Tras una cinematográfica fuga de una de las guaridas de las Farc, a comienzos de 1993 se entregó ante tropas de la Brigada Móvil No 1 en el Meta, Herlindo Tovar alias Johny o Jimmy, quien fuera escolta personl de Tirofijo, Alfonso Cano, Raul Reyes Jacbo Arena.
Su escalofriante testimonio se convirtió en el libro titulado En el Infierno de mi autoría, en el cual describe de manera descarnada, la relación de la regional del partido comunista de Neiva con las cuadrillas 17 de las Farc y con especial énfasis el terrorismo comunista interno de los cabecillas, contra los mismos bandidos que obligan a cometer actos de barbarie.
Por las páginas del estremecedor relato desfilan el sicariato comunista, los secuestros, los abortos forzados, el reclutamiento de niños y actos tan degradantes como robar la ropa a los muertos para que la utilicen otros bandidos. Es tan dramático este texto, que en la actualidad es base del guión para una película en Hollywood-California.
Uno de los capítulos más impresionantes es el desarrollo del llamado "Plan Cóndor" ordenado por Jacobo Arenas, Tirofijo, Raúl Reyes, Alfonso Cano, Timochenco e Iván Márquez contra los terroristas de quienes se presumía pudieran ser agentes de inteligencia del gobierno nacional. La crónica de la muerte de Alonso el bobito y la niña guerrillera que tenía la menstruación, conmueven a cualquier mortal, pero desde luego no horrorizan ni a Colombianos por la Paz, ni a los compinches internacionales como Rafael Correa, Hugo Chávez, Lula Da Silva y otros, que claman por legitimar estas hordas de asesinos demenciales.
Como la memoria histórica es frágil si no se reactiva, con facilidad se olvida que el camarada Braulio Herrera de la Up, un narcoterrorista muy cercano a Jacobo Arenas por aquello de la militancia comunista, ordenó asesinar a mas de 150 terroristas en las guaridas de las Farc ubicadas en el Magdalena Medio. Cuando se descubrió la horrenda masacre, Jacobo y los “camaradas legales del partido en la ciudad” lo protegieron del inminente fusilamiento y lo enviaron a Europa como delegado internacional de las Farc, con la misión de denunciar al gobierno colombiano y a las Fuerzas Militares como “violadores de los derechos humanos”. Típica patraña comunista. Son agresores, pero se declaran agredidos.
Por la misma época, tropas de la Decimosegunda Brigada incautaron reveladores documentos en los que Iván Márquez y el mono Jojoy, firman a nombre de las cuadrillas 14 y 15 de las Farc, órdenes en los que dispusieron los fusilamientos de más de cien terroristas entre quienes se relacionaron con nombre propio a Luis Gonsaga (sic) Gallego Buitrago de 23 años de edad, natural de Palmira Valle identificado con la CC. 16.257.719; Edgar Orlando Castaño Gonsalez (sic), natural de Bogotá identificado con la CC 660208 de Bogotá; Noe Arnol (sic) Sotelo Ordoñez, 25 años de edad natural de Isnos Huila CC 12.166.532; Nicolás Quintero Ruiz natural de Chinchiná, CC 18.592.011.. y muchos más.
La siniestra justificación de los crímenes cometidos: "Incumplimiento de órdenes, dormirse de guardia, robarse una panela, robarse una lata de sardinas, hacer grupismo, según injorme (sic) pasado por Wilmer14"
Y así a lo largo de la sangrienta historia de las Farc, las tropas han encontrado muchas veces cuadernos, documentos, computadores, agendas electrónicas, etc, llenas de datos que confirman que esta conducta es consuetudinaria en las Farc. Prueba de ello es el informe publicado hace un par de semanas por diferentes medios de comunicación nacionales e internacionales, respecto a documentos incautados a Tovar cabecilla de la cuadrilla 48 de las Farc, el mismo bandido que vive a sus anchas en Ecuador a expensas de funcionarios oficiales de eses país y del propio presidente Rafael Correa:
"Sobre el caso de Robledo si le da fusilamiento, es mejor cambiársela por sanción, pero para dejarlo ir para la casa de él. Porque si lo dejamos pagando sanción, se agrava de nuevo por la tuberculosis y nos toca otra vez comprarle el tratamiento, y no paga tanto esfuerzo por un sinvergüenza de esos. Mientras que si le permitimos irse para la casa, de seguro lo mata la enfermedad o lo matamos nosotros, porque a lo mejor se pone a hacer "cagadas". Pero esto, ya tendría otra presentación, porque es que el hombre tiene como siete hermanas, él es el único varón y la mayoría de ellas terminan ingresando al Movimiento, más otro poco de sobrinos; y si lo fusilamos, pudiendo él morir de otra manera, ahuyentamos toda esa "gallada" de viejas y nos creamos un problema que podemos evitar"
Estos y los testimonios de miles de desmovilizados de las Farc y el Eln aportan material suficiente para que el Gobierno nacional y las Fuerzas Militares desaten una intensa campaña de difusión interna y externa acerca de la realidad de la agresión terrorista y de la descarada complicidad de los gobernantes de Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Cuba, Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina, con asesinos sicópatas, cuyas actuaciones son similares a las de criminales patológicos como Mancuso, Jorge 40, Don Berna, Pablo Escobar etc.
También es hora que el gobierno nacional construya en las capitales departamentales sendas sedes del museo del holocausto para que las nuevas generaciones nunca olviden la barbarie comunista contra Colombia. Es la forma más elocuente de hacer duelo colectivo en memoria de tantas víctimas producto de la combinación de todas las formas de lucha promovida por el llamado partido comunista legal.
Y también es propicio el momento histórico para que el gobierno colombiano y las ONG´s defensoras de derechos humanos denuncien ante cortes internacionales a los cabecillas de las Farc y a todos los bandidos de cuello blanco que los secundan, para que sean juzgados y condenados por el genocidio sistemático que han perpetrado contra el campesinado colombiano, al que en contraste dicen “defender y representar”.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.com
Desde el nacimiento como república soberana Colombia ha afrontado la guerra fratricida. A partir de la década de los años 50, la violencia liberal-conservadora recibió un tercer ingrediente con la entrada en escena del partido comunista y su brazo armado las Farc. Años mas tarde este grupo se convirtió en narcotraficante y terrorista, a la vez que facilitó el camino para la inmersión de las autodefensas ilegales en el mismo esquema de terror.
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sábado, 20 de febrero de 2010
sábado, 7 de marzo de 2009
Martin Sombra es tan cínico como Correa, Chávez y los demás cómplices de las Farc
En sendas entrevistas desde la Cárcel Modelo para el programa La Noche de RCN y la W Radio, el terrorista Helí Mejía mas conocido como Martín Sombra, manejó una elevada dosis de histrionismo, premeditada con el fin de disimular su sanguinario pasado de 42 años de militancia criminal en las Farc, llamar la atención de los incautos que pudieran calificarlo como un humilde campesino que se vio obligado a tomar las armas, y desde luego, eludir con artimañas la responsabilidad que le cabe por la comisión de múltiples delitos de lesa humanidad.
Las marrulleras respuestas de Martín Sombra, trajeron a la memoria colectiva de los colombianos, el recuerdo de las teatrales actitudes de Tirofijo cuando decía: "se debe hacer lo que haiga que hacer", o, "vustedes saben que a yo me robaron unas gallinitas y unos marranitos"; ambas con el ánimo de generar opinión distorsionada, que lo presentara como un campesino obligado a levantarse en armas contra el Estado, y no como quien en verdad era: Un miembro del comité Central del Partido Comunista Colombiano, encargado de dirigir la acción terrorista contra el Estado legítimo, para tomarse el poder e instaurar una anacrónica dictadura totalitaria similar a la cubana.
Dicha actitud pareciera ser una metódica línea de conducta de la primera generación fariana. En 1994, tropas de la Brigada Móvil 1 capturaron en límites del Páramo del Sumapaz y Uribe-Meta, a José Joaquín Hachipis alias Juaco Cauca, uno de los terroristas mas antiguos de las Farc, compadre del sargento Pascuas y estafeta de confianza de Tirofijo.
En el lugar de la captura, las tropas le encontraron una pistola calibre nueve milímetros con mas de 100 cartuchos para la misma, documentos de las Farc, y cerca de su casa una caleta con los equipos de retransmisión de la emisora clandestina Resistencia.
Llevado ante las autoridades judiciales el curtido terrorista, asumió similar actitud a la de Martín Sombra. Todo el tiempo habló con acento campechano, dijo ser ignorante absoluto de las leyes colombianas, haber sido ingenuo al guardar esa pistola a un campesino que se había ido de la vereda sin decir cuando volvía, nunca haber visto las Farc, no haber sido nunca guerrillero etc.
Pero el asunto no se queda en estas simplezas de los tres terroristas de origen campesino enunciados. Todos los indicios apuntan a demostrar que estos rasgos de comportamiento son la norma directriz en la conducta de los comunistas.
Así lo confirman el descarado cinismo de los mandatarios comunistas Rafael Correa del Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y los demás integrantes del torvo complot contra Colombia.
Rafael Correa asume actitud de víctima. Niega que el sabía que Reyes vivía a sus anchas en el Ecuador. Dice que si Ignacio Chauvín se reunió con Reyes fue a sus espaldas, y fuera de eso que traicionó la patria. Se inventó cinco condiciones para reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, de las cuales la más importante es que el gobierno colombiano le retire los cargos por ser facilitador del terrorismo, acorde con los escritos hallados en los computadores de Raúl Reyes.
Además se contradice en torno a la siniestra componenda que por orden suya desarrollaba el ministro Gustavo Larrea con las Farc, sin decir nada acerca del trabajo político organizativo del partido comunista clandestino de las Farc, que la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU) presidida por Larrea, ha realizado en la línea fronteriza colombo-ecuatoriana, e inclusive la autorización que dio a las Farc, para que asesinen a cualquier ecuatoriano residente en el sector, que se oponga al trabajo organizativo de masas realizado por las Farc en contubernio con algunos delegados clandestinos de Alianza País, el movimiento político que llevó a Correa a la presidencia ecuatoriana.
De remate, Correa desafía con locuacidad a Colombia y a los Estados Unidos, elude el tema del narcotráfico y de manera reiterativa asume actitudes histriónicas similares a las de Martín Sombra, con el argumento que el es inocente, que fue Colombia la que lo agredió, que Ecuador no tiene nada que ver en la guerra contra Colombia, y que su país ni considera terroristas a las Farc, e implícitamente que no las va a combatir dentro de su territorio, por que el (Correa) quiere la paz para Colombia, es decir la artificiosa paz comunista, según la cual la única paz verdadera, ocurre cuando los comunistas se tomen el poder e instauren una dictadura totalitaria, desaparezca la propiedad privada y se imponga el marxismo-leninismo.
Lo mismo sucede con Hugo Chávez. Tira la piedra y esconde la mano. A sabiendas que nadie cree en sus fanfarronadas, abraza al presidente Uribe en público, afirma que no tiene ni ha tenido nada que ver con las Farc, dice que Venezuela no es santuario de terroristas a pesar de tenerles hasta oficina en el Fuerte Tiuna de Caracas, y así sucesivamente.
Por su parte el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, es aún mas solapado, por ende mas cauto. Sabedor de la gravedad que es apoyar a un grupo terrorista, pone a sus subalternos a hablar con los delegados de las Farc, les apoya en la clandestinidad, mientras que se apoya en el liderazgo que ha ganado la economía brasileña en el hemisferio, para con sorna estilo Martín Sombra, disimular la cercana proclividad de Lula con los terroristas.
Prueba de ello es el calculado montaje de la supuesta participación humanitaria del gobierno brasileño en la liberación de seis secuestrados, cuyo verdadero objetivo, era resucitar el cadáver político de las Farc, y fortalecer la ambiciosa candidatura electoral de Piedad Córdoba a la presidencia de la república.
En síntesis, no se le puede creer a Martín Sombra, pues su actuación es tramposa y tránsfuga, encaminada a meterse en los beneficios legales de la Ley de Justicia y Paz, con la intención de seguir dedicado a delinquir. Tampoco se puede creer en la buena fe de Chávez, Correa y Lula. Los tres son piezas de una misma estrategia totalitaria contra el hemisferio.
Así como el Foro de Sao Paulo busca esclavizar en los senderos del marxismo-leninismo a todo Latinoamérica, bajo la solapada batuta de Lula Da Silva; el Plan Estratégico de las Farc del cual no hay muestra fehaciente de algún cambio, pretende la toma violenta del poder y la manipulación del acuerdo humanitario para sumarse a la conjura internacional de corte marxista-leninista.
Mientras tanto los intelectuales de izquierda, los amigos de las Farc y los autonombrados mediadores, tratan por todos los medios de desprestigiar al gobierno colombiano, con el fin de legitimarse como la salvación del país. La misma actitud marrullera de Martín Sombra, Hugo Chávez y Rafael Correa, pero desde otro ángulo.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.com
Analista de asuntos estratégicos
Las marrulleras respuestas de Martín Sombra, trajeron a la memoria colectiva de los colombianos, el recuerdo de las teatrales actitudes de Tirofijo cuando decía: "se debe hacer lo que haiga que hacer", o, "vustedes saben que a yo me robaron unas gallinitas y unos marranitos"; ambas con el ánimo de generar opinión distorsionada, que lo presentara como un campesino obligado a levantarse en armas contra el Estado, y no como quien en verdad era: Un miembro del comité Central del Partido Comunista Colombiano, encargado de dirigir la acción terrorista contra el Estado legítimo, para tomarse el poder e instaurar una anacrónica dictadura totalitaria similar a la cubana.
Dicha actitud pareciera ser una metódica línea de conducta de la primera generación fariana. En 1994, tropas de la Brigada Móvil 1 capturaron en límites del Páramo del Sumapaz y Uribe-Meta, a José Joaquín Hachipis alias Juaco Cauca, uno de los terroristas mas antiguos de las Farc, compadre del sargento Pascuas y estafeta de confianza de Tirofijo.
En el lugar de la captura, las tropas le encontraron una pistola calibre nueve milímetros con mas de 100 cartuchos para la misma, documentos de las Farc, y cerca de su casa una caleta con los equipos de retransmisión de la emisora clandestina Resistencia.
Llevado ante las autoridades judiciales el curtido terrorista, asumió similar actitud a la de Martín Sombra. Todo el tiempo habló con acento campechano, dijo ser ignorante absoluto de las leyes colombianas, haber sido ingenuo al guardar esa pistola a un campesino que se había ido de la vereda sin decir cuando volvía, nunca haber visto las Farc, no haber sido nunca guerrillero etc.
Pero el asunto no se queda en estas simplezas de los tres terroristas de origen campesino enunciados. Todos los indicios apuntan a demostrar que estos rasgos de comportamiento son la norma directriz en la conducta de los comunistas.
Así lo confirman el descarado cinismo de los mandatarios comunistas Rafael Correa del Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y los demás integrantes del torvo complot contra Colombia.
Rafael Correa asume actitud de víctima. Niega que el sabía que Reyes vivía a sus anchas en el Ecuador. Dice que si Ignacio Chauvín se reunió con Reyes fue a sus espaldas, y fuera de eso que traicionó la patria. Se inventó cinco condiciones para reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, de las cuales la más importante es que el gobierno colombiano le retire los cargos por ser facilitador del terrorismo, acorde con los escritos hallados en los computadores de Raúl Reyes.
Además se contradice en torno a la siniestra componenda que por orden suya desarrollaba el ministro Gustavo Larrea con las Farc, sin decir nada acerca del trabajo político organizativo del partido comunista clandestino de las Farc, que la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU) presidida por Larrea, ha realizado en la línea fronteriza colombo-ecuatoriana, e inclusive la autorización que dio a las Farc, para que asesinen a cualquier ecuatoriano residente en el sector, que se oponga al trabajo organizativo de masas realizado por las Farc en contubernio con algunos delegados clandestinos de Alianza País, el movimiento político que llevó a Correa a la presidencia ecuatoriana.
De remate, Correa desafía con locuacidad a Colombia y a los Estados Unidos, elude el tema del narcotráfico y de manera reiterativa asume actitudes histriónicas similares a las de Martín Sombra, con el argumento que el es inocente, que fue Colombia la que lo agredió, que Ecuador no tiene nada que ver en la guerra contra Colombia, y que su país ni considera terroristas a las Farc, e implícitamente que no las va a combatir dentro de su territorio, por que el (Correa) quiere la paz para Colombia, es decir la artificiosa paz comunista, según la cual la única paz verdadera, ocurre cuando los comunistas se tomen el poder e instauren una dictadura totalitaria, desaparezca la propiedad privada y se imponga el marxismo-leninismo.
Lo mismo sucede con Hugo Chávez. Tira la piedra y esconde la mano. A sabiendas que nadie cree en sus fanfarronadas, abraza al presidente Uribe en público, afirma que no tiene ni ha tenido nada que ver con las Farc, dice que Venezuela no es santuario de terroristas a pesar de tenerles hasta oficina en el Fuerte Tiuna de Caracas, y así sucesivamente.
Por su parte el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, es aún mas solapado, por ende mas cauto. Sabedor de la gravedad que es apoyar a un grupo terrorista, pone a sus subalternos a hablar con los delegados de las Farc, les apoya en la clandestinidad, mientras que se apoya en el liderazgo que ha ganado la economía brasileña en el hemisferio, para con sorna estilo Martín Sombra, disimular la cercana proclividad de Lula con los terroristas.
Prueba de ello es el calculado montaje de la supuesta participación humanitaria del gobierno brasileño en la liberación de seis secuestrados, cuyo verdadero objetivo, era resucitar el cadáver político de las Farc, y fortalecer la ambiciosa candidatura electoral de Piedad Córdoba a la presidencia de la república.
En síntesis, no se le puede creer a Martín Sombra, pues su actuación es tramposa y tránsfuga, encaminada a meterse en los beneficios legales de la Ley de Justicia y Paz, con la intención de seguir dedicado a delinquir. Tampoco se puede creer en la buena fe de Chávez, Correa y Lula. Los tres son piezas de una misma estrategia totalitaria contra el hemisferio.
Así como el Foro de Sao Paulo busca esclavizar en los senderos del marxismo-leninismo a todo Latinoamérica, bajo la solapada batuta de Lula Da Silva; el Plan Estratégico de las Farc del cual no hay muestra fehaciente de algún cambio, pretende la toma violenta del poder y la manipulación del acuerdo humanitario para sumarse a la conjura internacional de corte marxista-leninista.
Mientras tanto los intelectuales de izquierda, los amigos de las Farc y los autonombrados mediadores, tratan por todos los medios de desprestigiar al gobierno colombiano, con el fin de legitimarse como la salvación del país. La misma actitud marrullera de Martín Sombra, Hugo Chávez y Rafael Correa, pero desde otro ángulo.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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