el estatus de beligerancia apadrinados por el Foro de Sao Paulo, y a ello le apuestan escudados en la etapa de hipocresía mutua entre Santos Correa y Chávez, así como la esperanza que la terrorista brasileña Dilma Rousseff, obediente a los planes de Lula desde Unasur, les ayude en el empeño.
Por esa razón, las Fuerzas Militares no pueden reducir la ofensiva táctica y estratégica contra todas las estructuras de dirección farianas, pero también es necesario que los embajadores, cónsules y la propia ministra de Relaciones Exteriores salgan de la consuetudinaria mediocridad de este tipo de funcionarios acostumbrados a vivir de honores y prebendas, para que presenten ante el mundo la realidad de quienes son las Farc y cuál es el arcaico proyecto político que persiguen con el apoyo de los gobiernos del hemisferio, lacayos de la dictadura cubana. Y claro que todo el gabinete ministerial trabaje en bloque para desarrollar una estrategia socio-económica de consolidación de la paz.
En síntesis, es necesario ganar la guerra para conquistar la paz, pero también es el momento estratégico oportuno para que por primera vez, la dirigencia política entienda que la solución al problema no es solo el empleo de la fuerza militar asediada por tirios y troyanos de la política, sino que quienes deben avocar las respuesta integrales, son quienes ostentan el poder civil y hoy heredan en los cargos a quienes generaron este desorden y este drama para el país.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.com
Obras del coronel Luis Alberto Villamarín Pulido