martes, 18 de enero de 2011

¿Acuerdo humanitario y negociación de paz con las Farc?

      La liberación unilateral de cinco secuestrados en poder de las Farc es una jugada a varias bandas del grupo terrorista, pues busca relegitimar a Piedad Córdoba,  proyectar Dilma Rousseff como la gestora de la “paz” en Colombia, facilitar la labor política venidera de Lula en el continente, y desde luego, que al comunidad internacional retire el rótulo de terroristas a las Farc.
      En teoría suena atractivo un anuncio de aclimatación de paz, pero el fondo del asunto es diferente. Las Farc se guían por el Plan Estratégico que no es otra cosa que la hoja de ruta integral que tiene su partido político para avanzar hacia la toma del poder e imponer una dictadura totalitaria en Colombia, afín a los intereses del socialismo del siglo XXI.
      No es un secreto que los contundentes golpes tácticos de connotaciones político-estratégicas propiciados por las Fuerzas Militares en desarrollo de la Estrategia de Seguridad Democrática, contribuyeron a aumentar problemas internos en las Farc verbigracia, dificultades de comunicación entre los cabecillas del Secretariado, incremento de las deserciones, pérdida del secreto de sus planes, revelación de los nombres de sus cómplices dentro y fuera del país,  corroboración de su inmersión en el narcotráfico, así como la confirmación de su autoría en diversos actos terroristas, negada por ellos mismos.
     Por lo tanto, antes de tomar cualquier decisión de fondo y en contravía con la presión internacional que ejercen los amigos de las Farc, el gobierno colombiano y la Cancillería deben examinar con lupa los reveladores documentos del Movimiento Continental Bolivariano, el Foro de Sao Paulo y los comprometedores emails hallados en los computadores de Reyes en Ecuador y de Jojoy y Tirofijo en La Macarena.
    Ninguno de estos documentos se inclina hacia la paz con desarme y sometimiento de los terroristas a la justicia colombiana. Mucho menos refiere la reparación de las víctimas que ha producido el latente ataque de las guerrillas comunistas contra la institucionalidad desde hace cincuenta años. 
    Por el contrario, son planes de guerra combinados con argucias publicitarias y estratagemas politiqueras continentales orientadas a legitimar a las Farc, lograr que el gobierno colombiano se siente a hablar de acuerdo humanitario y de supuesta paz con los terroristas, para que así los gobiernos afines al Foro de Sao Paulo, puedan reconocerles estatus de beligerancia, abrirles embajadas en sus países y apoyar el Plan Guaicapuro del gobierno de Venezuela contra Colombia, para instaurar aquí un gobierno afín al socialismo del siglo XXI y la línea castro-chavista.
    Es evidente que el gobierno colombiano se quedó corto y demostró carencia de estrategia integral para contrarrestar los planes terroristas en el hemisferio,  por no llevar los computadores de Reyes a la Corte Penal Internacional, por no desenmascarar a todos los que allí aparecen comprometidos y fuera de eso por el inexplicable silencio y manejo a cuentagotas que se ha dado a los voluminosos y de seguro, explosivos contenidos, de los computadores de Jojoy y Marulanda incautados en un mismo sitio.
    Si se analizan los hechos ocurridos después de la improcedente reunión de Tirofijo con Chávez, Correa, Evo y Ortega en el Yarí, el libreto de las Farc y sus correligionarios ha sido el mismo: Farsas de liberaciones a cuentagotas, propaganda sesgada  contra el gobierno colombiano apoyada desde la sombra por los miembros más recalcitrantes de Unasur, difusión de la idea de negociar el acuerdo humanitario con la subsiguiente paz, ataques terroristas aislados y protagonismo mediático de Colombianos por la Paz al unísono con la “discreción” mediadora de Lula.
    Sin embargo, las operaciones Jaque, Fénix, Camaleón y Sodoma, sumadas a la torpeza de las Farc al asesinar al gobernador del Caquetá recién secuestrado, y el descubrimiento de todos sus planes, han conducido el curso estratégico de los acontecimientos a que Dilma Rousseff, sea la tabla salvadora que evite el naufragio de las Farc como proyecto político.
     En ese orden de ideas, así como la Cancillería debe reaccionar para difundir ante el mundo la realidad “fariana” y denunciar ante los tribunales internacionales a quienes apoyan el terrorismo contra Colombia; los ministerios del Interior, Justicia y Defensa, deben desempolvar las experiencias  de las fracasadas negociaciones de paz de las Farc con las administraciones Betancur, Barco, Gaviria, Samper y Pastrana, para asesorar al gobierno central cómo debe actuar, dada la farsa reiterativa y la metodología engañosa del Secretariado de las Farc.
      La explicación es sencilla. Si desde hace más de diez años, las Farc se han obcecado en negociar un acuerdo humanitario para legitimar el secuestro y alargar la guerra, hoy que están en dificultades políticas, militares, logísticas y de interacción con los cabecillas nacionales, pero indoctrinados por el credo marxista-leninista y convencidos que el lineamiento táctico alrededor del terrorismo es correcto, las Farc no van a renunciar ni al Plan Estratégico, ni a la idea de meter a Colombia en el entorno castro-chavista que corre por el hemisferio. 
     Además, sus socios internacionales tampoco van a renunciar a esa posibilidad, porque entre otras cosas, quienes están implicados en apoyar las Farc, necesitan que el entramado capitalista se caiga en Colombia, para quitarse ese problema de encima, primero con la legitimación de las Farc y después con el apoyo militar, económico y diplomático a ala ofensiva final del grupo terrorista.
Todo esto india que la liberación de los cinco secuestrados a cuentagotas, como apéndice de la búsqueda del acuerdo humanitario que tanto promueven sus socios políticos, no es ningún paso hacia la paz, sino una jugada estratégica más hacia la prolongación de la guerra en al que llevan cincuenta años, a la que no van a renunciar pues como decía Tirofijo: “estos fusiles lso conseguimos en combate, nadie nos los dio, entonces tampoco tenemos porque entregarlos a la oligarquía.
       Así ha sido cada vez que el gobierno se sienta a hablar con las Farc. Cambian el libreto, se declaran agredidos, culpan al gobierno de toda la violencia que han generado las cuadrillas de las Farc, amenazan estar muy furiosos y descontentos con el trato recibido, y dilatan las cosas mientras sus cuadrillas se fortalecen en los campos político y armado. 
     Luego rompen las conversaciones y afirman que no les quedó otra salida que continuar en la guerra. Las Farc nunca han pensado en desmovilizarse, ni en la reforma agraria, ni en la paz. Su argumento es la guerra para conseguir la paz comunista, es decir, para tomarse el poder e implantar un gobierno totalitario en Colombia. Ni más ni menos.
      Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
       Analista de asuntos estratégicos

jueves, 13 de enero de 2011

Las Farc y sus cómplices deben reparar a las víctimas de sus atrocidades

   El ansia protagónica y politiquera del Partido Liberal en torno a la Ley de Reparación de Víctimas, ha dado espacio para que los miembros del Partido Comunista Clandestino de las Farc y hasta el terrorista Alfonso Cano en su mensaje de año nuevo a las cuadrillas, tercien en el asunto y busquen ganar más espacio político, en aras de demostrar ante la justicia internacional la supuesta causa política y en segundo lugar demostrar la farsa comunista, que en Colombia "la oligarquía y las Fuerzas Militares han cometido crímenes contra el campesinado". Pedro nadie habla nada acerca de la reparación de las víctimas de las Farc.
    Esta acción publicitaria cae como anillo al dedo al Plan Estratégico de las Farc y a los intereses geoestratégicos del Foro de Sao Paulo tendientes a legitimar a las Farc, reconocerles estatus de beligerancia, "terciar en la paz de Colombia", y apoyar una guerra frontal del narcoterrorismo comunista contra la institucionalidad en el país.
Mientras Santos supone que por medio de la hipocresía mutua con Chávez y Correa hace diplomacia y que la falta de carácter es sinónimo de buen negociador, la Canciller Holguín y los embajadores continúan desfasados de los planes concretos de los comunistas contra Colombia. 
    Hace pocos días Correa vino a Cali. Cínico, desvergonzado, mentiroso y falso como todo comunista con poder, no solo negó su militancia terrorista al lado de las Farc, sino que sindicó a todos los colombianos como cómplices de las Farc. 
     De remate, quizás por su cercanía con Santos, Claudia Gurisatti sirvió de caja de resonancia a lo que decía Correa. De manera extraña no lo acorraló como hizo con Isa Conde o con otros amigos de las Farc. Por el contrario le dio micrófono para que se lavara las manos, mintiera y además culpara a Uribe, de la complicidad del partido político ecuatoriano Alianza País con las Farc. Ahora los pájaros le tiran a las escopetas.
    Días antes Santos declaró que Chávez es su nuevo mejor amigo, sin ni siquiera tocar el tema de las guaridas terroristas de Márquez, Granda, Timochenco y Gabino en Venezuela. Por el contrario le ha ayudado a la payasada al decir que Chávez coopera, porque su gobierno captura a desertores de las Farc y el Eln, que son buscados por los terroristas para asesinarlos por traidores, pero Chávez los presenta ante los medios como miembros activos de las Farc y el ELN. Y Santos le da el espaldarazo a la farsa chavista.
    Por la misma época las Farc saludaron a la "compatriota Dilma Rousseff" con la misma efusividad que ocho años atrás saludaron a Lula y transaron apoyarlo con cinco millones de dólares para su campaña presidencial a cambio del estatus de beligerancia. 
    Pero que coincidencia, pese a que Piedad Córdoba fue destituida del senado por que la Procuraduría comprobó con argumentos sólidos sus nexos con las Farc, los terroristas y sus cómplices montaron otra escena del sainete con la liberación de cinco secuestrados, tan pronto la camarada Dilma estuviera en el poder, para que ella como nueva mandadera de Lula y Unasur, les ayude a impulsar el proyecto político internacional de reconocimiento de estatus de beligerancia, mediante la farsa de sentarse a negociar la paz con el gobierno colombiano.
    Pero claro, no la paz que quiere Colombia con la desmovilización de los terroristas y su sometimiento a la justicia. Las Farc y sus compinches quieren la paz en la que los terroristas gobiernen a Colombia y se integren al proyecto castro-chavista de Lula y sus amigos. Mientras tanto no habrá paz en Colombia.
     Al gobierno colombiano no le queda otra opción que actuar con base en una estrategia coordinada que incluya: 1. Acción militar contundente contra los cabecillas del Secretariado y de cuadrillas 2. Denuncias penales ante instancias internacionales a todos los gobernantes y cómplices internacionales de las Farc con base en los computadores de Reyes, Jojoy y Tirofijo. 3. Desatar una campaña más intensa y agresiva de propaganda invitando a los terroristas a desmovilizarse con computadores y documentos de los cabecillas.
    4. Sensibilización de las comunidades afectadas por el narcoterrorismo comunista hacia la aceptación del Estado de derecho y la integración sociopolítica al desarrollo integral del país. 5. Fuerte inyección económica a proyectos de desarrollo socio-económico en estas áreas. 6. Combate frontal contra la corrupción en los diferentes niveles de la administración 7. Acciones concretas y sostenidas de la Cancillería y sus amodorrados cuerpos diplomáticos para que vayan a diferentes lugares del planeta a denunciar las atrocidades del narcoterrorismo comunista. 
    8. Cuantificar y publicar los daños a la infraestructura nacional  causados por las Farc y concretar cómo van a pagar sus cabecillas estos daños cuando se desmovilicen, para que no se repite al experiencia sucedida con los terroristas del M-19 y de la Corriente de Renovación Socialista del Eln que ahora son moralistas y hasta funcionarios públicos. 
    9.   Identificar y judicializar a todos los miembros del Partido Comunista Clandestino y del legal, que tengan vínculos probados con las Farc, para que responden con cárcel por los delitos de sus cómplices y con dinero para reparar a las víctimas de la demencia fariana.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.com

miércoles, 29 de diciembre de 2010

La camarada y compatriota Dilma Rousseff es la tabla de salvación política de las Farc

    Ante el creciente desprestigio de las Farc, derivado de sus acciones de narcoterrorismo contra Colombia y de terrorismo interno contra los propios guerrilleros, sumados a los golpes sicológicos de connotaciones políticas y estratégicas sufridos con las operaciones Fénix, Jaque, Camaleón y Sodoma, las deserciones masivas de terroristas, las bajas en combate, las capturas de cabecillas y los decomisos de materiales; los terroristas juegan con Dilma Rousseff, una carta en busca de la legitimación política.
     Dentro de Colombia recurrieron a sus correligionarios y cómplices que manipulan a los demás integrantes de los llamados “Colombianos por la paz”, para que insistan en la legitimación del grupo terrorista. Para el efecto, urdieron la farsa de prometer cinco liberaciones  en desagravio a la destituida senadora a quien la Procuraduría le halló nexos con las Farc.
    Y en el orden internacional asesorados por Unasur, el Movimiento Continental Bolivariano, y los “nuevos mejores amigos” del presidente Santos, recurrieron a promover protestas en varias latitudes por la “injusta” destitución de la senadora en ciernes y a promover acciones legales internacionales para buscar su restitución.
     A la par con esta estratagema de propaganda izquierdista, celebraron con bombos y platillos, la elección de la terrorista brasileña Dilma Rousseff en remplazo del proterrorista Ignacio Lula Da Silva. Y que coincidencia, la liberación de los cinco secuestrados para desagraviar a la “ofendida  ex senadora” se va a producir con el “apoyo humanitario del gobierno brasileño”, pero como primer gran acto de solidaridad internacional de la presidenta terrorista, en aras de “la paz en Colombia”.
     No es nueva la maquiavélica jugada estratégica de las Farc en búsqueda de reconocimiento político con estatus de beligerancia y supresión del calificativo de terroristas, para recibir posterior apoyo que le s permita atacar desde el exterior a Colombia e implantar una dictadura comunista afín a Lula, Chávez, Correa, Ortega, Castro, Lugo, Kirchner, Morales y Mujica.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Los cómplices de las Farc buscan legitimar al grupo terrorista

Golpeadas las estructuras directivas, aisladas del mundo, sin asomo de categorización política, las Farc y sus cómplices nacionales e internacionales persisten por todos los medios para salir del listado de grupos terroristas. Los medios son audaces y demandan suma atención del gobierno colombiano.
Para ello recurren a los lineamientos de su Plan Estratégico, a la complicidad de Lula, Correa, Chávez y los demás mandatarios serviles de Fidel Castro, a la propaganda gratuita que les hacen los "colombianos por la paz” y ahora a la jugada de doble carril que pretende legitimar los terroristas y de paso relegitimar a la destituida senadora Piedad Córdoba.
Es de suponer que el gobierno colombiano analizará con pinzas quirúrgicas el ofrecimiento de la liberación unilateral de cinco secuestrados, con la tajante imposición que este “gesto humanitario” será un desagravio a la “agredida” pacifista.
La audaz propuesta de las Farc tiene veneno implícito pues busca obtener réditos políticas y politiqueras desde varios sectores. Uno, para avanzar en la legitimación del grupo terrorista con el padrinazgo de Lula y la “compatriota” Dilma. Dos, para presionar decisiones jurídicas que devuelvan la investidura de senadora Piedad Córdoba, es decir para que de caja de resonancia de la estrategia del grupo terrorista, se legitime como la “abanderada” de la paz.
Tres, para poner al gobierno de Santos contra la pared, máxime que el “nuevo mejor amigo de Santos” hace parte de la farsa, y así Iván Márquez y los demás bandidos que viven en Venezuela, quedarán más tranquilos para seguir en contactos con el Movimiento Bolivariano Clandestino y el gobierno chavista.
Cuatro, para instigar a los familiares de los demás secuestrados a presionar al presidente Santos para que ceda en la negociación. Cinco para evitar que la presión militar del Estado Colombiano llegue a los campamentos de Cano y Catatumbo. Seis, para aliviar la presión internacional que aún no han resuelto Correa y Chávez, derivada de los computadores de Raúl Reyes.
Siete, anticiparse a que el gobierno colombiano, que por politiquería y trastabilleos de falsa diplomacia no ha querido sacar a la luz pública los explosivos secretos de los computadores de Jojoy y Tirofijo, que por razones obvias contienen todos los elementos para la muerte política de las Farc y sus cómplices.
Ocho, la osada propuesta de las Farc coincide con la época navideña, igual que pretendían hace un año cuando secuestraron y degollaron al gobernador del Caquetá, pero ya contaban con la estulticia funcional de un obispo en El Vaticano y la complicidad del gobierno argentino para publicar una película propagandística, y buscar la legitimación política de las Farc .
Las anteriores reflexiones obligan al presidente Santos y a su canciller Holguín a replantear la actitud sumisa frente a Chávez y los demás cómplices de las Farc, pues si no se han dado cuenta, el anuncio de Lula, Kirchner y Mujica de reconocer el estado palestino, es un mensaje claro y concreto para Colombia. Todos los gobernantes del Foro de Sao Paulo comandados por la dictadura cubana, tienen en mente dos pasos claros:
Primero legitimar las Farc como partido político sin el rótulo de terroristas y luego reconocerlos como fuerza beligerante con dominio, lo cual originaría una guerra civil de las Farc y los comunistas latinoamericanos contra Colombia, con el apoyo de los gobiernos pro terroristas del hemisferio. Los gobiernos de Argentina, Brasil y Uruguay acaban de confirmar cual es la intención de las Farc y sus cómplices. Entonces, presidente Santos, canciller Holguín, ministros del despacho, congresistas de la república, abran los ojos y no vayan a morder el anzuelo. Aprieten la ofensiva militar, política y diplomática contra las Farc. Está en juego la libertad, el orden y la democracia.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.com

martes, 30 de noviembre de 2010

Chuzadas y Espionaje. Realidad que la hipocresía “ignora”

Temas geopolíticos internacionales

Publicado en la Revista Semana de Bogotá Colombia el 29 de noviembre de 2010

En el orden local las “chuzadas” del Das y en el mundial el destape de documentos secretos de diplomáticos estadounidenses, desataron sendas tormentas noticiosas y simuladas actitudes moralistas de opositores a los respectivos gobernantes. Es la hipocresía tradicional de los politiqueros de siempre en todos los lugares del planeta. Quien haya estudiado historia política o esté medianamente informado de los avatares gubernamentales de cualquier país del mundo, sabe las intercepciones de comunicaciones y el espionaje son parte de la seguridad de los estados sin importar su línea ideológica. Es una realidad que solo los hipócritas "ignoran", para con ella hacer politiquería.

En el caso de Estados Unidos toda esa parafernalia de acciones encubiertas, ha sido atribuida a la CIA. En Israel al Mossad. En Inglaterra al M-16. En la Unión Soviética a la KGB… Y así sucesivamente. Pero además todos los consulados y embajadas del mundo, todos sin excepción, envían a sus respectivos gobiernos informes detallados de inteligencia estratégica, la cual incluye análisis político interno del país donde está acreditado el cuerpo diplomático, capacidades militares, incursión en la tecnología, alianzas políticas, cercanía o rechazo con el gobierno representado, etc.

Para el efecto, los métodos utilizados varían de acuerdo con la capacidad económica y potencialidad de inteligencia militar de cada país. La gama es muy amplia. Incluye espías humanos, infiltración en organismos claves como lo hacen Chávez, Lula, Castro, Correay los demás comunistas en Latinoamérica; espías tecnificados como lo hacen Estados Unidos, Rusia, China, Israel, Alemania, Francia, Canadá, etc; equipos de alta tecnología como lo hacen sin excepción todas las potencias; pago de informantes, publicaciones con desinformación etc.

En el caso de las chuzadas del Das, esto ni es nuevo, ni por desgracia será la última vez. Chuzar los teléfonos o las comunicaciones de personalidades de interés para el desarrollo de proyectos políticos, ha sido una constante en Colombia desde cuando aparecieron las comunicaciones. Y antes de esto, liberales y conservadores utilizaban a funcionarios infiltrados en cargos sensibles para conocer que pensaba el adversario político o como iría a actuar.

Es algo que desde siempre han sabido los presidentes, senadores, ministros, altos magistrados, jueces, directores de la policía o del Das. Por ende, también ha sido conocido por la oposición, que ahora plena de hipocresía “ignora” semejante barbaridad y cuestiona a los cuatro vientos con moralidad de vitrina, en aras de obtener réditos politiqueros: O lo que es peor, altos funcionarios del actual gobierno escandalizan a los cuatro vientos, a sabiendas que esa es una de las herramientas de poder que potencialmente utilizarán mas adelante cuando se acabe la luna de miel con el electorado y pase al olvido el cuento de hadas tejido en torno a los cien días de Santos.

No estamos justificando las chuzadas ni aceptando la violación de la intimidad de las personas. Es algo reprobable venga de donde viniere. Estamos poniendo en blanco y negro una cruda realidad que no puede ser tratada con hipocresía ni fingidas actitudes éticas o morales. Es un problema estructural que demuestra la baja calidad de todos dirigentes que nos han gobernado, cuya ineptitud para sostener planes de gobierno a largo plazo ha sido suplida por el espionaje de lo que piense lo haga la oposición, cuya incapacidad funcional se resume en que solo busca la caída del gobernante de turno, sin importar que cuando ellos estén en el poder recibirán la misma medicina.

En el caso de las relaciones exteriores es algo más serio y en el caso colombiano en que nuestros cónsules y embajadores son miopes frente a esta realidad, está en juego la continuidad de la democracia en el país. ¿Quién puede dudar que los diplomáticos nombrados por los gobiernos de Chávez, Correa, Lula, Evo Morales, Daniel Ortega y el dictador Fidel Castro, espían al gobierno colombiano?... Sería iluso creer que no. ¿Quién pondría en duda que además de ayudar a Morales y a Correa, Chávez y Lula no los espían?...¿Quíen dudaría que a sabiendas de las intenciones de los miembros del Foro de Sao Paulo, Irán, Corea del Norte, Siria , China o Rusia, la Casa Blanca no los espía?.

Se necesita ser ingenuo para dudarlo o un cínico de tiempo completo. La hipocresía que ignora la realidad del espionaje es la misma que lo aplica con mayor intensidad cuando está en el poder. Ni más ni menos.


Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.com

Analista de asuntos estratégicos

domingo, 21 de noviembre de 2010

Exitosas operaciones c aeroterrestres contra las Farc urgen complementos socio-económicos

Análisis del conflicto colombiano
Publicado en la Revista Semana de Bogotá-Colombia, el 21 de noviembre de 2010
Las recientes operaciones aeroterrestres de las Fuerzas Militares contra los campamentos del Bloque Sur de las Farc en Putumayo y Caquetá, sumadas a exitosos golpes de Colombia contra el grupo terrorista, corroboran una vez más, que la coordinación de inteligencia técnica, análisis de documentos, bombardeos de alta precisión y desembarcos sorpresivos de comandos terrestres integrantes de las Fuerzas Especiales, articulan el salto cualitativo y la diferencia cuantitativa a favor del Estado.
Del triunfalismo desmesurado de las Farc, derivado de la debilidad de carácter del entonces presidente Pastrana y laxitud del alto mando militar que permitió el desalojo de un batallón de la zona de distensión, cuando inclusive la revista Time osó asegurar que Colombia estaba ad portas de la balcanización; el centro de gravedad de las operaciones de contraterrorismo, estableció como epicentro del Plan Patriota, la que hasta la fecha, las Farc creían inexpugnable retaguardia estratégica.
Con paciencia, profesionalismo y avanzadas técnicas de inteligencia militar, las Fuerzas Armadas de Colombia, infiltraron los anillos de seguridad de los bloques Oriental y Sur de las Farc, e iniciaron a causarles una seguidilla de golpes tácticos de connotaciones estratégicas, que hoy además de ubicar en primer plano a las instituciones armadas colombianas en operaciones de guerra asimétrica, devolvieron la fe a los colombianos en que se puede invertir con seguridad y en que el Ejército nacional y las demás Fuerzas Armadas que lo apoyan, no cesarán en golpear a los terroristas hasta conducirlos a la rendición, igual que sucedió con el M-19, el Epl y la Corriente de Renovación Socialista del Eln.
Pero, como lo hemos escrito muchas veces, la victoria militar per se no basta. Ejemplo clásico la Operación Anorí que en 1973 liquidó al primer Eln, pero por miopía estratégica y falta de carácter del entonces presidente Alfonso López Michelsen, los remanentes del grupo terrorista orientado por teólogos de la liberación, resucitó de las cenizas.
Igual puede suceder con las Farc. A las bajas en combate de Reyes, Jojoy, Acacio, Rincón, Mariana, Patamala, la pilosa, Danilo, la mujer de Trinidad, etc; eventualmente se pueden sumar las de Catatumbo, Cano, Gómez o cualquier otro terrorista de importancia dentro de las Farc, pero estas operaciones perderán el valor político-estratégico, si el gobierno nacional no estructura una estrategia integral de consolidación, con medidas sólidas de cooperación civil-militar, educación, inversión socioeconómica en zonas a apartadas y aclimatación a nivel nacional de una cultura de paz, tolerancia y convivencia sin apasionamientos violentos.
Es indudable que las Farc están en crisis de mando y dirección. Cano y los demás cabecillas no han podido articular una línea de acción armada consistente que impida la acción sorpresiva y contundente de las precisas incursiones aeroterrestres sorpresivas de los últimos dos años. Por ende, el Estado colombiano y las Fuerzas Armadas deben explotar el éxito estratégico alcanzado y complementarlo con intensas campañas de propaganda y guerra sicológica, tendientes a la desmovilización masiva de los terroristas de bajo nivel.
En la práctia, las farc estánAaferradas a la última tabla de salvación que les queda: buscan la legitimación política y el estatus de beligerancia apadrinados por el Foro de Sao Paulo, y a ello le apuestan escudados en la etapa de hipocresía mutua entre Santos Correa y Chávez, así como la esperanza que la terrorista brasileña Dilma Rousseff, obediente a los planes de Lula desde Unasur, les ayude en el empeño.
Por esa razón, las Fuerzas Militares no pueden reducir la ofensiva táctica y estratégica contra todas las estructuras de dirección farianas, pero también es necesario que los embajadores, cónsules y la propia ministra de Relaciones Exteriores salgan de la consuetudinaria mediocridad de este tipo de funcionarios acostumbrados a vivir de honores y prebendas, para que presenten ante el mundo la realidad de quienes son las Farc y cuál es el arcaico proyecto político que persiguen con el apoyo de los gobiernos del hemisferio, lacayos de la dictadura cubana. Y claro que todo el gabinete ministerial trabaje en bloque para desarrollar una estrategia socio-económica de consolidación de la paz.
En síntesis, es necesario ganar la guerra para conquistar la paz, pero también es el momento estratégico oportuno para que por primera vez, la dirigencia política entienda que la solución al problema no es solo el empleo de la fuerza militar asediada por tirios y troyanos de la política, sino que quienes deben avocar las respuesta integrales, son quienes ostentan el poder civil y hoy heredan en los cargos a quienes generaron este desorden y este drama para el país.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
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Obras del coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

lunes, 15 de noviembre de 2010

Elogios de las Farc a Dilma y Kirchner ratifican complot comunista contra Colombia

Los efusivos elogios de las Farc al fallecido ex presidente argentino Néstor Kirchner, y a la “compatriota” Dilma Russeff recién elegida presidenta del Brasil, corroboran que el complot comunista y pro terrorista contra Colombia está vigente, y que Unasur, movido tras bambalinas por Lula, seguirá empeñado en legitimar las Farc y apoyar la guerra contra la institucionalidad colombiana hasta donde les sea necesario.
Por su ideología política y patología enfermiza antiyanqui, Kirchner era el cerebro de la trama en Unasur y el mejor aliado de Fidel Castro y Lula para abrir espacios políticos a los terroristas de las Farc en el continente.
En asocio con el terrorista argentino Patricio Echegaray, Kirchner asiló a varios miembros de las Farc en su país, viabilizó la labor delictiva de alias Víctor Calderón terrorista de las Farc que luego fue capturado en Bogotá a los pocos días de la muerte de Reyes en Ecuador; y, cohonestó con los piqueteros argentinos para entrenar terroristas de la Fuerza Bolivariana financiada por Chávez en límites de Bolivia y Argentina, claro está, con la venia del indio Morales y los copartidarios del obispo paraguayo Lugo que militan en el EPP.
Sin embargo la prensa carente de objetividad y dada a los shows mediáticos, exaltó la muerte de este enemigo de Colombia con el argumento que Kirchner era un gran estadista.
Olvidaron por ejemplo, que este personaje amigo de terroristas de todas las pelambres, montó con Chávez, Correa y otros delincuentes de cuello blanco un sainete en la cacareada liberación de Emmanuel el hijo de Clara Rojas, estratagema que les falló, porque la inteligencia militar del Ejército colombiano localizó al niño en un albergue del Bienestar Familiar en Bogotá.
Respecto a la terrorista Dilma que va a gobernar el Brasil bajo las órdenes de Lula, las Farc no solo la llaman “compatriota” sino que la posicionan como la mensajera de la paz en el continente.
Es obvio: Los bandidos de las Farc que viven en Brasil en contubernio con extremistas del PT, han celebrado muchas reuniones con Dilma y su equipo de trabajo y nada de raro tendría que así como un hubo pruebas de la financiación de la campaña de Lula con dineros de las Farc, que a Russeff también le hayan dado unos cuantos dólares.
De remate, Ingrid Betancur sigue empecinada en disputarse con Piedad Córdoba y Hugo Chávez, el título de la persona más detestada por los colombianos. Ahora dice que Chávez es un estadista y un demócrata, como si ella que es una politiquera astuta, ignorara los descarados nexos del bocón venezolano con las Farc.
Parece que no bastó a Ingrid el descrédito que se ganó con la estupidez funcional de demandar al Estado para que le pagara una inmerecida millonada de pesos, producto de su infantilismo conductual y su mala crianza, reflejadas en las pataletas y agresividades que han destapado de ella sus compañeros de cautiverio.
Lo peor es que la nueva salida en falso de la Betancur, favorece a la intención estratégica de las Farc y el Foro de Sao Paulo; pues con la actitud hipócrita mutua de Chávez y Santos, Iván Márquez sigue feliz en Venezuela, Correa sigue ayudando a las Farc en Ecuador, Ortega sigue los ataques verduleros contra Colombia mientras guarda terroristas de las Farc en Nicaragua; los comunistas chilenos y argentinos persisten en legitimar a las Farc y el terrorista dominicano Isa Conde promueve el Movimiento Continental Bolivariano de las Farc financiado por Chávez.
Mientras tanto Colombia sigue enmarañada en los problemas de siempre: Corrupción rampante en la Alcaldía de Bogotá, algunos funcionarios civiles del Ministerio de Defensa (Fondelibertad), Agro Ingreso Seguro, además de la Corte Suprema politiquera que no elige Fiscal. Y sin embargo, Colombia persiste porque los corruptos politiqueros no han podido acabarla.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.conflictocolombiano.com
Analista de asuntos estratégicos

Obras del coronel Luis Alberto Villamarín Pulido