Cifras aproximadas indican que el 30% de los integrantes de los grupos terroristas que delinquen en Colombia son menores de edad y casi todos niños preadolescentes. En medio del morbo publicitario, los medios de comunicación se han limitado a reseñar los constantes casos, mientras que los organismos gubernamentales y las Ong´s que se relacionan con el tema, se han quedado estancadas en las estadísticas de los desmovilizados en estas categorías.
Llama la atención, que los abanderados de la supuesta paz, verbigracia el Partido Comunista y los Colombianos por la Paz, guarden silencio cómplice frente a este hecho de barbarie y de corrupción de mentes infantiles.
Sería de esperarse que los fervientes defensores de los derechos humanos, siempre encaminados a buscar condenas jurídicas politizadas contra quienes los han combatido en el campo de batalla, verbigracia el aberrante caso de injusticia contra el coronel Alfonso Plaza Vega; se pronunciaran con la misma vehemencia e hicieran seguimientos minuciosos a los procesos por el reclutamiento de menores para los grupos terroristas.
Quienes hemos comandado operaciones de contraguerrillas en diferentes regiones del territorio nacional, a diario tomamos contacto no solo con la realidad de la Colombia rural (tan desconocida como ajena para los burócratas citadinos), sino que hemos visto de cerca a menores de edad capturados, muertos o heridos en medio de los combates.
Para mencionar un solo caso de los muchos que conocí de cerca, cito a Henry Gutiérrez Restrepo alias Daniel de la cuadrilla Carlos Alirio Buitrago del Eln, quien se presentó de manera voluntaria a la base militar de Juanes en zona rural de San Carlos Antioquia en 1990.
Para al época, Henry tenía 12 años de edad, cuatro de ellos de militancia en la cuadrilla terrorista. Fue reclutado para el Eln por Rigoberto Buitrago Ramírez alias Saúl, cabecilla del grupo, hermano de Carlos y Alirio Buitrago, en cuya memoria el sacerdote católico Bernardo López Arroyave, fundó este grupo terrorista, en el suroriente antioqueño.
Tengo el vívido recuerdo del breve texto que leí en un trozo de cartón rasgado de una caja de crema dental, que cargaba el imberbe entre la cartera:
-Si matan o hieren a Henry, localicen a mi mamá en San Luis y le informan. Ella vive cerca del parque municipal-
Con apenas segundo año de escuela primaria, Henry hacía parte de la Comisión de Trabajo Político Organizativo, encargada entre otras cosas de "limpiar la región de sapos, paramilitares, y enemigos de la revolución popular".
Impresionado por la vivacidad del imberbe, complementada por su extraordinaria memoria fotográfica y la precisión de los detalles que narraba, demoré dos días desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, en desarrollo de la entrevista y cotejo de datos útiles para la inteligencia militar. Muchas de sus revelaciones, fueron útiles para las operaciones subsiguientes y puntal importante, para escribir el libro de mi autoría titulado El Eln por dentro, publicado años después de esta experiencia.
Henry relató con lujo de detalles el planeamiento y ejecución del asalto a Cementos Río Claro en 1987, los "ajusticiamientos" que cometía Palizada, las veces que el mismo incineró tractomulas en la autopista Medellín-Bogotá, los secuestros de unos ciclistas y unos japoneses adscritos a Isa, el ataque terrorista contra la Central Hidroeléctrica de Jaguas, los malos tratos de palabra y de obra que recibió de los cabecillas y en especial el temor a escapar, por miedo a que los terroristas asesinaran a su madre, como se lo habían advertido.
Henry rindió testimonio ante el juez promiscuo de San Carlos, pués en esa época no había Fiscalía, pero de manera curiosa, no hubo acción legal contra los integrantes de las milicias populares urbanas del Eln, a quienes señaló con nombre propio y actividades específicas, sino que al poco tiempo, todos los denunciados estaban al tanto de los cargos, pero ni eran llamados a declarar, ni tampoco eran requeridos por autoridad alguna.
Igual que sucede ahora con las reticentes denuncias de los claros nexos del Partido Comunista con las Farc, o las críticas sentidas de algunos columnistas acerca del tratamiento diferente de los medios de comunicación y de las autoridades judiciales, frente a los casos de parapolítica y Farcpolítica. O con las graves denuncias que hizo Olivo Saldaña contra sindicalistas, un exgobernador y dirigentes políticos regionales en el Tolima. Una vez mas el silencio cómplice fue la matriz del asunto.
Llama también la atención que el combo de Piedad Córdoba pegado al embeleco del acuerdo humanitario, so pena de resucitar el descompuesto cadáver político de las Farc y buscar la candidatura presidencial de la polémica senadora liberal, jamás se detiene a cuestionar a los terroristas por el reclutamiento de menores, o por los secuestros, o por envenenar acueductos, o por destruir la infraestructura económica, o por desplazar a tanto campesino amenazado de muerte, etc.
No.. En la agenda de los autodenominados Colombianos por la paz, solo aparece escrito el mandato del Foro de Sao Paulo dirigido por Lula, Chávez, Correa, Ortega la dictadura cubana y las Farc: Hacer un acuerdo humanitario en Colombia, que de estatus a los terroristas, reconozca su beligerancia y permita abrirles embajadas en Managua, Quito, Caracas, Brasilia y La Habana y desatar la etapa final de la guerra contra Colombia, con el fin de imponer una dictadura totalitaria similar a la cubana.
Lo tragicómico del asunto, es que pese a las revelaciones de los computadores de Reyes, a las anotaciones del diario de la terrorista holandesa que anda al lado de Lozada, a las declaraciones de Cano, a que las Farc no han renunciado a su Plan Estratégico y a que el Foro de Sao Paulo sigue empeñado en envenenar mentes como lo hicieron en Caracas hace una semana con el homenaje a Tirofijo; todavía hay estultos funcionales que creen que Lula obra de buena fe, que el embeleco pacifista de los Colombianos por la Paz, no tiene doble fondo, y que las Farc con su comunismo están pérdidas.
No se dan cuenta que por culpa de esa indiferencia e indolencia, de no haber sido por el certero bombardeo a la guarida de Reyes, el maquiavélico complot habría seguido su curso.
Y tampoco se dan cuenta que las Farc asesinan la vida en primavera, que las bandas mal llamadas paramilitares son una consecuencia del terrorismo comunista, que muchos de los paras primero fueron miembros de las Farc y el Eln, y lo que es mas grave, que más de la tercera parte de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los grupos terroristas en Colombia, son ejecutados por menores de edad como Henry Gutiérrez, cuya fogosidad es utilizada con macabra y siniestra intencionalidad por desadaptados o resentidos sociales como el cura Pérez, el sacerdote Bernardo López Arroyave, y otros bandidos cuyos nombres son utilizados por las cuadrillas de las Farc y el Eln.
Dos o tres semanas atrás, Ramón Isaza reconoció ser el autor intelectual de la muerte de los hermanos Carlos y Alirio Buitrago. Herlinda Ramírez la madre de las dos víctimas, quien también es miembro activo del Eln, pidió en público la reparación por la muerte de sus dos angelitos. Entendible desde el punto de vista maternal y humano, pues su dos hijos fueron masacrados por sicarios al servicio de Isaza, quien desde luego debe responder por el homicidio múltiple.
Lo que no es entendible desde le punto de vista jurídico, es porqué la mencionada señora no responde ante los tribunales de justicia por los crímenes de lesa humanidad que han cometido sus hijos con su complicidad, pues los ha apoyado en el trasegar clandestino desde cuanso la familia entera se enguerrilló; por los actos de sedición en que ha participado ella y su esposo Manuel identificado con el alias de Marcelo, como lo denunciaron en su debido momento Angélica Mazo alias Mónica, Faber y el propio Henry Gutiérrez.
Pero claro, la justicia está sobrecargada de procesos en un país donde la ley y el orden no se compaginan. Y de contera, hay tendencia al espectáculo mediático o a las aberraciones jurídicas como el politizado juicio contra el coronel Plazas Vega. Mientras tanto por lógica conveniencia Petro, Navarro, y los demás terroristas desmovilizados del M-19 dicen que todo fue a sus espaldas, que ellos eran del M-19 pero no participaron en el sangriento asalto al Palacio de Justicia, por ende no son responsables, y claro, que ellos nunca reclutaron niños para el M-19.
En la práctica, miles de imberbes engatusados en las oscuras estratagemas de guerra leninista contra la institucionalidad colombiana, siguen enredados en un desangre feroz... los comisarios políticos de esa barbarie, dedicados a legitimarlos, a la par con la actitud calculada y condescendiente de los mandatarios marxistas de Ecuador, Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua....
Ese es un bosquejo global del entorno de los niños que están en la guerra contra Colombia.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.co.nr
Analista de asuntos estratégicos
Desde el nacimiento como república soberana Colombia ha afrontado la guerra fratricida. A partir de la década de los años 50, la violencia liberal-conservadora recibió un tercer ingrediente con la entrada en escena del partido comunista y su brazo armado las Farc. Años mas tarde este grupo se convirtió en narcotraficante y terrorista, a la vez que facilitó el camino para la inmersión de las autodefensas ilegales en el mismo esquema de terror.
domingo, 5 de abril de 2009
jueves, 26 de marzo de 2009
Acaba de salir al mercado mi mas reciente producción literaria titulada Complot contra Colombia.
Esta obra escrita en 276 páginas, reforzadas con mas de 100 ilustraciones, analizA tanto los contenidos como las incidencias de los computadores de Raúl Reyes, dentro del marco del Plan Estatégico de las Farc y los proyectos delictivos del grupo terrorista a nivel internacional.
En ese orden de ideas, el documento evalúa la estrategia integral de las Farc en los campos político (interno y externo), financiero (drogas, secuestros, extorsiones) y armado (crecimiento de las cuadrillas, terrorismo y asentamiento de los llamados bloques de frentes, en lugares de alta incidencia geopolítica del país).
Merecen especial atención, los capítulos que analizan los reveladores hallazgos de los sólidos nexos de los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Brasil y Bolivia con los terroristas colombianos, asi como la habilidosa estrategia de diplomacia paralela que ha desarrollado en forma sostenida y sistemática, el llamado Frente Internacional de las Farc, frente a la casi nula respuesta de la Cancillería colombiana al respecto.
El libro constituye un texto de historia del conflicto colombiano, un análisis profundo de inteligencia estratégica y geoestrategia; y una crónica de la Operación Fénix, quizás la mas importante de las operaciones ofensivas de las Fuerzas Militares y de Policía, a lo largo de cinco décadas de guerra contra el terrorismo comunista en Colombia.
sábado, 7 de marzo de 2009
Martin Sombra es tan cínico como Correa, Chávez y los demás cómplices de las Farc
En sendas entrevistas desde la Cárcel Modelo para el programa La Noche de RCN y la W Radio, el terrorista Helí Mejía mas conocido como Martín Sombra, manejó una elevada dosis de histrionismo, premeditada con el fin de disimular su sanguinario pasado de 42 años de militancia criminal en las Farc, llamar la atención de los incautos que pudieran calificarlo como un humilde campesino que se vio obligado a tomar las armas, y desde luego, eludir con artimañas la responsabilidad que le cabe por la comisión de múltiples delitos de lesa humanidad.
Las marrulleras respuestas de Martín Sombra, trajeron a la memoria colectiva de los colombianos, el recuerdo de las teatrales actitudes de Tirofijo cuando decía: "se debe hacer lo que haiga que hacer", o, "vustedes saben que a yo me robaron unas gallinitas y unos marranitos"; ambas con el ánimo de generar opinión distorsionada, que lo presentara como un campesino obligado a levantarse en armas contra el Estado, y no como quien en verdad era: Un miembro del comité Central del Partido Comunista Colombiano, encargado de dirigir la acción terrorista contra el Estado legítimo, para tomarse el poder e instaurar una anacrónica dictadura totalitaria similar a la cubana.
Dicha actitud pareciera ser una metódica línea de conducta de la primera generación fariana. En 1994, tropas de la Brigada Móvil 1 capturaron en límites del Páramo del Sumapaz y Uribe-Meta, a José Joaquín Hachipis alias Juaco Cauca, uno de los terroristas mas antiguos de las Farc, compadre del sargento Pascuas y estafeta de confianza de Tirofijo.
En el lugar de la captura, las tropas le encontraron una pistola calibre nueve milímetros con mas de 100 cartuchos para la misma, documentos de las Farc, y cerca de su casa una caleta con los equipos de retransmisión de la emisora clandestina Resistencia.
Llevado ante las autoridades judiciales el curtido terrorista, asumió similar actitud a la de Martín Sombra. Todo el tiempo habló con acento campechano, dijo ser ignorante absoluto de las leyes colombianas, haber sido ingenuo al guardar esa pistola a un campesino que se había ido de la vereda sin decir cuando volvía, nunca haber visto las Farc, no haber sido nunca guerrillero etc.
Pero el asunto no se queda en estas simplezas de los tres terroristas de origen campesino enunciados. Todos los indicios apuntan a demostrar que estos rasgos de comportamiento son la norma directriz en la conducta de los comunistas.
Así lo confirman el descarado cinismo de los mandatarios comunistas Rafael Correa del Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y los demás integrantes del torvo complot contra Colombia.
Rafael Correa asume actitud de víctima. Niega que el sabía que Reyes vivía a sus anchas en el Ecuador. Dice que si Ignacio Chauvín se reunió con Reyes fue a sus espaldas, y fuera de eso que traicionó la patria. Se inventó cinco condiciones para reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, de las cuales la más importante es que el gobierno colombiano le retire los cargos por ser facilitador del terrorismo, acorde con los escritos hallados en los computadores de Raúl Reyes.
Además se contradice en torno a la siniestra componenda que por orden suya desarrollaba el ministro Gustavo Larrea con las Farc, sin decir nada acerca del trabajo político organizativo del partido comunista clandestino de las Farc, que la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU) presidida por Larrea, ha realizado en la línea fronteriza colombo-ecuatoriana, e inclusive la autorización que dio a las Farc, para que asesinen a cualquier ecuatoriano residente en el sector, que se oponga al trabajo organizativo de masas realizado por las Farc en contubernio con algunos delegados clandestinos de Alianza País, el movimiento político que llevó a Correa a la presidencia ecuatoriana.
De remate, Correa desafía con locuacidad a Colombia y a los Estados Unidos, elude el tema del narcotráfico y de manera reiterativa asume actitudes histriónicas similares a las de Martín Sombra, con el argumento que el es inocente, que fue Colombia la que lo agredió, que Ecuador no tiene nada que ver en la guerra contra Colombia, y que su país ni considera terroristas a las Farc, e implícitamente que no las va a combatir dentro de su territorio, por que el (Correa) quiere la paz para Colombia, es decir la artificiosa paz comunista, según la cual la única paz verdadera, ocurre cuando los comunistas se tomen el poder e instauren una dictadura totalitaria, desaparezca la propiedad privada y se imponga el marxismo-leninismo.
Lo mismo sucede con Hugo Chávez. Tira la piedra y esconde la mano. A sabiendas que nadie cree en sus fanfarronadas, abraza al presidente Uribe en público, afirma que no tiene ni ha tenido nada que ver con las Farc, dice que Venezuela no es santuario de terroristas a pesar de tenerles hasta oficina en el Fuerte Tiuna de Caracas, y así sucesivamente.
Por su parte el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, es aún mas solapado, por ende mas cauto. Sabedor de la gravedad que es apoyar a un grupo terrorista, pone a sus subalternos a hablar con los delegados de las Farc, les apoya en la clandestinidad, mientras que se apoya en el liderazgo que ha ganado la economía brasileña en el hemisferio, para con sorna estilo Martín Sombra, disimular la cercana proclividad de Lula con los terroristas.
Prueba de ello es el calculado montaje de la supuesta participación humanitaria del gobierno brasileño en la liberación de seis secuestrados, cuyo verdadero objetivo, era resucitar el cadáver político de las Farc, y fortalecer la ambiciosa candidatura electoral de Piedad Córdoba a la presidencia de la república.
En síntesis, no se le puede creer a Martín Sombra, pues su actuación es tramposa y tránsfuga, encaminada a meterse en los beneficios legales de la Ley de Justicia y Paz, con la intención de seguir dedicado a delinquir. Tampoco se puede creer en la buena fe de Chávez, Correa y Lula. Los tres son piezas de una misma estrategia totalitaria contra el hemisferio.
Así como el Foro de Sao Paulo busca esclavizar en los senderos del marxismo-leninismo a todo Latinoamérica, bajo la solapada batuta de Lula Da Silva; el Plan Estratégico de las Farc del cual no hay muestra fehaciente de algún cambio, pretende la toma violenta del poder y la manipulación del acuerdo humanitario para sumarse a la conjura internacional de corte marxista-leninista.
Mientras tanto los intelectuales de izquierda, los amigos de las Farc y los autonombrados mediadores, tratan por todos los medios de desprestigiar al gobierno colombiano, con el fin de legitimarse como la salvación del país. La misma actitud marrullera de Martín Sombra, Hugo Chávez y Rafael Correa, pero desde otro ángulo.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.com
Analista de asuntos estratégicos
Las marrulleras respuestas de Martín Sombra, trajeron a la memoria colectiva de los colombianos, el recuerdo de las teatrales actitudes de Tirofijo cuando decía: "se debe hacer lo que haiga que hacer", o, "vustedes saben que a yo me robaron unas gallinitas y unos marranitos"; ambas con el ánimo de generar opinión distorsionada, que lo presentara como un campesino obligado a levantarse en armas contra el Estado, y no como quien en verdad era: Un miembro del comité Central del Partido Comunista Colombiano, encargado de dirigir la acción terrorista contra el Estado legítimo, para tomarse el poder e instaurar una anacrónica dictadura totalitaria similar a la cubana.
Dicha actitud pareciera ser una metódica línea de conducta de la primera generación fariana. En 1994, tropas de la Brigada Móvil 1 capturaron en límites del Páramo del Sumapaz y Uribe-Meta, a José Joaquín Hachipis alias Juaco Cauca, uno de los terroristas mas antiguos de las Farc, compadre del sargento Pascuas y estafeta de confianza de Tirofijo.
En el lugar de la captura, las tropas le encontraron una pistola calibre nueve milímetros con mas de 100 cartuchos para la misma, documentos de las Farc, y cerca de su casa una caleta con los equipos de retransmisión de la emisora clandestina Resistencia.
Llevado ante las autoridades judiciales el curtido terrorista, asumió similar actitud a la de Martín Sombra. Todo el tiempo habló con acento campechano, dijo ser ignorante absoluto de las leyes colombianas, haber sido ingenuo al guardar esa pistola a un campesino que se había ido de la vereda sin decir cuando volvía, nunca haber visto las Farc, no haber sido nunca guerrillero etc.
Pero el asunto no se queda en estas simplezas de los tres terroristas de origen campesino enunciados. Todos los indicios apuntan a demostrar que estos rasgos de comportamiento son la norma directriz en la conducta de los comunistas.
Así lo confirman el descarado cinismo de los mandatarios comunistas Rafael Correa del Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y los demás integrantes del torvo complot contra Colombia.
Rafael Correa asume actitud de víctima. Niega que el sabía que Reyes vivía a sus anchas en el Ecuador. Dice que si Ignacio Chauvín se reunió con Reyes fue a sus espaldas, y fuera de eso que traicionó la patria. Se inventó cinco condiciones para reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, de las cuales la más importante es que el gobierno colombiano le retire los cargos por ser facilitador del terrorismo, acorde con los escritos hallados en los computadores de Raúl Reyes.
Además se contradice en torno a la siniestra componenda que por orden suya desarrollaba el ministro Gustavo Larrea con las Farc, sin decir nada acerca del trabajo político organizativo del partido comunista clandestino de las Farc, que la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU) presidida por Larrea, ha realizado en la línea fronteriza colombo-ecuatoriana, e inclusive la autorización que dio a las Farc, para que asesinen a cualquier ecuatoriano residente en el sector, que se oponga al trabajo organizativo de masas realizado por las Farc en contubernio con algunos delegados clandestinos de Alianza País, el movimiento político que llevó a Correa a la presidencia ecuatoriana.
De remate, Correa desafía con locuacidad a Colombia y a los Estados Unidos, elude el tema del narcotráfico y de manera reiterativa asume actitudes histriónicas similares a las de Martín Sombra, con el argumento que el es inocente, que fue Colombia la que lo agredió, que Ecuador no tiene nada que ver en la guerra contra Colombia, y que su país ni considera terroristas a las Farc, e implícitamente que no las va a combatir dentro de su territorio, por que el (Correa) quiere la paz para Colombia, es decir la artificiosa paz comunista, según la cual la única paz verdadera, ocurre cuando los comunistas se tomen el poder e instauren una dictadura totalitaria, desaparezca la propiedad privada y se imponga el marxismo-leninismo.
Lo mismo sucede con Hugo Chávez. Tira la piedra y esconde la mano. A sabiendas que nadie cree en sus fanfarronadas, abraza al presidente Uribe en público, afirma que no tiene ni ha tenido nada que ver con las Farc, dice que Venezuela no es santuario de terroristas a pesar de tenerles hasta oficina en el Fuerte Tiuna de Caracas, y así sucesivamente.
Por su parte el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, es aún mas solapado, por ende mas cauto. Sabedor de la gravedad que es apoyar a un grupo terrorista, pone a sus subalternos a hablar con los delegados de las Farc, les apoya en la clandestinidad, mientras que se apoya en el liderazgo que ha ganado la economía brasileña en el hemisferio, para con sorna estilo Martín Sombra, disimular la cercana proclividad de Lula con los terroristas.
Prueba de ello es el calculado montaje de la supuesta participación humanitaria del gobierno brasileño en la liberación de seis secuestrados, cuyo verdadero objetivo, era resucitar el cadáver político de las Farc, y fortalecer la ambiciosa candidatura electoral de Piedad Córdoba a la presidencia de la república.
En síntesis, no se le puede creer a Martín Sombra, pues su actuación es tramposa y tránsfuga, encaminada a meterse en los beneficios legales de la Ley de Justicia y Paz, con la intención de seguir dedicado a delinquir. Tampoco se puede creer en la buena fe de Chávez, Correa y Lula. Los tres son piezas de una misma estrategia totalitaria contra el hemisferio.
Así como el Foro de Sao Paulo busca esclavizar en los senderos del marxismo-leninismo a todo Latinoamérica, bajo la solapada batuta de Lula Da Silva; el Plan Estratégico de las Farc del cual no hay muestra fehaciente de algún cambio, pretende la toma violenta del poder y la manipulación del acuerdo humanitario para sumarse a la conjura internacional de corte marxista-leninista.
Mientras tanto los intelectuales de izquierda, los amigos de las Farc y los autonombrados mediadores, tratan por todos los medios de desprestigiar al gobierno colombiano, con el fin de legitimarse como la salvación del país. La misma actitud marrullera de Martín Sombra, Hugo Chávez y Rafael Correa, pero desde otro ángulo.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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lunes, 2 de marzo de 2009
El complot contra Colombia un año después de la muerte de Raúl Reyes
Acaba de salir al mercado literario el libro de mi autoría, titulado Complot contra Colombia y subtitulado Secretos de los computadores de Raúl Reyes.
En 276 páginas, reforzadas con mas de 100 ilustraciones, la obra analiza a lo largo de 10 capítulos, la historia del campamento de paso Pedro Martínez, la diplomacia paralela de las Farc, los alcances de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), las fronteras calientes de Colombia con Ecuador y Venezuela, la Operación Fénix y la muerte del terrorista; los enlaces internacionales de las Farc, la Farc-política, el terrorismo fariano, y el Informe técnico de la Interpol.
Concatenar e hilar en rigurosa cronología los mensajes intercambiados por los miembros del Secretariado de las Farc, que fueron publicados con autorización del Gobierno colombiano, conduce a demostrar la existencia de una siniestra alianza ideologizada por la dictadura cubana y cohonestada por los mandatarios marxistas de Nicaragua, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela, en franco complot con las Farc y Teodora Bolívar, con el claro propósito de derrocar al gobierno legítimo colombiano, e instaurar una dictadura comunista en Colombia.
El documento revisa y conceptúa con sólidos argumentos, los lineamientos básicos del Plan Estratégico de las Farc, con los alcances de la conjura internacional y la inmersión del gobierno de Hugo Chávez en el aporte de 300 millones de dólares para financiar el proyecto subversivo; así como la doble moral del gobierno de Rafael Correa, que aún continúa empeñado en fortalecer la presencia del Partido Comunista Clandestino binacional en la frontera colombo-ecuatoriana, con el apoyo abierto y sistemático de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), dirigida por Gustavo Larrea el ex ministro de Seguridad Ecuatoriana, reconocido alcahueta de las Farc.
En el texto queda clara la estrategia de propaganda y reclutamiento de jóvenes de diferentes países del mundo, realizada por los partidos comunistas y movimientos políticos izquierdistas afines a la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), simultánea con una ingente campaña de diplomacia paralela ejecutada por los delegados del Frente Internacional de las Farc, inclusive en contubernio con dos europeos que de mediadores de paz, se convirtieron en estafetas de las Farc.
En todos los capítulos del libro, queda demostrada la connivencia de muchos funcionarios oficiales ecuatorianos con las Farc, que tienen campamentos desde hace mas de dos décadas en la selva ecuatoriana, mientras que sus cabecillas se mueven como pez en el agua en territorio ecuatoriano, con la complicidad de los movimientos comunistas de ese país.
Esto corrobora, que las pataletas del Presidente Correa y los altibajos de sus amenazas y exigencias irreverentes a Colombia, no son otra cosa que una cortina de humo, para buscar que el presidente Uribe no lleve el caso a la Corte Penal Internacional o que declare en público que no hay certeza acerca del revelado contenido de los computadores.
La extensa correspondencia enviada por Iván Márquez a los demás terroristas del Secretariado de las Farc, dejó en evidencia varias realidades. La primera y la mas importante es la calculada intención de Chávez y sus correligionarios, de mediar en un acuerdo humanitario que terminaría en el reconocimiento de estatus de beligerancia a las Farc, con la consecuente agresión armada de Venezuela y Nicaragua contra Colombia, lo cuál explica el desmesurado armamentismo venezolano, y la mañosa manipulación que Lula Da Silva ha hecho del tema de la "Otán" suramericana, enfocada a buscar la renuncia de Colombia a este organismo, con el objetivo a largo plazo de respaldar a las Farc, durante la fase final de la Ofensiva Generalizada.
Los documentos analizados demuestran que Iván Márquez y Rodrigo Granda, hicieron en menos de un año, un trabajo mucho mas productivo para el Plan Estratégico de las Farc, que lo hecho por el propio Raúl Reyes en 15 años. Al mismo tiempo, corroboran la investigación del Diario El País de España, según la cuál Venezuela es un narcosantuario de las Farc.
Por otro lado deja claro la asesoría política que ha prestado la dictadura cubana a la revolución venezolana y el permanente flujo de terroristas de las Farc, por los hospitales de La Habana, como parte de la solidaridad revolucionaria.
Al mismo tiempo deja claro que el gobierno izquierdista de Lula Da Silva es cómplice de las Farc, pues ve en ellas un as estratégico para su proyecto izquierdista a largo plazo en Latinoamérica, máxime que el actual gobierno colombiano es la piedra en el zapato para ese pretendido liderazgo.
Prueba de ello, es que mientras Chávez y Correa solo tenían a un ministro en cada caso en relaciones políticas con las Farc, Lula da Silva tenía a cinco funcionarios de alto nivel, comprometidos en el mismo objetivo, pero con la diferencia que Lula no da la cara al problema, ni es tan lenguaraz como otros dos mandatarios complotados.
La presencia de los terroristas mexicanos muertos y la sobreviviente Lucía Morett, corroboró la existencia de células guerrilleras de las Farc en la Universidad Autónoma de México, no como investigadores sociales, fachada que pretenden sostener, sino como elementos activos de multiplicación del apoyo ideológico y logístico del terrorismo comunista en Latinoamérica. No obstante algunos sectores políticos mexicanos, no quieren ver la verdad o se hacen los de la vista gorda.
Igual sucede con los nexos de las Farc con algunos despistados demócratas estadounidenses, relacionados con sindicalistas infiltrados por el Partido Comunista Clandestino y el Movimiento Bolivariano de las Farc, razón por la cuál, la bancada demócrata norteamericana, ha sido engatusada, y por ende, han bloqueado el TLC con Colombia.
La probada relación de las Farc con el desmovilizado terrorista salvadoreño, Luis Merino, corroboró la existencia no solo de la CCB, sino el plan para formar una coordinadora guerrillera continental financiada por el gobierno venezolano, la coca de las Farc, e ideologizada por la dictadura cubana. Las Fuerzas Bolivarianas de Liberación dirigidas por Hugo Chávez y entrenadas por las Farc y el Eln, serían el elemento motriz de este plan.
Los hallazgos de los archivos electrónicos de Raúl Reyes corroboraron la existencia de la Farc-política, la siempre negada ligazón con el Partido Comunista Colombiano, el alto porcentaje de los dineros del narcotráfico en las finazas de las Farc, la doble moral de algunos sindicalistas, la cercanía de Telesur con las Farc, además esclarecieron los atentados terroristas contra el Club El Nogal y el presidente Uribe, así como la masacre en cautiverio de 11 diputados de la Asamblea del Valle del Cauca.
Desde la Operación Colombia contra Casa Verde, los organismos de seguridad colombianos, no tenían a disposición un acervo cronológico tan concreto acerca de la intencionalidad estratégica de las Farc. Sin duda, que los archivos encontrados en los computadores, son más importantes que la misma baja de Raúl Reyes, pues en menos de una semana el gobierno colombiano desenmascaró el complot, mientras que las Farc perdieron la iniciativa estratégica, pasaron a la defensiva, y marcaron el hito del comienzo del fin de su existencia narcoterrorista.
En síntesis, Complot contra Colombia es un texto de historia contemporánea colombiana, y un resumen concreto de la metodología marxista-leninista asociada en un audaz complot, en aras de derrocar la institucionalidad colombiana.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
http://www.luisvillamarin.co.nr/
Analista de asuntos estratégicos
En 276 páginas, reforzadas con mas de 100 ilustraciones, la obra analiza a lo largo de 10 capítulos, la historia del campamento de paso Pedro Martínez, la diplomacia paralela de las Farc, los alcances de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), las fronteras calientes de Colombia con Ecuador y Venezuela, la Operación Fénix y la muerte del terrorista; los enlaces internacionales de las Farc, la Farc-política, el terrorismo fariano, y el Informe técnico de la Interpol.
Concatenar e hilar en rigurosa cronología los mensajes intercambiados por los miembros del Secretariado de las Farc, que fueron publicados con autorización del Gobierno colombiano, conduce a demostrar la existencia de una siniestra alianza ideologizada por la dictadura cubana y cohonestada por los mandatarios marxistas de Nicaragua, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela, en franco complot con las Farc y Teodora Bolívar, con el claro propósito de derrocar al gobierno legítimo colombiano, e instaurar una dictadura comunista en Colombia.
El documento revisa y conceptúa con sólidos argumentos, los lineamientos básicos del Plan Estratégico de las Farc, con los alcances de la conjura internacional y la inmersión del gobierno de Hugo Chávez en el aporte de 300 millones de dólares para financiar el proyecto subversivo; así como la doble moral del gobierno de Rafael Correa, que aún continúa empeñado en fortalecer la presencia del Partido Comunista Clandestino binacional en la frontera colombo-ecuatoriana, con el apoyo abierto y sistemático de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), dirigida por Gustavo Larrea el ex ministro de Seguridad Ecuatoriana, reconocido alcahueta de las Farc.
En el texto queda clara la estrategia de propaganda y reclutamiento de jóvenes de diferentes países del mundo, realizada por los partidos comunistas y movimientos políticos izquierdistas afines a la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), simultánea con una ingente campaña de diplomacia paralela ejecutada por los delegados del Frente Internacional de las Farc, inclusive en contubernio con dos europeos que de mediadores de paz, se convirtieron en estafetas de las Farc.
En todos los capítulos del libro, queda demostrada la connivencia de muchos funcionarios oficiales ecuatorianos con las Farc, que tienen campamentos desde hace mas de dos décadas en la selva ecuatoriana, mientras que sus cabecillas se mueven como pez en el agua en territorio ecuatoriano, con la complicidad de los movimientos comunistas de ese país.
Esto corrobora, que las pataletas del Presidente Correa y los altibajos de sus amenazas y exigencias irreverentes a Colombia, no son otra cosa que una cortina de humo, para buscar que el presidente Uribe no lleve el caso a la Corte Penal Internacional o que declare en público que no hay certeza acerca del revelado contenido de los computadores.
La extensa correspondencia enviada por Iván Márquez a los demás terroristas del Secretariado de las Farc, dejó en evidencia varias realidades. La primera y la mas importante es la calculada intención de Chávez y sus correligionarios, de mediar en un acuerdo humanitario que terminaría en el reconocimiento de estatus de beligerancia a las Farc, con la consecuente agresión armada de Venezuela y Nicaragua contra Colombia, lo cuál explica el desmesurado armamentismo venezolano, y la mañosa manipulación que Lula Da Silva ha hecho del tema de la "Otán" suramericana, enfocada a buscar la renuncia de Colombia a este organismo, con el objetivo a largo plazo de respaldar a las Farc, durante la fase final de la Ofensiva Generalizada.
Los documentos analizados demuestran que Iván Márquez y Rodrigo Granda, hicieron en menos de un año, un trabajo mucho mas productivo para el Plan Estratégico de las Farc, que lo hecho por el propio Raúl Reyes en 15 años. Al mismo tiempo, corroboran la investigación del Diario El País de España, según la cuál Venezuela es un narcosantuario de las Farc.
Por otro lado deja claro la asesoría política que ha prestado la dictadura cubana a la revolución venezolana y el permanente flujo de terroristas de las Farc, por los hospitales de La Habana, como parte de la solidaridad revolucionaria.
Al mismo tiempo deja claro que el gobierno izquierdista de Lula Da Silva es cómplice de las Farc, pues ve en ellas un as estratégico para su proyecto izquierdista a largo plazo en Latinoamérica, máxime que el actual gobierno colombiano es la piedra en el zapato para ese pretendido liderazgo.
Prueba de ello, es que mientras Chávez y Correa solo tenían a un ministro en cada caso en relaciones políticas con las Farc, Lula da Silva tenía a cinco funcionarios de alto nivel, comprometidos en el mismo objetivo, pero con la diferencia que Lula no da la cara al problema, ni es tan lenguaraz como otros dos mandatarios complotados.
La presencia de los terroristas mexicanos muertos y la sobreviviente Lucía Morett, corroboró la existencia de células guerrilleras de las Farc en la Universidad Autónoma de México, no como investigadores sociales, fachada que pretenden sostener, sino como elementos activos de multiplicación del apoyo ideológico y logístico del terrorismo comunista en Latinoamérica. No obstante algunos sectores políticos mexicanos, no quieren ver la verdad o se hacen los de la vista gorda.
Igual sucede con los nexos de las Farc con algunos despistados demócratas estadounidenses, relacionados con sindicalistas infiltrados por el Partido Comunista Clandestino y el Movimiento Bolivariano de las Farc, razón por la cuál, la bancada demócrata norteamericana, ha sido engatusada, y por ende, han bloqueado el TLC con Colombia.
La probada relación de las Farc con el desmovilizado terrorista salvadoreño, Luis Merino, corroboró la existencia no solo de la CCB, sino el plan para formar una coordinadora guerrillera continental financiada por el gobierno venezolano, la coca de las Farc, e ideologizada por la dictadura cubana. Las Fuerzas Bolivarianas de Liberación dirigidas por Hugo Chávez y entrenadas por las Farc y el Eln, serían el elemento motriz de este plan.
Los hallazgos de los archivos electrónicos de Raúl Reyes corroboraron la existencia de la Farc-política, la siempre negada ligazón con el Partido Comunista Colombiano, el alto porcentaje de los dineros del narcotráfico en las finazas de las Farc, la doble moral de algunos sindicalistas, la cercanía de Telesur con las Farc, además esclarecieron los atentados terroristas contra el Club El Nogal y el presidente Uribe, así como la masacre en cautiverio de 11 diputados de la Asamblea del Valle del Cauca.
Desde la Operación Colombia contra Casa Verde, los organismos de seguridad colombianos, no tenían a disposición un acervo cronológico tan concreto acerca de la intencionalidad estratégica de las Farc. Sin duda, que los archivos encontrados en los computadores, son más importantes que la misma baja de Raúl Reyes, pues en menos de una semana el gobierno colombiano desenmascaró el complot, mientras que las Farc perdieron la iniciativa estratégica, pasaron a la defensiva, y marcaron el hito del comienzo del fin de su existencia narcoterrorista.
En síntesis, Complot contra Colombia es un texto de historia contemporánea colombiana, y un resumen concreto de la metodología marxista-leninista asociada en un audaz complot, en aras de derrocar la institucionalidad colombiana.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
http://www.luisvillamarin.co.nr/
Analista de asuntos estratégicos
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sábado, 21 de febrero de 2009
Masacre de indígenas Awa y montaje del acuerdo humanitario
Masacre de indígenas Awa, DIH y montaje del acuerdo humanitario
La masacre de la hasta el momento indeterminada cantidad de indígenas Awa perpetrada por las Farc, al unísono con la manipulada liberación de seis secuestrados en poder del grupo terrorista, al mismo tiempo que los medios de comunicación volvieron a tocar el tema del Plan Renacer, y que Piedad y su combo de “intelectuales”, anunciaron seguir empeñados en buscar la paz de Colombia, resulta no solo sintomática, sino una refrendación mas de la doble moral de las Farc, cuyas acciones no han dejado de gravitar en torno a su Plan Estratégico, tan audaz para los mandos guerrilleros, como desconocido por quienes deben diseñar la política y la estrategia integral del Estado para combatirlos.
Al día siguiente de terminar el sainete, Telesur y sus secuaces, publicaron por Internet un video singular. Piedad Córdoba y Daniel Samper estaban cariacontecidos y se sentían profundamente decepcionados, por la conducta del Estado colombiano, al que por obligación moral debieran respaldar.
Esa actitud de supuesto disgusto de los dos personajes mencionados obedecía a los contenidos de unas grabaciones que echó a rodar un terrorista, mientras los tramaba con un sancocho y un discurso de universitario primíparo en lides marxistas.
Inclusive Piedad anunció con vehemencia que al cabo del show publicitario montado para lavar la imagen de los secuestradores, daría una rueda de prensa, para denunciar tal irregularidad, al mismo tiempo que movía la cabeza con ademanes de disgusto, complementados por los gestos de dignidad vitrinera de Daniel Samper.
Pero que curioso, al día siguiente la gobernación de Nariño puso al descubierto que esos mismos terroristas que con cara de angelitos, hablaban de seriedad y de humanizar la guerra, no solo habían masacrado a mas de 15 indígenas, sino que con el mayor desparpajo reconocían el aberrante etnicidio, y de paso, confesaban la autoría de un carro-bomba estallado contra la sede de la Dijin en Cali.
Ambas acciones terroristas, se derivan de una orden emitida por Cano al Bloque Occidental, consistente en cometer diversas accions delictivas para demostrar poderío armado y para desprestigiar la Política de Seguridad Democrática del gobierno nacional.
Y es curioso, porque ni Piedad Córdoba ni Daniel Samper, ni Jorge Botero, ni Morris, salieron a juzgar el cinismo de los terroristas Jairo Martínez y Mosquera, que durante la farsa de la liberación, hablaron con cara de seminaristas acerca de su supuesta visión pacifista.
En contraste con la gravedad del macabro crimen, los amigos de la paz o Colombianos por la Paz, como se autodenominan, se limitaron a enviar un escueto comunicado a los medios, para urgir a las Farc que aclararan.
No para condenarlos por la cobarde masacre, ni para exigirles que liberen a los secuestrados. Al contrario para hacerles el juego, y darles aire político con el argumento que Lula Da Silva está muy interesado en continuar en la búsqueda de la paz en Colombia. De remate los idiotas útiles, dueños de la eterna bobería colombiana, les complementaron la jugada.
El síndrome que edificó la mamá de Ingrid Betancur, parece haber enraizado en la conciencia de muchos estultos. En lugar de asediar a las Farc para que liberen a los secuestrados sin ninguna contraprestación, y de urgir a la comunidad internacional no solo para que los califique como terroristas, sino para que los persiga en los países donde se pasean como Pedro por su casa, los “intelectuales” y dudosos amigos de Colombia, cayeron en la misma estupidez crónica del papá del cabo Moncayo.
Concientes algunos de la estratagema, e idiotas útiles otros, parecieran no darse cuenta que entre mas asedien al gobierno nacional para que ceda a la payasada del acuerdo humanitario en las condiciones que lo desean Chávez, Correa las Farc y Piedad Córdoba; las Farc serán mas duras, no cederán y mantendrán en sus guaridas a esos secuestrados como las joyas de la corona, que les permita su resurrección política.
Son tan mezquinos estos personajes, que por andar embelesados en tumbar al presidente Uribe, ignoran el grave daño que causan a la institucionalidad, al Estado de derecho y al futuro de la libertad en Colombia.
Y lo que es peor: Siguen obsesionados en tener como paradigma a Cuba, el empobrecido y oprimido país que después de medio siglo de dictadura comunista, sobrevive gracias a los dólares que a diario envían a la isla los llamados “gusanos” enemigos de la tiranía castrista, los dineros calientes que recogen las jineteras por prostituir sus cuerpos con los turistas europeos y norteamericanos, y la ingente ayuda del régimen chavista.
Lo cierto es que las Farc masacraron a una etnia con la circunstancia agravante que sus líderes naturales, dicen condenar a las Farc, pero de manera simultánea se les ocurre otra imbecilidad. Creen que para ellos no rigen las leyes colombianas, ni que el Ejército Nacional puede entrar a sus villorrios. He ahí el tragicómico drama de Colombia. Mientras cada quien hale la cuerda para su lado, la anarquía será superior a la cordura y el orden sociopolítico.
Y mientras este drama azota a la etnia Awa, cerca del luga del exc ecrable r, el ex viceministro de seguridad ecuatoriana Ignacio Chauvín, puso el dedo en la llaga. Reconoció que el gobierno de Correa se reunía con Raúl Reyes, que algunos sectores del régimen de Correa están untados hasta los tuétanos de narcotráfico, y que tal como aparece escrito en los computadores del terrorista abatido, la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos ALDHU, carnetiza a los ecuatorianos que se han vinculado a los círculos y milicias bolivarianas de las Farc, incrustados en el vecino país, con la venia de las autoridades complotadas con los terroristas colombianos, y que además la agresión contra Colombia descubierta en los archivos de Reyes, esta vivita y coleando.
Y ahí toma fuerza la segunda curiosidad. Ni Piedad Córdoba, ni Daniel Samper, ni ninguno de los “intelectuales” se ha manifestado al respecto. Es como si estas revelaciones no fueran trascendentales para la paz del país.
Pero hay otros cómplices. Son los medios de comunicación, dados a vivir de la chiva, de la oportunidad momentánea y de publicar noticias sin profundidad analítica. Todo eso a nombre de la libertad de prensa. Situación, de la cuál las Farc sacan dividendos publicitarios importantes.
En síntesis, las Farc masacraron una porción de una etnia que se rebeló a incorporar jóvenes a las guerrillas comunistas, mientras quedó al descubierto la actividad narcoterrorista de Rafael Correa uno de sus mas importantes cómplices.
Sin embargo, los promotores de la “paz”, “los difusores del acuerdo humanitario con caballo de Troya incorporado” y los cariacontecidos idiotas útiles de la estratagema, han guardado silencio cómplice al respecto… ¡Por algo será!
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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Analista de asuntos estratégicos
La masacre de la hasta el momento indeterminada cantidad de indígenas Awa perpetrada por las Farc, al unísono con la manipulada liberación de seis secuestrados en poder del grupo terrorista, al mismo tiempo que los medios de comunicación volvieron a tocar el tema del Plan Renacer, y que Piedad y su combo de “intelectuales”, anunciaron seguir empeñados en buscar la paz de Colombia, resulta no solo sintomática, sino una refrendación mas de la doble moral de las Farc, cuyas acciones no han dejado de gravitar en torno a su Plan Estratégico, tan audaz para los mandos guerrilleros, como desconocido por quienes deben diseñar la política y la estrategia integral del Estado para combatirlos.
Al día siguiente de terminar el sainete, Telesur y sus secuaces, publicaron por Internet un video singular. Piedad Córdoba y Daniel Samper estaban cariacontecidos y se sentían profundamente decepcionados, por la conducta del Estado colombiano, al que por obligación moral debieran respaldar.
Esa actitud de supuesto disgusto de los dos personajes mencionados obedecía a los contenidos de unas grabaciones que echó a rodar un terrorista, mientras los tramaba con un sancocho y un discurso de universitario primíparo en lides marxistas.
Inclusive Piedad anunció con vehemencia que al cabo del show publicitario montado para lavar la imagen de los secuestradores, daría una rueda de prensa, para denunciar tal irregularidad, al mismo tiempo que movía la cabeza con ademanes de disgusto, complementados por los gestos de dignidad vitrinera de Daniel Samper.
Pero que curioso, al día siguiente la gobernación de Nariño puso al descubierto que esos mismos terroristas que con cara de angelitos, hablaban de seriedad y de humanizar la guerra, no solo habían masacrado a mas de 15 indígenas, sino que con el mayor desparpajo reconocían el aberrante etnicidio, y de paso, confesaban la autoría de un carro-bomba estallado contra la sede de la Dijin en Cali.
Ambas acciones terroristas, se derivan de una orden emitida por Cano al Bloque Occidental, consistente en cometer diversas accions delictivas para demostrar poderío armado y para desprestigiar la Política de Seguridad Democrática del gobierno nacional.
Y es curioso, porque ni Piedad Córdoba ni Daniel Samper, ni Jorge Botero, ni Morris, salieron a juzgar el cinismo de los terroristas Jairo Martínez y Mosquera, que durante la farsa de la liberación, hablaron con cara de seminaristas acerca de su supuesta visión pacifista.
En contraste con la gravedad del macabro crimen, los amigos de la paz o Colombianos por la Paz, como se autodenominan, se limitaron a enviar un escueto comunicado a los medios, para urgir a las Farc que aclararan.
No para condenarlos por la cobarde masacre, ni para exigirles que liberen a los secuestrados. Al contrario para hacerles el juego, y darles aire político con el argumento que Lula Da Silva está muy interesado en continuar en la búsqueda de la paz en Colombia. De remate los idiotas útiles, dueños de la eterna bobería colombiana, les complementaron la jugada.
El síndrome que edificó la mamá de Ingrid Betancur, parece haber enraizado en la conciencia de muchos estultos. En lugar de asediar a las Farc para que liberen a los secuestrados sin ninguna contraprestación, y de urgir a la comunidad internacional no solo para que los califique como terroristas, sino para que los persiga en los países donde se pasean como Pedro por su casa, los “intelectuales” y dudosos amigos de Colombia, cayeron en la misma estupidez crónica del papá del cabo Moncayo.
Concientes algunos de la estratagema, e idiotas útiles otros, parecieran no darse cuenta que entre mas asedien al gobierno nacional para que ceda a la payasada del acuerdo humanitario en las condiciones que lo desean Chávez, Correa las Farc y Piedad Córdoba; las Farc serán mas duras, no cederán y mantendrán en sus guaridas a esos secuestrados como las joyas de la corona, que les permita su resurrección política.
Son tan mezquinos estos personajes, que por andar embelesados en tumbar al presidente Uribe, ignoran el grave daño que causan a la institucionalidad, al Estado de derecho y al futuro de la libertad en Colombia.
Y lo que es peor: Siguen obsesionados en tener como paradigma a Cuba, el empobrecido y oprimido país que después de medio siglo de dictadura comunista, sobrevive gracias a los dólares que a diario envían a la isla los llamados “gusanos” enemigos de la tiranía castrista, los dineros calientes que recogen las jineteras por prostituir sus cuerpos con los turistas europeos y norteamericanos, y la ingente ayuda del régimen chavista.
Lo cierto es que las Farc masacraron a una etnia con la circunstancia agravante que sus líderes naturales, dicen condenar a las Farc, pero de manera simultánea se les ocurre otra imbecilidad. Creen que para ellos no rigen las leyes colombianas, ni que el Ejército Nacional puede entrar a sus villorrios. He ahí el tragicómico drama de Colombia. Mientras cada quien hale la cuerda para su lado, la anarquía será superior a la cordura y el orden sociopolítico.
Y mientras este drama azota a la etnia Awa, cerca del luga del exc ecrable r, el ex viceministro de seguridad ecuatoriana Ignacio Chauvín, puso el dedo en la llaga. Reconoció que el gobierno de Correa se reunía con Raúl Reyes, que algunos sectores del régimen de Correa están untados hasta los tuétanos de narcotráfico, y que tal como aparece escrito en los computadores del terrorista abatido, la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos ALDHU, carnetiza a los ecuatorianos que se han vinculado a los círculos y milicias bolivarianas de las Farc, incrustados en el vecino país, con la venia de las autoridades complotadas con los terroristas colombianos, y que además la agresión contra Colombia descubierta en los archivos de Reyes, esta vivita y coleando.
Y ahí toma fuerza la segunda curiosidad. Ni Piedad Córdoba, ni Daniel Samper, ni ninguno de los “intelectuales” se ha manifestado al respecto. Es como si estas revelaciones no fueran trascendentales para la paz del país.
Pero hay otros cómplices. Son los medios de comunicación, dados a vivir de la chiva, de la oportunidad momentánea y de publicar noticias sin profundidad analítica. Todo eso a nombre de la libertad de prensa. Situación, de la cuál las Farc sacan dividendos publicitarios importantes.
En síntesis, las Farc masacraron una porción de una etnia que se rebeló a incorporar jóvenes a las guerrillas comunistas, mientras quedó al descubierto la actividad narcoterrorista de Rafael Correa uno de sus mas importantes cómplices.
Sin embargo, los promotores de la “paz”, “los difusores del acuerdo humanitario con caballo de Troya incorporado” y los cariacontecidos idiotas útiles de la estratagema, han guardado silencio cómplice al respecto… ¡Por algo será!
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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jueves, 5 de febrero de 2009
Acuerdo humanitario frente al Plan Estratégico de las Farc
Terminado el sainete montado por las Farc, el gobierno brasileño, los autodenominados Amigos de Colombia (algunos de ellos amigos de las Farc) y Piedad Córdoba, no queda duda, que los terroristas siguen empeñados en buscar reconocimiento político sin el rótulo de terroristas. Tampoco hay dudas, que el Complot comunista contra Colombia, sigue en pie.
Mientras los agentes de policía y el soldado, liberados el domingo 1 de febrero, fueron explícitos en describir los artilugios propagandísticos de las Farc, que a la vez dejaron al descubierto las patrañas politiqueras y manipuladoras del dolor de las familias de los secuestrados, orquestadas por Piedad Córdoba y su combo; los dirigentes políticos Alan Jara y Sigifredo López, hablaron hasta por los codos, de manera irresponsable criticaron la Seguridad Democrática, ensalzaron a Piedad Córdoba (candidata presidencial de Chávez y las Farc), y en un evidente cumplimiento de lo urdido por los terroristas a cambio de su liberación, la pusieron por el cielo, al mismo tiempo que con fines electorales venideros, cuestionaron al mandatario colombiano...
Lo grave del asunto es que conciente de la manipulación calculada que ha hecho del tema en asocio con las Farc, Piedad Córdoba asumió una supuesta actitud de benefactora bienintencionada, mientras por debajo de la mesa se teje una estratagema politiquera en contra del gobierno colombiano, como parte activa de la conjura internacional de los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia contra Colombia.
Resulta sintomático que todavía haya idiotas útiles que dan por cierta la supuesta intención humanitaria de la cuestionada senadora liberal y sus cómplices. La verdad clara y precisa, es que la premeditada liberación de los dos últimos dirigentes políticos y de cuatro miembros de la Fuerza Pública sin grado dentro de la jerarquía institucional, al mismo tiempo que dejaron en las guaridas a los oficiales y suboficiales, es un eslabón de la cadena de artilugios orquestados por los comunistas latinoamericanos, en aras de legitimar al grupo terrorista, para integrar a Colombia al embeleco politiquero izquierdista, de insertar el país dentro de la órbita de influencia castro-chavista.
En síntesis, lo ocurrido entre el domingo 1 y el jueves 5 de febrero de 2009 con la liberación unilateral de seis secuestrados, es un audaz montaje de guerra sicológica fariana, acolitada por el gobierno brasileño, contra la institucionalidad colombiana. La aparente buena voluntad de la locuaz mediadora, y la defensa obligada que de ella hicieron Jara y Sigifredo, es el desarrollo de un libreto urdido por el Secretariado de las Farc, con el fin de presionar el acuerdo humanitario, pero con todas las condiciones de una gavilla terrorista contra Colombia.
En ese orden de ideas, es coherente la respuesta dada por el presidente Uribe en Villavicencio después de la liberación de Jara. Acuerdo Humanitario, sin politiquería, sin presencia extranjera diferente a la Cruz Roja y sin el regreso al delito de los terroristas encarcelados.
Si fuera cierto que las Farc quieren un acuerdo humanitario que conduzca a un proceso de paz, como dicen de manera folclórica e irresponsable Jara, Sigifredo y Piedad Córdoba, lo correcto sería que liberaran a todos los secuestrados sin contraprestaciones, porque además es un mandato popular fáctico, exigido por el pueblo colombiano el 4 de febrero, el 20 de julio y el 28 de noviembre de 2008.
Lo contrario es una cruel manipulación del dolor de los secuestrados, una farsa tramposa similar a la de los diálogos del Caguán y una trama mas de la línea de conducta del Plan Estratégico de las Farc. Algo así, como otra jugada estratégica, para ver si el gobierno colombiano cae en la trampa.
La cuestión no es tan sencilla ni simplista como la planteó primero Eladio Pérez y luego la resarcieron Alan Jara y Sigifredo López, con la estúpida interpretación de los eventuales resultados de un acuerdo humanitario manejado a su antojo por las Farc, según la cuál, si la seguridad democrática es tan sólida, dicho acuerdo no le haría mella.
Eso sería cierto si las Farc obrarán con sinceridad y sensatez, pero la realidad es diferente. Así como asesinaron a 11 diputados del Valle, o, escondieron el cadáver del mayor Guevara, y luego negaron a pie juntilla cualquier responsabilidad al respecto, tampoco se les pude creer en este caso, porque la premeditada liberación unilateral de esto seis secuestrados, es apenas una pieza mas del ajedrez estratégico del Secretariado de las Farc en contubernio con sus compinches. Igual que siempre lo han hecho, las Farc juegan con el dolor de sus víctimas y se burlan del anhelo de paz del pueblo colombiano.
El presidente Uribe tiene claras las cosas. Entiende con precisión cuál es el verdadero objetivo que hay detrás de esas cortinas de humo, algo que parecieran no entender o no querer comprender, los humanistas bienintencionados y los idiotas útiles de los camaradas del Partido Comunista Clandestino, que de paso difunden ideas distorsionadas dentro de la opinión pública.
Hacer un acuerdo humanitario en las condiciones planteadas por las Farc, es cometer un garrafal error histórico, de consecuencias impredecibles para el futuro de Colombia. Lo que está en juego en tan difícil situación, no es la necesaria e impostergable libertad de 23 compatriotas, cuya vida es trofeo de guerra y politiquería para los secuestradores, sino la continuidad histórica del sistema de valores democráticos, que rige la nación.
En lugar de dejarse instigar por las lágrimas de cocodrilo de Piedad Córdoba y sus cooperadores, sería mas productivo que Alan Jara, Ingrid Betancur, Sigifredo López y los demás liberados (que fueron secuestrados por representar a los ojos de las Farc, a la clase política corrupta e ineficiente que ha desangrado a Colombia); se dedicaran a multiplicar por el mundo entero, la verdad de quienes son las Farc, que es lo que pretenden, cuáles son los cobardes métodos coactivos de barbarie que utilizan; como opera la estratagema de Lula, Chávez, Correa, Ortega, Morales y la dictadura cubana; así como el riesgo que este esquema anquilosado de gobierno, se impusiera en Colombia.
La estrategia de Seguridad Democrática no puede ceder ante los artilugios de lobos con piel de oveja. En todo este entuerto, las Farc y sus aliados, no han hecho otra cosa diferente que jugar con el dolor de las víctimas del secuestro y la buena fe de los colombianos, que no aún no han comprendido la farsa de sus propuestas.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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Analista de asuntos estratégicos
Mientras los agentes de policía y el soldado, liberados el domingo 1 de febrero, fueron explícitos en describir los artilugios propagandísticos de las Farc, que a la vez dejaron al descubierto las patrañas politiqueras y manipuladoras del dolor de las familias de los secuestrados, orquestadas por Piedad Córdoba y su combo; los dirigentes políticos Alan Jara y Sigifredo López, hablaron hasta por los codos, de manera irresponsable criticaron la Seguridad Democrática, ensalzaron a Piedad Córdoba (candidata presidencial de Chávez y las Farc), y en un evidente cumplimiento de lo urdido por los terroristas a cambio de su liberación, la pusieron por el cielo, al mismo tiempo que con fines electorales venideros, cuestionaron al mandatario colombiano...
Lo grave del asunto es que conciente de la manipulación calculada que ha hecho del tema en asocio con las Farc, Piedad Córdoba asumió una supuesta actitud de benefactora bienintencionada, mientras por debajo de la mesa se teje una estratagema politiquera en contra del gobierno colombiano, como parte activa de la conjura internacional de los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia contra Colombia.
Resulta sintomático que todavía haya idiotas útiles que dan por cierta la supuesta intención humanitaria de la cuestionada senadora liberal y sus cómplices. La verdad clara y precisa, es que la premeditada liberación de los dos últimos dirigentes políticos y de cuatro miembros de la Fuerza Pública sin grado dentro de la jerarquía institucional, al mismo tiempo que dejaron en las guaridas a los oficiales y suboficiales, es un eslabón de la cadena de artilugios orquestados por los comunistas latinoamericanos, en aras de legitimar al grupo terrorista, para integrar a Colombia al embeleco politiquero izquierdista, de insertar el país dentro de la órbita de influencia castro-chavista.
En síntesis, lo ocurrido entre el domingo 1 y el jueves 5 de febrero de 2009 con la liberación unilateral de seis secuestrados, es un audaz montaje de guerra sicológica fariana, acolitada por el gobierno brasileño, contra la institucionalidad colombiana. La aparente buena voluntad de la locuaz mediadora, y la defensa obligada que de ella hicieron Jara y Sigifredo, es el desarrollo de un libreto urdido por el Secretariado de las Farc, con el fin de presionar el acuerdo humanitario, pero con todas las condiciones de una gavilla terrorista contra Colombia.
En ese orden de ideas, es coherente la respuesta dada por el presidente Uribe en Villavicencio después de la liberación de Jara. Acuerdo Humanitario, sin politiquería, sin presencia extranjera diferente a la Cruz Roja y sin el regreso al delito de los terroristas encarcelados.
Si fuera cierto que las Farc quieren un acuerdo humanitario que conduzca a un proceso de paz, como dicen de manera folclórica e irresponsable Jara, Sigifredo y Piedad Córdoba, lo correcto sería que liberaran a todos los secuestrados sin contraprestaciones, porque además es un mandato popular fáctico, exigido por el pueblo colombiano el 4 de febrero, el 20 de julio y el 28 de noviembre de 2008.
Lo contrario es una cruel manipulación del dolor de los secuestrados, una farsa tramposa similar a la de los diálogos del Caguán y una trama mas de la línea de conducta del Plan Estratégico de las Farc. Algo así, como otra jugada estratégica, para ver si el gobierno colombiano cae en la trampa.
La cuestión no es tan sencilla ni simplista como la planteó primero Eladio Pérez y luego la resarcieron Alan Jara y Sigifredo López, con la estúpida interpretación de los eventuales resultados de un acuerdo humanitario manejado a su antojo por las Farc, según la cuál, si la seguridad democrática es tan sólida, dicho acuerdo no le haría mella.
Eso sería cierto si las Farc obrarán con sinceridad y sensatez, pero la realidad es diferente. Así como asesinaron a 11 diputados del Valle, o, escondieron el cadáver del mayor Guevara, y luego negaron a pie juntilla cualquier responsabilidad al respecto, tampoco se les pude creer en este caso, porque la premeditada liberación unilateral de esto seis secuestrados, es apenas una pieza mas del ajedrez estratégico del Secretariado de las Farc en contubernio con sus compinches. Igual que siempre lo han hecho, las Farc juegan con el dolor de sus víctimas y se burlan del anhelo de paz del pueblo colombiano.
El presidente Uribe tiene claras las cosas. Entiende con precisión cuál es el verdadero objetivo que hay detrás de esas cortinas de humo, algo que parecieran no entender o no querer comprender, los humanistas bienintencionados y los idiotas útiles de los camaradas del Partido Comunista Clandestino, que de paso difunden ideas distorsionadas dentro de la opinión pública.
Hacer un acuerdo humanitario en las condiciones planteadas por las Farc, es cometer un garrafal error histórico, de consecuencias impredecibles para el futuro de Colombia. Lo que está en juego en tan difícil situación, no es la necesaria e impostergable libertad de 23 compatriotas, cuya vida es trofeo de guerra y politiquería para los secuestradores, sino la continuidad histórica del sistema de valores democráticos, que rige la nación.
En lugar de dejarse instigar por las lágrimas de cocodrilo de Piedad Córdoba y sus cooperadores, sería mas productivo que Alan Jara, Ingrid Betancur, Sigifredo López y los demás liberados (que fueron secuestrados por representar a los ojos de las Farc, a la clase política corrupta e ineficiente que ha desangrado a Colombia); se dedicaran a multiplicar por el mundo entero, la verdad de quienes son las Farc, que es lo que pretenden, cuáles son los cobardes métodos coactivos de barbarie que utilizan; como opera la estratagema de Lula, Chávez, Correa, Ortega, Morales y la dictadura cubana; así como el riesgo que este esquema anquilosado de gobierno, se impusiera en Colombia.
La estrategia de Seguridad Democrática no puede ceder ante los artilugios de lobos con piel de oveja. En todo este entuerto, las Farc y sus aliados, no han hecho otra cosa diferente que jugar con el dolor de las víctimas del secuestro y la buena fe de los colombianos, que no aún no han comprendido la farsa de sus propuestas.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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Analista de asuntos estratégicos
sábado, 24 de enero de 2009
Rafael Correa es el obstáculo para las relaciones entre Colombia y Ecuador
Mientras el gobierno colombiano tendió un ramo de olivo en aras de normalizar y reanudar relaciones diplomáticas y de buena vecindad con el hermano pueblo del Ecuador, con cinismo sin par, el gobierno izquierdista de Rafael Correa, fiel a las estratagemas ordenadas desde La Habana y Caracas, respondió con una bofetada, propia de la estrategia del cinismo.
Además de endurecer los controles migratorios contra los colombianos que a diario ingresan por las fronteras terrestres a Ecuador, Correa dispuso una rebaja sustancial en las importaciones, que van a significar disminuciones en los ingresos anuales por 210 millones de dólares a los empresarios colombianos. Y de remate, como dijera Jaime Garzón, con tiempo para el humor en Qac, se inventó que Colombia debe pagarle al Ecuador por los daños causados con la muerte del camarada Raúl Reyes, así como por la ayuda a los desplazados llevados con estratagemas por las farc a la zona fronteriza del Putumayo.
¿No será mas bien el gobierno de Correa, el que debe pagar a Colombia, por albergar al terrorista y su séquito en el Ecuador; por hacer acuerdos clandestinos entre el ministro Larrea y Reyes; por facilitar los medios para que la diputada Augusta Calle prestará su cuenta personal para mover dineros de las Farc; por admitir que el partido comunista clandestino de las Farc y los partidos de izquierda de la colación que subió a Correa al poder, hayan construido una extensa red de apoyo a las Farc, organizada en núcleos solidarios con la llamada revolución bolivariana chavista?...
Pero el cinismo es, ha sido y será el motor de la propaganda comunista. En eso entorno Correa no es la excepción. Es parte activa de la regla. Actúa igual que los demás mamertos. Por ejemplo, si se le pregunta a cualquier cabecilla de las Farc, porqué destruyen poblados, y asesinan civiles indefensos, etc, con absoluta seguridad, el bandido responde, que lo hacen para cambiar el viejo modo de vivir en Colombia y desde luego, que el Estado burgués es el responsable de las masacres, etc.
Si le preguntan a Fidel Castro o cualquiera de sus peones, porque apoyan a los grupos terroristas en Latinoamérica, la respuesta será que el responsable de todo esto es el imperialismo yanqui.
Si le preguntan al director del Semanario Voz, las razones por las cuales el Partido Comunista Colombiano, niega la evidente ligazón con las Farc, este responderá que la clase gobernante y la oligarquía apoyan los paramilitares.
Y así sucesivamente. Los comunistas nunca pierden una. Ellos son la verdad revelada. Por lo tanto, quien no opine igual que ellos, o critique la largueza de los llamados izquierdistas democráticos frente al terrorismo comunista, siempre estará equivocado y debe corregir esa forma de pensar, so pena de ser colocado en la picota pública como enemigo de las clases populares.
En síntesis, con base en el cinismo, todos los comunistas y sus parientes los autodenominados izquierdistas democráticos, son maestros en la mentira, el engaño y los artilugios publicitarios. Sobran ejemplos...
Sería conveniente que el presidente Uribe, sin perder la línea de las buenas maneras, y sin dejar de buscar la normalización de las relaciones diplomáticas colombo-ecuatorianas, agote todas las instancias jurídicas internacionales, para llevar a la Corte Penal en La Haya, la denuncia sustentada de los contenidos de los computadores de Raúl Reyes, para que el cínico presidente ecuatoriano, responda ante la justicia universal, por apoyar y cobijar grupos terroristas.
Colombia es amiga del pueblo ecuatoriano y viceversa. El enemigo de Colombia y en cierta forma del Ecuador, es el presidente Rafael Correa, cuya campaña presidencial fue parcialmente financiada con dineros provenientes del narcotráfico y del secuestro en Colombia, y lo que es peor, cuyo objetivo es integrar a Ecuador y Colombia en la órbita de los dinosaurios comunistas orquestados por Cuba.
Por esa razón se debe insistir en que Colombia agote las instancias legales y lleve el caso ante la CPI. Nada de aguas tibias, ni posiciones blandengues, pues además de cínico Correa es audaz. En la actualidad cursan contra Colombia varias demandas interpuestas en instancias internacionales por este mandadero de Chávez, una de ellas, porque sus socios de las Farc perdieron mucho dinero, debido a las fumigaciones con glifosato en la frontera. Y la otra, porque pase lo que pase, Correa, nunca podrá superar que Raúl Reyes su camarada y compinche del alma, haya sido dado de baja en territorio ecuatoriano, donde ambos pensaban, era imposible que llegarán las Fuerzas Militares de Colombia.
Rafael Correa es el único problema, para que hayan relaciones diplomáticas, culturales y comerciales, fluidas entre los dos países. La actitud cínica, desvergonzada y disfrazada con un exuberante patrioterismo vitrinero de Correa, no ha hecho otra cosa que enredar el mutuo entendimiento entre los dos gobiernos y las dos comunidades.
Adolorido por el golpe mortal que recibió el socialismo del siglo XXI en Colombia con la muerte de Reyes, luego de la larga preparación político-propagandista del segundo congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana chavista en Quito, Correa no ha podido conciliar el sueño tranquilo, debido a que no ha podido ver ni derrotado a su archienemigo ideológico Álvaro Uribe, ni a Colombia encaminada por los embelecos populistas y mentirosos de la izquierda paquidérmica, que todavía cree que el che Guevara era un héroe, y que al dictadura cubana es el paradigma de la dignidad latinoamericana.
Tanto los comunistas recalcitrantes como los dinosaurios de la autodenominada izquierda democrática latinoamericana, siguen desenfocados. A diario los medios de comunicación demuestran con imágenes, testimonios y reportajes, el drama de miseria y atraso a que está sometido el pueblo cubano, regido con la mano de hierro de la dictadura castrista.
En un mundo que navega por las autopistas de la información en Internet y que cada día que pasa, incrementa los credos en la libertad de pensamiento, los conciliábulos de Fidel Castro y los estultos que se autodeclaran progresistas, tienen el cinismo igual al de Correa, de decir que Cuba es paradigma en educación y medicina.
Bastante dudoso, que eso sea cierto, pues ni quiera tienen acceso al Internet, son encarcelados quienes piensen u opinen diferente al partido comunista cubano, y los médicos trabajan en medio de una pobreza aterradora. Sin embargo, el cinismo comunista, manipula las cosas y voltea las realidades.
Es a ese nivel de pobreza tanto mental, como física, que los abanderados del llamado Socialismo del siglo XXI quieren llevar a Latinoamérica, pero como Colombia, tanto su gobierno como su pueblo, somos contrarios a las formas de dictadura comunista o derechista, ni Correa, ni Chávez, ni Ortega, ni Evo, ni Lula, ni los demás complotados, pasan saliva tranquilos. Hay una piedra en el zapato que les impide consolidar parte de su estrategia integral esclavista en el hemisferio. Esa piedra en el zapato es Colombia.
Por esta razón, es que Correa exterioriza el cinismo candente, según el cual Colombia debe pagar los daños causados en el campamento del camarada Reyes. Y por esa misma razón, es que impone innecesarios y agobiantes controles migratorios a los colombianos que ingresan al Ecuador y que miente en forma descarada, cada vez que opina acerca del conflicto colombiano.
En ese sentido, frente a la estrategia del cinismo de Correa, no queda otro camino que pagarle con la misma moneda. Por un lado insistir en la impostergable normalización de las relaciones, pero paralelo a esto, seguir el curso del proceso penal internacional contra el locuaz mandatario ecuatoriano, cómplice y auspiciador de las Farc.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.co.nr
Analista de asuntos estratégicos
Además de endurecer los controles migratorios contra los colombianos que a diario ingresan por las fronteras terrestres a Ecuador, Correa dispuso una rebaja sustancial en las importaciones, que van a significar disminuciones en los ingresos anuales por 210 millones de dólares a los empresarios colombianos. Y de remate, como dijera Jaime Garzón, con tiempo para el humor en Qac, se inventó que Colombia debe pagarle al Ecuador por los daños causados con la muerte del camarada Raúl Reyes, así como por la ayuda a los desplazados llevados con estratagemas por las farc a la zona fronteriza del Putumayo.
¿No será mas bien el gobierno de Correa, el que debe pagar a Colombia, por albergar al terrorista y su séquito en el Ecuador; por hacer acuerdos clandestinos entre el ministro Larrea y Reyes; por facilitar los medios para que la diputada Augusta Calle prestará su cuenta personal para mover dineros de las Farc; por admitir que el partido comunista clandestino de las Farc y los partidos de izquierda de la colación que subió a Correa al poder, hayan construido una extensa red de apoyo a las Farc, organizada en núcleos solidarios con la llamada revolución bolivariana chavista?...
Pero el cinismo es, ha sido y será el motor de la propaganda comunista. En eso entorno Correa no es la excepción. Es parte activa de la regla. Actúa igual que los demás mamertos. Por ejemplo, si se le pregunta a cualquier cabecilla de las Farc, porqué destruyen poblados, y asesinan civiles indefensos, etc, con absoluta seguridad, el bandido responde, que lo hacen para cambiar el viejo modo de vivir en Colombia y desde luego, que el Estado burgués es el responsable de las masacres, etc.
Si le preguntan a Fidel Castro o cualquiera de sus peones, porque apoyan a los grupos terroristas en Latinoamérica, la respuesta será que el responsable de todo esto es el imperialismo yanqui.
Si le preguntan al director del Semanario Voz, las razones por las cuales el Partido Comunista Colombiano, niega la evidente ligazón con las Farc, este responderá que la clase gobernante y la oligarquía apoyan los paramilitares.
Y así sucesivamente. Los comunistas nunca pierden una. Ellos son la verdad revelada. Por lo tanto, quien no opine igual que ellos, o critique la largueza de los llamados izquierdistas democráticos frente al terrorismo comunista, siempre estará equivocado y debe corregir esa forma de pensar, so pena de ser colocado en la picota pública como enemigo de las clases populares.
En síntesis, con base en el cinismo, todos los comunistas y sus parientes los autodenominados izquierdistas democráticos, son maestros en la mentira, el engaño y los artilugios publicitarios. Sobran ejemplos...
Sería conveniente que el presidente Uribe, sin perder la línea de las buenas maneras, y sin dejar de buscar la normalización de las relaciones diplomáticas colombo-ecuatorianas, agote todas las instancias jurídicas internacionales, para llevar a la Corte Penal en La Haya, la denuncia sustentada de los contenidos de los computadores de Raúl Reyes, para que el cínico presidente ecuatoriano, responda ante la justicia universal, por apoyar y cobijar grupos terroristas.
Colombia es amiga del pueblo ecuatoriano y viceversa. El enemigo de Colombia y en cierta forma del Ecuador, es el presidente Rafael Correa, cuya campaña presidencial fue parcialmente financiada con dineros provenientes del narcotráfico y del secuestro en Colombia, y lo que es peor, cuyo objetivo es integrar a Ecuador y Colombia en la órbita de los dinosaurios comunistas orquestados por Cuba.
Por esa razón se debe insistir en que Colombia agote las instancias legales y lleve el caso ante la CPI. Nada de aguas tibias, ni posiciones blandengues, pues además de cínico Correa es audaz. En la actualidad cursan contra Colombia varias demandas interpuestas en instancias internacionales por este mandadero de Chávez, una de ellas, porque sus socios de las Farc perdieron mucho dinero, debido a las fumigaciones con glifosato en la frontera. Y la otra, porque pase lo que pase, Correa, nunca podrá superar que Raúl Reyes su camarada y compinche del alma, haya sido dado de baja en territorio ecuatoriano, donde ambos pensaban, era imposible que llegarán las Fuerzas Militares de Colombia.
Rafael Correa es el único problema, para que hayan relaciones diplomáticas, culturales y comerciales, fluidas entre los dos países. La actitud cínica, desvergonzada y disfrazada con un exuberante patrioterismo vitrinero de Correa, no ha hecho otra cosa que enredar el mutuo entendimiento entre los dos gobiernos y las dos comunidades.
Adolorido por el golpe mortal que recibió el socialismo del siglo XXI en Colombia con la muerte de Reyes, luego de la larga preparación político-propagandista del segundo congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana chavista en Quito, Correa no ha podido conciliar el sueño tranquilo, debido a que no ha podido ver ni derrotado a su archienemigo ideológico Álvaro Uribe, ni a Colombia encaminada por los embelecos populistas y mentirosos de la izquierda paquidérmica, que todavía cree que el che Guevara era un héroe, y que al dictadura cubana es el paradigma de la dignidad latinoamericana.
Tanto los comunistas recalcitrantes como los dinosaurios de la autodenominada izquierda democrática latinoamericana, siguen desenfocados. A diario los medios de comunicación demuestran con imágenes, testimonios y reportajes, el drama de miseria y atraso a que está sometido el pueblo cubano, regido con la mano de hierro de la dictadura castrista.
En un mundo que navega por las autopistas de la información en Internet y que cada día que pasa, incrementa los credos en la libertad de pensamiento, los conciliábulos de Fidel Castro y los estultos que se autodeclaran progresistas, tienen el cinismo igual al de Correa, de decir que Cuba es paradigma en educación y medicina.
Bastante dudoso, que eso sea cierto, pues ni quiera tienen acceso al Internet, son encarcelados quienes piensen u opinen diferente al partido comunista cubano, y los médicos trabajan en medio de una pobreza aterradora. Sin embargo, el cinismo comunista, manipula las cosas y voltea las realidades.
Es a ese nivel de pobreza tanto mental, como física, que los abanderados del llamado Socialismo del siglo XXI quieren llevar a Latinoamérica, pero como Colombia, tanto su gobierno como su pueblo, somos contrarios a las formas de dictadura comunista o derechista, ni Correa, ni Chávez, ni Ortega, ni Evo, ni Lula, ni los demás complotados, pasan saliva tranquilos. Hay una piedra en el zapato que les impide consolidar parte de su estrategia integral esclavista en el hemisferio. Esa piedra en el zapato es Colombia.
Por esta razón, es que Correa exterioriza el cinismo candente, según el cual Colombia debe pagar los daños causados en el campamento del camarada Reyes. Y por esa misma razón, es que impone innecesarios y agobiantes controles migratorios a los colombianos que ingresan al Ecuador y que miente en forma descarada, cada vez que opina acerca del conflicto colombiano.
En ese sentido, frente a la estrategia del cinismo de Correa, no queda otro camino que pagarle con la misma moneda. Por un lado insistir en la impostergable normalización de las relaciones, pero paralelo a esto, seguir el curso del proceso penal internacional contra el locuaz mandatario ecuatoriano, cómplice y auspiciador de las Farc.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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