sábado, 11 de abril de 2009

Itinerario de una injusticia: Drama del coronel Plazas Vega

El seis de noviembre de 1985, una cuadrilla del grupo terrorista M-19 incursionó a sangre y fuego al Palacio de Justicia, con el doble objetivo de dar una especie de golpe de Estado y desaparecer todas las pruebas y expedientes que afectaban a los capos del narcotráfico.
En la obvia reacción del Estado, tropas de la Decimotercera Brigada comandadas por el general Jesús Arias Cabrales, salvaron la continuidad de la república en una de sus horas mas aciagas, recuperaron la estabilidad institucional y restauraron el orden público.
En mas de 21.000 folios de intensas pesquisas judiciales, quedó demostrado que por partida doble los terroristas pretendían someter a las altas cortes, sentar la laxo presidente Belisario Betancur en juicio revolucionario, y declarar el utópico gobierno socialista pro-cubano del M-19.
Por extraña coincidencia del destino, el entonces Presidente de la Cámara de Representantes Cesar Gaviria Trujillo la emprendió con saña contra los militares. Y tomó en ojeriza al general Arias Cabrales y al coronel Plazas Vega. No así contra los verdaderos causantes del holocausto.
Por obra y gracia de la politiquería de Gaviria quien de carambola subió a la Presidencia de la República ante la muerte violenta de Luis Carlos Galán, no solo permitió que Pablo Escobar uno de los cerebros del cruento ataque contra los magistrados, cogobernara desde la cárcel-hotel de cinco estrellas de La Catedral, sino que hizo todo el lobby posible para que los terroristas Antonio Navarro Wolf, Gustavo Petro, Vera Grave y otros delincuentes comprometidos en el criminal ataque contra la institucionalidad, quedaran libres de cargos producto de un indulto complementario a la Amnistía obtenida con la rendición de las cuadrillas armadas del M-19.
Al cabo de un intenso trasegar que se prolongó por casi dos décadas, las respectivas instancias judiciales y disciplinarias, exoneraron de toda responsabilidad a los militares que recuperaron el Palacio, pero al tiempo quedaron maniatadas frente al imposibilidad de llevar a los estrados de la justicia a los responsables de el monstruoso crimen de lesa humanidad.
Producto de los entuertos y maremagnums derivados de la por siempre convulsa situación política colombiana, la izquierda prosubversiva movió las fichas claves y logró uno de los exabruptos jurídicos mas inexplicable, de los que tenga conocimiento la memoria histórica colombiana.
De la noche a la mañana se reabrieron los procesos penales no contra los terroristas que llegaron a ser senadores, candidatos a la presidencia, funcionarios públicos de alto nivel y hasta quien lo creyera, catedráticos moralistas; sino contra los militares que a costa de exponer sus vidas y las de sus soldados, se jugaron el todo por el todo, en aras de salvar la república del colapso urdido por los asaltantes.
A lo largo de 224 páginas escritas con claridad conceptual, sólido acervo jurídico, y sentimiento de patriota herido por la sinrazón de un procedimiento alejado de la justicia por parte de la Fiscal encargada del caso, el coronel Luis Alfonso Plazas Vega describe con lujos de detalles en el libro de su autoría titulado El Itinerario de una injusticia, paso a paso de lo que ha sido su calvario, en búsqueda de hacer entender a la funcionaria en mención, que ni era el comandante de la operación, ni que tenía mando operacional o administrativo sobre el personal asignado a las dependencias del B-2 de la Brigada 13 ubicadas por orden superior en los predios de la Escuela de Caballería desde 1978, ni tiene nada que ver con la supuesta desaparición de Irma Franco y otras personas.
El contenido del escrito del coronel Plazas tiene todas las características, para que cualquier facultad de Derecho de cualquier universidad, lo asuma como elemento de estudio y análisis de los errores y desviaciones en los que puede incurrir un funcionario de instrucción, cuando preexisten apasionamientos o deseos manifiestos de hallar un culpable, así el sindicado demuestre de mil formas su inocencia.
La reapertura del proceso y orientación manifiesta hacia la cabeza del coronel Plazas Vega, se deriva de las declaraciones controvertidas y controversiales por cierto, de un exagente de policía hoy asilado en Bruselas merced a la intercesión de una Ong dirigida por un cuestionado sacerdote, de probada afinidad ideológica con el terrorismo comunista.
A partir de esta aberración jurídica, según lo describe Plazas Vega en su libro, se suman una tras otra, una serie de procederes contrarios a los dictados legales de la plena prueba, el debido proceso, la preexistencia de la conducta tipificada como delito en los códigos penales colombianos antes de su supuesta comisión, la negación de pruebas, el descomedimiento de la funcionaria de instrucción tanto con el sindicado como con los eminentes juristas que asumieron su defensa; y la ignorancia rasa de la Fiscal frente a la organización interna militar, la estructura jerárquica castrense, los procedimientos operacionales militares, así como el entorno laboral de los cuarteles y las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que ocurrieron los hechos.
De entrada la Fiscal quitó la categoría de terroristas a los agresores, pues los calificó con el suavizante adjetivo de rebeldes. A partir de esa concepción, surgen elementos válidos para sospechar de la imparcialidad de la investigación.
Luego fueron desconocidos los justos reclamos del sindicado y sus defensores, hasta el extremo que a pesar de la avanzada edad y estado de salud de los abogados de la defensa, la señora Fiscal dispuso que asistieran a su despacho a declarar, inclusive para poner en duda el informe elaborado por altos juristas acerca de las responsabilidades en el holocausto del Palacio de Justicia; mientras que de sorpresa, y sin notificar a la defensa viajó hasta Palmira, para tomar la declaración a un hermano del terrorista Antonio Navarro Wolf.
El mundo al revés. De contera, la resolución de acusación contra Plazas Vega incluyó como pruebas los testimonios de terroristas indultados y las declaraciones de Mazuera y otros personajes, de quienes en palabras de Plazas, página 45 del libro en mención:
“me di cuenta que había un montaje y un evidente fraude procesal para desviar la investigación de su verdadero cauce, y, por eso pedí compulsar copias para investigar penalmente por los delitos de falso testimonio, fraude procesal, falsa denuncia y los que hubiere lugar al expolicía Ricardo Gómez Mazuera, abogado Germán Guevara Ochoa, Héctor Jaime Beltrán, René Guarín, Enrique Rodríguez y Gustavo Petro…. Sin embargo la señora fiscal no hizo la compulsa de las copias en oportunidad y a cambio ordenó mi detención….”
Sería insuficiente el espacio de este blog para describir la cantidad de abrumadores datos suministrados por el coronel Plazas Vega, en torno a un juicio con evidentes proclividades y sesgos politizados…
Por eso lo mejor, es leer el libro y reflexionar acerca de la desnaturalización de los valores heredados de los antepasados y la crisis de credibilidad que tienen las instituciones colombianas incluida la rama judicial, con evidente infiltración de la izquierda prosubversiva.
Es como diría William Faulkner. “Así es la paga que recibe el soldado”….
Mientras tanto, los terroristas que atacaron a sangre y fuego el Palacio de Justicia, incendiaron los anaqueles, destruyeron expedientes, masacraron a los altos jueces, secuestraron a cientos de inocentes, pusieron en tela de juicio la institucionalidad y sellaron un negro precedente para la vida colombiana, hoy son “honorables” dirigentes políticos, abanderados de la justicia y moralistas por excelencia.
Ese es el itinerario de una injusticia recorrido por Plazas Vega, quien de remate, no es la excepción sino una pieza mas de la regla, que victimiza a los militares que con sangre, sudor y lágrimas han entregado lo mejor de sus vidas, en defensa de una sociedad, infiltrada por anarquistas de profesión que ni gobiernan ni dejan gobernar.
Ojalá que este llamado de atención, llegue a los por siempre ocupados superiores jerárquicos de la Fiscal en cuestión, que lean el puntual escrito de Plazas Vega, y que obren de acuerdo con lo que debe ser la justicia.
De lo contrario, aberrantes casos como este continuarán el progresivo allanamiento de la autopista, que solo favorece los intereses de los enemigos de la libertad, el orden, la democracia, los derechos civiles y la rectitud procesal. Y cuando lleguen los malhechores por los incrédulos, quizás sea tarde para remediar lo que se pudo corregir a tiempo.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
Analista de asuntos estratégicos
www.luisvillamarin.co.nr

domingo, 5 de abril de 2009

Los niños en la guerra

Cifras aproximadas indican que el 30% de los integrantes de los grupos terroristas que delinquen en Colombia son menores de edad y casi todos niños preadolescentes. En medio del morbo publicitario, los medios de comunicación se han limitado a reseñar los constantes casos, mientras que los organismos gubernamentales y las Ong´s que se relacionan con el tema, se han quedado estancadas en las estadísticas de los desmovilizados en estas categorías.

Llama la atención, que los abanderados de la supuesta paz, verbigracia el Partido Comunista y los Colombianos por la Paz, guarden silencio cómplice frente a este hecho de barbarie y de corrupción de mentes infantiles.

Sería de esperarse que los fervientes defensores de los derechos humanos, siempre encaminados a buscar condenas jurídicas politizadas contra quienes los han combatido en el campo de batalla, verbigracia el aberrante caso de injusticia contra el coronel Alfonso Plaza Vega; se pronunciaran con la misma vehemencia e hicieran seguimientos minuciosos a los procesos por el reclutamiento de menores para los grupos terroristas.

Quienes hemos comandado operaciones de contraguerrillas en diferentes regiones del territorio nacional, a diario tomamos contacto no solo con la realidad de la Colombia rural (tan desconocida como ajena para los burócratas citadinos), sino que hemos visto de cerca a menores de edad capturados, muertos o heridos en medio de los combates.

Para mencionar un solo caso de los muchos que conocí de cerca, cito a Henry Gutiérrez Restrepo alias Daniel de la cuadrilla Carlos Alirio Buitrago del Eln, quien se presentó de manera voluntaria a la base militar de Juanes en zona rural de San Carlos Antioquia en 1990.

Para al época, Henry tenía 12 años de edad, cuatro de ellos de militancia en la cuadrilla terrorista. Fue reclutado para el Eln por Rigoberto Buitrago Ramírez alias Saúl, cabecilla del grupo, hermano de Carlos y Alirio Buitrago, en cuya memoria el sacerdote católico Bernardo López Arroyave, fundó este grupo terrorista, en el suroriente antioqueño.

Tengo el vívido recuerdo del breve texto que leí en un trozo de cartón rasgado de una caja de crema dental, que cargaba el imberbe entre la cartera:

-Si matan o hieren a Henry, localicen a mi mamá en San Luis y le informan. Ella vive cerca del parque municipal-

Con apenas segundo año de escuela primaria, Henry hacía parte de la Comisión de Trabajo Político Organizativo, encargada entre otras cosas de "limpiar la región de sapos, paramilitares, y enemigos de la revolución popular".

Impresionado por la vivacidad del imberbe, complementada por su extraordinaria memoria fotográfica y la precisión de los detalles que narraba, demoré dos días desde las ocho de la mañana hasta las nueve de la noche, en desarrollo de la entrevista y cotejo de datos útiles para la inteligencia militar. Muchas de sus revelaciones, fueron útiles para las operaciones subsiguientes y puntal importante, para escribir el libro de mi autoría titulado El Eln por dentro, publicado años después de esta experiencia.

Henry relató con lujo de detalles el planeamiento y ejecución del asalto a Cementos Río Claro en 1987, los "ajusticiamientos" que cometía Palizada, las veces que el mismo incineró tractomulas en la autopista Medellín-Bogotá, los secuestros de unos ciclistas y unos japoneses adscritos a Isa, el ataque terrorista contra la Central Hidroeléctrica de Jaguas, los malos tratos de palabra y de obra que recibió de los cabecillas y en especial el temor a escapar, por miedo a que los terroristas asesinaran a su madre, como se lo habían advertido.

Henry rindió testimonio ante el juez promiscuo de San Carlos, pués en esa época no había Fiscalía, pero de manera curiosa, no hubo acción legal contra los integrantes de las milicias populares urbanas del Eln, a quienes señaló con nombre propio y actividades específicas, sino que al poco tiempo, todos los denunciados estaban al tanto de los cargos, pero ni eran llamados a declarar, ni tampoco eran requeridos por autoridad alguna.

Igual que sucede ahora con las reticentes denuncias de los claros nexos del Partido Comunista con las Farc, o las críticas sentidas de algunos columnistas acerca del tratamiento diferente de los medios de comunicación y de las autoridades judiciales, frente a los casos de parapolítica y Farcpolítica. O con las graves denuncias que hizo Olivo Saldaña contra sindicalistas, un exgobernador y dirigentes políticos regionales en el Tolima. Una vez mas el silencio cómplice fue la matriz del asunto.

Llama también la atención que el combo de Piedad Córdoba pegado al embeleco del acuerdo humanitario, so pena de resucitar el descompuesto cadáver político de las Farc y buscar la candidatura presidencial de la polémica senadora liberal, jamás se detiene a cuestionar a los terroristas por el reclutamiento de menores, o por los secuestros, o por envenenar acueductos, o por destruir la infraestructura económica, o por desplazar a tanto campesino amenazado de muerte, etc.

No.. En la agenda de los autodenominados Colombianos por la paz, solo aparece escrito el mandato del Foro de Sao Paulo dirigido por Lula, Chávez, Correa, Ortega la dictadura cubana y las Farc: Hacer un acuerdo humanitario en Colombia, que de estatus a los terroristas, reconozca su beligerancia y permita abrirles embajadas en Managua, Quito, Caracas, Brasilia y La Habana y desatar la etapa final de la guerra contra Colombia, con el fin de imponer una dictadura totalitaria similar a la cubana.

Lo tragicómico del asunto, es que pese a las revelaciones de los computadores de Reyes, a las anotaciones del diario de la terrorista holandesa que anda al lado de Lozada, a las declaraciones de Cano, a que las Farc no han renunciado a su Plan Estratégico y a que el Foro de Sao Paulo sigue empeñado en envenenar mentes como lo hicieron en Caracas hace una semana con el homenaje a Tirofijo; todavía hay estultos funcionales que creen que Lula obra de buena fe, que el embeleco pacifista de los Colombianos por la Paz, no tiene doble fondo, y que las Farc con su comunismo están pérdidas.

No se dan cuenta que por culpa de esa indiferencia e indolencia, de no haber sido por el certero bombardeo a la guarida de Reyes, el maquiavélico complot habría seguido su curso.

Y tampoco se dan cuenta que las Farc asesinan la vida en primavera, que las bandas mal llamadas paramilitares son una consecuencia del terrorismo comunista, que muchos de los paras primero fueron miembros de las Farc y el Eln, y lo que es mas grave, que más de la tercera parte de los crímenes de lesa humanidad cometidos por los grupos terroristas en Colombia, son ejecutados por menores de edad como Henry Gutiérrez, cuya fogosidad es utilizada con macabra y siniestra intencionalidad por desadaptados o resentidos sociales como el cura Pérez, el sacerdote Bernardo López Arroyave, y otros bandidos cuyos nombres son utilizados por las cuadrillas de las Farc y el Eln.

Dos o tres semanas atrás, Ramón Isaza reconoció ser el autor intelectual de la muerte de los hermanos Carlos y Alirio Buitrago. Herlinda Ramírez la madre de las dos víctimas, quien también es miembro activo del Eln, pidió en público la reparación por la muerte de sus dos angelitos. Entendible desde el punto de vista maternal y humano, pues su dos hijos fueron masacrados por sicarios al servicio de Isaza, quien desde luego debe responder por el homicidio múltiple.

Lo que no es entendible desde le punto de vista jurídico, es porqué la mencionada señora no responde ante los tribunales de justicia por los crímenes de lesa humanidad que han cometido sus hijos con su complicidad, pues los ha apoyado en el trasegar clandestino desde cuanso la familia entera se enguerrilló; por los actos de sedición en que ha participado ella y su esposo Manuel identificado con el alias de Marcelo, como lo denunciaron en su debido momento Angélica Mazo alias Mónica, Faber y el propio Henry Gutiérrez.

Pero claro, la justicia está sobrecargada de procesos en un país donde la ley y el orden no se compaginan. Y de contera, hay tendencia al espectáculo mediático o a las aberraciones jurídicas como el politizado juicio contra el coronel Plazas Vega. Mientras tanto por lógica conveniencia Petro, Navarro, y los demás terroristas desmovilizados del M-19 dicen que todo fue a sus espaldas, que ellos eran del M-19 pero no participaron en el sangriento asalto al Palacio de Justicia, por ende no son responsables, y claro, que ellos nunca reclutaron niños para el M-19.

En la práctica, miles de imberbes engatusados en las oscuras estratagemas de guerra leninista contra la institucionalidad colombiana, siguen enredados en un desangre feroz... los comisarios políticos de esa barbarie, dedicados a legitimarlos, a la par con la actitud calculada y condescendiente de los mandatarios marxistas de Ecuador, Venezuela, Brasil, Ecuador, Bolivia, Cuba y Nicaragua....

Ese es un bosquejo global del entorno de los niños que están en la guerra contra Colombia.






Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

www.luisvillamarin.co.nr

Analista de asuntos estratégicos

jueves, 26 de marzo de 2009


Acaba de salir al mercado mi mas reciente producción literaria titulada Complot contra Colombia.

Esta obra escrita en 276 páginas, reforzadas con mas de 100 ilustraciones, analizA tanto los contenidos como las incidencias de los computadores de Raúl Reyes, dentro del marco del Plan Estatégico de las Farc y los proyectos delictivos del grupo terrorista a nivel internacional.

En ese orden de ideas, el documento evalúa la estrategia integral de las Farc en los campos político (interno y externo), financiero (drogas, secuestros, extorsiones) y armado (crecimiento de las cuadrillas, terrorismo y asentamiento de los llamados bloques de frentes, en lugares de alta incidencia geopolítica del país).

Merecen especial atención, los capítulos que analizan los reveladores hallazgos de los sólidos nexos de los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Brasil y Bolivia con los terroristas colombianos, asi como la habilidosa estrategia de diplomacia paralela que ha desarrollado en forma sostenida y sistemática, el llamado Frente Internacional de las Farc, frente a la casi nula respuesta de la Cancillería colombiana al respecto.

El libro constituye un texto de historia del conflicto colombiano, un análisis profundo de inteligencia estratégica y geoestrategia; y una crónica de la Operación Fénix, quizás la mas importante de las operaciones ofensivas de las Fuerzas Militares y de Policía, a lo largo de cinco décadas de guerra contra el terrorismo comunista en Colombia.

sábado, 7 de marzo de 2009

Martin Sombra es tan cínico como Correa, Chávez y los demás cómplices de las Farc

En sendas entrevistas desde la Cárcel Modelo para el programa La Noche de RCN y la W Radio, el terrorista Helí Mejía mas conocido como Martín Sombra, manejó una elevada dosis de histrionismo, premeditada con el fin de disimular su sanguinario pasado de 42 años de militancia criminal en las Farc, llamar la atención de los incautos que pudieran calificarlo como un humilde campesino que se vio obligado a tomar las armas, y desde luego, eludir con artimañas la responsabilidad que le cabe por la comisión de múltiples delitos de lesa humanidad.

Las marrulleras respuestas de Martín Sombra, trajeron a la memoria colectiva de los colombianos, el recuerdo de las teatrales actitudes de Tirofijo cuando decía: "se debe hacer lo que haiga que hacer", o, "vustedes saben que a yo me robaron unas gallinitas y unos marranitos"; ambas con el ánimo de generar opinión distorsionada, que lo presentara como un campesino obligado a levantarse en armas contra el Estado, y no como quien en verdad era: Un miembro del comité Central del Partido Comunista Colombiano, encargado de dirigir la acción terrorista contra el Estado legítimo, para tomarse el poder e instaurar una anacrónica dictadura totalitaria similar a la cubana.

Dicha actitud pareciera ser una metódica línea de conducta de la primera generación fariana. En 1994, tropas de la Brigada Móvil 1 capturaron en límites del Páramo del Sumapaz y Uribe-Meta, a José Joaquín Hachipis alias Juaco Cauca, uno de los terroristas mas antiguos de las Farc, compadre del sargento Pascuas y estafeta de confianza de Tirofijo.

En el lugar de la captura, las tropas le encontraron una pistola calibre nueve milímetros con mas de 100 cartuchos para la misma, documentos de las Farc, y cerca de su casa una caleta con los equipos de retransmisión de la emisora clandestina Resistencia.

Llevado ante las autoridades judiciales el curtido terrorista, asumió similar actitud a la de Martín Sombra. Todo el tiempo habló con acento campechano, dijo ser ignorante absoluto de las leyes colombianas, haber sido ingenuo al guardar esa pistola a un campesino que se había ido de la vereda sin decir cuando volvía, nunca haber visto las Farc, no haber sido nunca guerrillero etc.

Pero el asunto no se queda en estas simplezas de los tres terroristas de origen campesino enunciados. Todos los indicios apuntan a demostrar que estos rasgos de comportamiento son la norma directriz en la conducta de los comunistas.

Así lo confirman el descarado cinismo de los mandatarios comunistas Rafael Correa del Ecuador, Hugo Chávez de Venezuela y los demás integrantes del torvo complot contra Colombia.

Rafael Correa asume actitud de víctima. Niega que el sabía que Reyes vivía a sus anchas en el Ecuador. Dice que si Ignacio Chauvín se reunió con Reyes fue a sus espaldas, y fuera de eso que traicionó la patria. Se inventó cinco condiciones para reanudar las relaciones diplomáticas con Colombia, de las cuales la más importante es que el gobierno colombiano le retire los cargos por ser facilitador del terrorismo, acorde con los escritos hallados en los computadores de Raúl Reyes.

Además se contradice en torno a la siniestra componenda que por orden suya desarrollaba el ministro Gustavo Larrea con las Farc, sin decir nada acerca del trabajo político organizativo del partido comunista clandestino de las Farc, que la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU) presidida por Larrea, ha realizado en la línea fronteriza colombo-ecuatoriana, e inclusive la autorización que dio a las Farc, para que asesinen a cualquier ecuatoriano residente en el sector, que se oponga al trabajo organizativo de masas realizado por las Farc en contubernio con algunos delegados clandestinos de Alianza País, el movimiento político que llevó a Correa a la presidencia ecuatoriana.

De remate, Correa desafía con locuacidad a Colombia y a los Estados Unidos, elude el tema del narcotráfico y de manera reiterativa asume actitudes histriónicas similares a las de Martín Sombra, con el argumento que el es inocente, que fue Colombia la que lo agredió, que Ecuador no tiene nada que ver en la guerra contra Colombia, y que su país ni considera terroristas a las Farc, e implícitamente que no las va a combatir dentro de su territorio, por que el (Correa) quiere la paz para Colombia, es decir la artificiosa paz comunista, según la cual la única paz verdadera, ocurre cuando los comunistas se tomen el poder e instauren una dictadura totalitaria, desaparezca la propiedad privada y se imponga el marxismo-leninismo.

Lo mismo sucede con Hugo Chávez. Tira la piedra y esconde la mano. A sabiendas que nadie cree en sus fanfarronadas, abraza al presidente Uribe en público, afirma que no tiene ni ha tenido nada que ver con las Farc, dice que Venezuela no es santuario de terroristas a pesar de tenerles hasta oficina en el Fuerte Tiuna de Caracas, y así sucesivamente.

Por su parte el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, es aún mas solapado, por ende mas cauto. Sabedor de la gravedad que es apoyar a un grupo terrorista, pone a sus subalternos a hablar con los delegados de las Farc, les apoya en la clandestinidad, mientras que se apoya en el liderazgo que ha ganado la economía brasileña en el hemisferio, para con sorna estilo Martín Sombra, disimular la cercana proclividad de Lula con los terroristas.

Prueba de ello es el calculado montaje de la supuesta participación humanitaria del gobierno brasileño en la liberación de seis secuestrados, cuyo verdadero objetivo, era resucitar el cadáver político de las Farc, y fortalecer la ambiciosa candidatura electoral de Piedad Córdoba a la presidencia de la república.

En síntesis, no se le puede creer a Martín Sombra, pues su actuación es tramposa y tránsfuga, encaminada a meterse en los beneficios legales de la Ley de Justicia y Paz, con la intención de seguir dedicado a delinquir. Tampoco se puede creer en la buena fe de Chávez, Correa y Lula. Los tres son piezas de una misma estrategia totalitaria contra el hemisferio.

Así como el Foro de Sao Paulo busca esclavizar en los senderos del marxismo-leninismo a todo Latinoamérica, bajo la solapada batuta de Lula Da Silva; el Plan Estratégico de las Farc del cual no hay muestra fehaciente de algún cambio, pretende la toma violenta del poder y la manipulación del acuerdo humanitario para sumarse a la conjura internacional de corte marxista-leninista.

Mientras tanto los intelectuales de izquierda, los amigos de las Farc y los autonombrados mediadores, tratan por todos los medios de desprestigiar al gobierno colombiano, con el fin de legitimarse como la salvación del país. La misma actitud marrullera de Martín Sombra, Hugo Chávez y Rafael Correa, pero desde otro ángulo.



Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.com
Analista de asuntos estratégicos

lunes, 2 de marzo de 2009

El complot contra Colombia un año después de la muerte de Raúl Reyes

Acaba de salir al mercado literario el libro de mi autoría, titulado Complot contra Colombia y subtitulado Secretos de los computadores de Raúl Reyes.


En 276 páginas, reforzadas con mas de 100 ilustraciones, la obra analiza a lo largo de 10 capítulos, la historia del campamento de paso Pedro Martínez, la diplomacia paralela de las Farc, los alcances de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), las fronteras calientes de Colombia con Ecuador y Venezuela, la Operación Fénix y la muerte del terrorista; los enlaces internacionales de las Farc, la Farc-política, el terrorismo fariano, y el Informe técnico de la Interpol.

Concatenar e hilar en rigurosa cronología los mensajes intercambiados por los miembros del Secretariado de las Farc, que fueron publicados con autorización del Gobierno colombiano, conduce a demostrar la existencia de una siniestra alianza ideologizada por la dictadura cubana y cohonestada por los mandatarios marxistas de Nicaragua, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela, en franco complot con las Farc y Teodora Bolívar, con el claro propósito de derrocar al gobierno legítimo colombiano, e instaurar una dictadura comunista en Colombia.
El documento revisa y conceptúa con sólidos argumentos, los lineamientos básicos del Plan Estratégico de las Farc, con los alcances de la conjura internacional y la inmersión del gobierno de Hugo Chávez en el aporte de 300 millones de dólares para financiar el proyecto subversivo; así como la doble moral del gobierno de Rafael Correa, que aún continúa empeñado en fortalecer la presencia del Partido Comunista Clandestino binacional en la frontera colombo-ecuatoriana, con el apoyo abierto y sistemático de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), dirigida por Gustavo Larrea el ex ministro de Seguridad Ecuatoriana, reconocido alcahueta de las Farc.



En el texto queda clara la estrategia de propaganda y reclutamiento de jóvenes de diferentes países del mundo, realizada por los partidos comunistas y movimientos políticos izquierdistas afines a la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), simultánea con una ingente campaña de diplomacia paralela ejecutada por los delegados del Frente Internacional de las Farc, inclusive en contubernio con dos europeos que de mediadores de paz, se convirtieron en estafetas de las Farc.
En todos los capítulos del libro, queda demostrada la connivencia de muchos funcionarios oficiales ecuatorianos con las Farc, que tienen campamentos desde hace mas de dos décadas en la selva ecuatoriana, mientras que sus cabecillas se mueven como pez en el agua en territorio ecuatoriano, con la complicidad de los movimientos comunistas de ese país.


Esto corrobora, que las pataletas del Presidente Correa y los altibajos de sus amenazas y exigencias irreverentes a Colombia, no son otra cosa que una cortina de humo, para buscar que el presidente Uribe no lleve el caso a la Corte Penal Internacional o que declare en público que no hay certeza acerca del revelado contenido de los computadores.

La extensa correspondencia enviada por Iván Márquez a los demás terroristas del Secretariado de las Farc, dejó en evidencia varias realidades. La primera y la mas importante es la calculada intención de Chávez y sus correligionarios, de mediar en un acuerdo humanitario que terminaría en el reconocimiento de estatus de beligerancia a las Farc, con la consecuente agresión armada de Venezuela y Nicaragua contra Colombia, lo cuál explica el desmesurado armamentismo venezolano, y la mañosa manipulación que Lula Da Silva ha hecho del tema de la "Otán" suramericana, enfocada a buscar la renuncia de Colombia a este organismo, con el objetivo a largo plazo de respaldar a las Farc, durante la fase final de la Ofensiva Generalizada.

Los documentos analizados demuestran que Iván Márquez y Rodrigo Granda, hicieron en menos de un año, un trabajo mucho mas productivo para el Plan Estratégico de las Farc, que lo hecho por el propio Raúl Reyes en 15 años. Al mismo tiempo, corroboran la investigación del Diario El País de España, según la cuál Venezuela es un narcosantuario de las Farc.

Por otro lado deja claro la asesoría política que ha prestado la dictadura cubana a la revolución venezolana y el permanente flujo de terroristas de las Farc, por los hospitales de La Habana, como parte de la solidaridad revolucionaria.

Al mismo tiempo deja claro que el gobierno izquierdista de Lula Da Silva es cómplice de las Farc, pues ve en ellas un as estratégico para su proyecto izquierdista a largo plazo en Latinoamérica, máxime que el actual gobierno colombiano es la piedra en el zapato para ese pretendido liderazgo.

Prueba de ello, es que mientras Chávez y Correa solo tenían a un ministro en cada caso en relaciones políticas con las Farc, Lula da Silva tenía a cinco funcionarios de alto nivel, comprometidos en el mismo objetivo, pero con la diferencia que Lula no da la cara al problema, ni es tan lenguaraz como otros dos mandatarios complotados.

La presencia de los terroristas mexicanos muertos y la sobreviviente Lucía Morett, corroboró la existencia de células guerrilleras de las Farc en la Universidad Autónoma de México, no como investigadores sociales, fachada que pretenden sostener, sino como elementos activos de multiplicación del apoyo ideológico y logístico del terrorismo comunista en Latinoamérica. No obstante algunos sectores políticos mexicanos, no quieren ver la verdad o se hacen los de la vista gorda.

Igual sucede con los nexos de las Farc con algunos despistados demócratas estadounidenses, relacionados con sindicalistas infiltrados por el Partido Comunista Clandestino y el Movimiento Bolivariano de las Farc, razón por la cuál, la bancada demócrata norteamericana, ha sido engatusada, y por ende, han bloqueado el TLC con Colombia.

La probada relación de las Farc con el desmovilizado terrorista salvadoreño, Luis Merino, corroboró la existencia no solo de la CCB, sino el plan para formar una coordinadora guerrillera continental financiada por el gobierno venezolano, la coca de las Farc, e ideologizada por la dictadura cubana. Las Fuerzas Bolivarianas de Liberación dirigidas por Hugo Chávez y entrenadas por las Farc y el Eln, serían el elemento motriz de este plan.

Los hallazgos de los archivos electrónicos de Raúl Reyes corroboraron la existencia de la Farc-política, la siempre negada ligazón con el Partido Comunista Colombiano, el alto porcentaje de los dineros del narcotráfico en las finazas de las Farc, la doble moral de algunos sindicalistas, la cercanía de Telesur con las Farc, además esclarecieron los atentados terroristas contra el Club El Nogal y el presidente Uribe, así como la masacre en cautiverio de 11 diputados de la Asamblea del Valle del Cauca.

Desde la Operación Colombia contra Casa Verde, los organismos de seguridad colombianos, no tenían a disposición un acervo cronológico tan concreto acerca de la intencionalidad estratégica de las Farc. Sin duda, que los archivos encontrados en los computadores, son más importantes que la misma baja de Raúl Reyes, pues en menos de una semana el gobierno colombiano desenmascaró el complot, mientras que las Farc perdieron la iniciativa estratégica, pasaron a la defensiva, y marcaron el hito del comienzo del fin de su existencia narcoterrorista.

En síntesis, Complot contra Colombia es un texto de historia contemporánea colombiana, y un resumen concreto de la metodología marxista-leninista asociada en un audaz complot, en aras de derrocar la institucionalidad colombiana.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
http://www.luisvillamarin.co.nr/
Analista de asuntos estratégicos

sábado, 21 de febrero de 2009

Masacre de indígenas Awa y montaje del acuerdo humanitario

Masacre de indígenas Awa, DIH y montaje del acuerdo humanitario

La masacre de la hasta el momento indeterminada cantidad de indígenas Awa perpetrada por las Farc, al unísono con la manipulada liberación de seis secuestrados en poder del grupo terrorista, al mismo tiempo que los medios de comunicación volvieron a tocar el tema del Plan Renacer, y que Piedad y su combo de “intelectuales”, anunciaron seguir empeñados en buscar la paz de Colombia, resulta no solo sintomática, sino una refrendación mas de la doble moral de las Farc, cuyas acciones no han dejado de gravitar en torno a su Plan Estratégico, tan audaz para los mandos guerrilleros, como desconocido por quienes deben diseñar la política y la estrategia integral del Estado para combatirlos.
Al día siguiente de terminar el sainete, Telesur y sus secuaces, publicaron por Internet un video singular. Piedad Córdoba y Daniel Samper estaban cariacontecidos y se sentían profundamente decepcionados, por la conducta del Estado colombiano, al que por obligación moral debieran respaldar.
Esa actitud de supuesto disgusto de los dos personajes mencionados obedecía a los contenidos de unas grabaciones que echó a rodar un terrorista, mientras los tramaba con un sancocho y un discurso de universitario primíparo en lides marxistas.
Inclusive Piedad anunció con vehemencia que al cabo del show publicitario montado para lavar la imagen de los secuestradores, daría una rueda de prensa, para denunciar tal irregularidad, al mismo tiempo que movía la cabeza con ademanes de disgusto, complementados por los gestos de dignidad vitrinera de Daniel Samper.
Pero que curioso, al día siguiente la gobernación de Nariño puso al descubierto que esos mismos terroristas que con cara de angelitos, hablaban de seriedad y de humanizar la guerra, no solo habían masacrado a mas de 15 indígenas, sino que con el mayor desparpajo reconocían el aberrante etnicidio, y de paso, confesaban la autoría de un carro-bomba estallado contra la sede de la Dijin en Cali.
Ambas acciones terroristas, se derivan de una orden emitida por Cano al Bloque Occidental, consistente en cometer diversas accions delictivas para demostrar poderío armado y para desprestigiar la Política de Seguridad Democrática del gobierno nacional.
Y es curioso, porque ni Piedad Córdoba ni Daniel Samper, ni Jorge Botero, ni Morris, salieron a juzgar el cinismo de los terroristas Jairo Martínez y Mosquera, que durante la farsa de la liberación, hablaron con cara de seminaristas acerca de su supuesta visión pacifista.
En contraste con la gravedad del macabro crimen, los amigos de la paz o Colombianos por la Paz, como se autodenominan, se limitaron a enviar un escueto comunicado a los medios, para urgir a las Farc que aclararan.
No para condenarlos por la cobarde masacre, ni para exigirles que liberen a los secuestrados. Al contrario para hacerles el juego, y darles aire político con el argumento que Lula Da Silva está muy interesado en continuar en la búsqueda de la paz en Colombia. De remate los idiotas útiles, dueños de la eterna bobería colombiana, les complementaron la jugada.
El síndrome que edificó la mamá de Ingrid Betancur, parece haber enraizado en la conciencia de muchos estultos. En lugar de asediar a las Farc para que liberen a los secuestrados sin ninguna contraprestación, y de urgir a la comunidad internacional no solo para que los califique como terroristas, sino para que los persiga en los países donde se pasean como Pedro por su casa, los “intelectuales” y dudosos amigos de Colombia, cayeron en la misma estupidez crónica del papá del cabo Moncayo.
Concientes algunos de la estratagema, e idiotas útiles otros, parecieran no darse cuenta que entre mas asedien al gobierno nacional para que ceda a la payasada del acuerdo humanitario en las condiciones que lo desean Chávez, Correa las Farc y Piedad Córdoba; las Farc serán mas duras, no cederán y mantendrán en sus guaridas a esos secuestrados como las joyas de la corona, que les permita su resurrección política.
Son tan mezquinos estos personajes, que por andar embelesados en tumbar al presidente Uribe, ignoran el grave daño que causan a la institucionalidad, al Estado de derecho y al futuro de la libertad en Colombia.
Y lo que es peor: Siguen obsesionados en tener como paradigma a Cuba, el empobrecido y oprimido país que después de medio siglo de dictadura comunista, sobrevive gracias a los dólares que a diario envían a la isla los llamados “gusanos” enemigos de la tiranía castrista, los dineros calientes que recogen las jineteras por prostituir sus cuerpos con los turistas europeos y norteamericanos, y la ingente ayuda del régimen chavista.
Lo cierto es que las Farc masacraron a una etnia con la circunstancia agravante que sus líderes naturales, dicen condenar a las Farc, pero de manera simultánea se les ocurre otra imbecilidad. Creen que para ellos no rigen las leyes colombianas, ni que el Ejército Nacional puede entrar a sus villorrios. He ahí el tragicómico drama de Colombia. Mientras cada quien hale la cuerda para su lado, la anarquía será superior a la cordura y el orden sociopolítico.
Y mientras este drama azota a la etnia Awa, cerca del luga del exc ecrable r, el ex viceministro de seguridad ecuatoriana Ignacio Chauvín, puso el dedo en la llaga. Reconoció que el gobierno de Correa se reunía con Raúl Reyes, que algunos sectores del régimen de Correa están untados hasta los tuétanos de narcotráfico, y que tal como aparece escrito en los computadores del terrorista abatido, la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos ALDHU, carnetiza a los ecuatorianos que se han vinculado a los círculos y milicias bolivarianas de las Farc, incrustados en el vecino país, con la venia de las autoridades complotadas con los terroristas colombianos, y que además la agresión contra Colombia descubierta en los archivos de Reyes, esta vivita y coleando.
Y ahí toma fuerza la segunda curiosidad. Ni Piedad Córdoba, ni Daniel Samper, ni ninguno de los “intelectuales” se ha manifestado al respecto. Es como si estas revelaciones no fueran trascendentales para la paz del país.
Pero hay otros cómplices. Son los medios de comunicación, dados a vivir de la chiva, de la oportunidad momentánea y de publicar noticias sin profundidad analítica. Todo eso a nombre de la libertad de prensa. Situación, de la cuál las Farc sacan dividendos publicitarios importantes.
En síntesis, las Farc masacraron una porción de una etnia que se rebeló a incorporar jóvenes a las guerrillas comunistas, mientras quedó al descubierto la actividad narcoterrorista de Rafael Correa uno de sus mas importantes cómplices.
Sin embargo, los promotores de la “paz”, “los difusores del acuerdo humanitario con caballo de Troya incorporado” y los cariacontecidos idiotas útiles de la estratagema, han guardado silencio cómplice al respecto… ¡Por algo será!

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.co.nr
Analista de asuntos estratégicos