lunes, 2 de marzo de 2009

El complot contra Colombia un año después de la muerte de Raúl Reyes

Acaba de salir al mercado literario el libro de mi autoría, titulado Complot contra Colombia y subtitulado Secretos de los computadores de Raúl Reyes.


En 276 páginas, reforzadas con mas de 100 ilustraciones, la obra analiza a lo largo de 10 capítulos, la historia del campamento de paso Pedro Martínez, la diplomacia paralela de las Farc, los alcances de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), las fronteras calientes de Colombia con Ecuador y Venezuela, la Operación Fénix y la muerte del terrorista; los enlaces internacionales de las Farc, la Farc-política, el terrorismo fariano, y el Informe técnico de la Interpol.

Concatenar e hilar en rigurosa cronología los mensajes intercambiados por los miembros del Secretariado de las Farc, que fueron publicados con autorización del Gobierno colombiano, conduce a demostrar la existencia de una siniestra alianza ideologizada por la dictadura cubana y cohonestada por los mandatarios marxistas de Nicaragua, Brasil, Bolivia, Ecuador y Venezuela, en franco complot con las Farc y Teodora Bolívar, con el claro propósito de derrocar al gobierno legítimo colombiano, e instaurar una dictadura comunista en Colombia.
El documento revisa y conceptúa con sólidos argumentos, los lineamientos básicos del Plan Estratégico de las Farc, con los alcances de la conjura internacional y la inmersión del gobierno de Hugo Chávez en el aporte de 300 millones de dólares para financiar el proyecto subversivo; así como la doble moral del gobierno de Rafael Correa, que aún continúa empeñado en fortalecer la presencia del Partido Comunista Clandestino binacional en la frontera colombo-ecuatoriana, con el apoyo abierto y sistemático de la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos (ALDHU), dirigida por Gustavo Larrea el ex ministro de Seguridad Ecuatoriana, reconocido alcahueta de las Farc.



En el texto queda clara la estrategia de propaganda y reclutamiento de jóvenes de diferentes países del mundo, realizada por los partidos comunistas y movimientos políticos izquierdistas afines a la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), simultánea con una ingente campaña de diplomacia paralela ejecutada por los delegados del Frente Internacional de las Farc, inclusive en contubernio con dos europeos que de mediadores de paz, se convirtieron en estafetas de las Farc.
En todos los capítulos del libro, queda demostrada la connivencia de muchos funcionarios oficiales ecuatorianos con las Farc, que tienen campamentos desde hace mas de dos décadas en la selva ecuatoriana, mientras que sus cabecillas se mueven como pez en el agua en territorio ecuatoriano, con la complicidad de los movimientos comunistas de ese país.


Esto corrobora, que las pataletas del Presidente Correa y los altibajos de sus amenazas y exigencias irreverentes a Colombia, no son otra cosa que una cortina de humo, para buscar que el presidente Uribe no lleve el caso a la Corte Penal Internacional o que declare en público que no hay certeza acerca del revelado contenido de los computadores.

La extensa correspondencia enviada por Iván Márquez a los demás terroristas del Secretariado de las Farc, dejó en evidencia varias realidades. La primera y la mas importante es la calculada intención de Chávez y sus correligionarios, de mediar en un acuerdo humanitario que terminaría en el reconocimiento de estatus de beligerancia a las Farc, con la consecuente agresión armada de Venezuela y Nicaragua contra Colombia, lo cuál explica el desmesurado armamentismo venezolano, y la mañosa manipulación que Lula Da Silva ha hecho del tema de la "Otán" suramericana, enfocada a buscar la renuncia de Colombia a este organismo, con el objetivo a largo plazo de respaldar a las Farc, durante la fase final de la Ofensiva Generalizada.

Los documentos analizados demuestran que Iván Márquez y Rodrigo Granda, hicieron en menos de un año, un trabajo mucho mas productivo para el Plan Estratégico de las Farc, que lo hecho por el propio Raúl Reyes en 15 años. Al mismo tiempo, corroboran la investigación del Diario El País de España, según la cuál Venezuela es un narcosantuario de las Farc.

Por otro lado deja claro la asesoría política que ha prestado la dictadura cubana a la revolución venezolana y el permanente flujo de terroristas de las Farc, por los hospitales de La Habana, como parte de la solidaridad revolucionaria.

Al mismo tiempo deja claro que el gobierno izquierdista de Lula Da Silva es cómplice de las Farc, pues ve en ellas un as estratégico para su proyecto izquierdista a largo plazo en Latinoamérica, máxime que el actual gobierno colombiano es la piedra en el zapato para ese pretendido liderazgo.

Prueba de ello, es que mientras Chávez y Correa solo tenían a un ministro en cada caso en relaciones políticas con las Farc, Lula da Silva tenía a cinco funcionarios de alto nivel, comprometidos en el mismo objetivo, pero con la diferencia que Lula no da la cara al problema, ni es tan lenguaraz como otros dos mandatarios complotados.

La presencia de los terroristas mexicanos muertos y la sobreviviente Lucía Morett, corroboró la existencia de células guerrilleras de las Farc en la Universidad Autónoma de México, no como investigadores sociales, fachada que pretenden sostener, sino como elementos activos de multiplicación del apoyo ideológico y logístico del terrorismo comunista en Latinoamérica. No obstante algunos sectores políticos mexicanos, no quieren ver la verdad o se hacen los de la vista gorda.

Igual sucede con los nexos de las Farc con algunos despistados demócratas estadounidenses, relacionados con sindicalistas infiltrados por el Partido Comunista Clandestino y el Movimiento Bolivariano de las Farc, razón por la cuál, la bancada demócrata norteamericana, ha sido engatusada, y por ende, han bloqueado el TLC con Colombia.

La probada relación de las Farc con el desmovilizado terrorista salvadoreño, Luis Merino, corroboró la existencia no solo de la CCB, sino el plan para formar una coordinadora guerrillera continental financiada por el gobierno venezolano, la coca de las Farc, e ideologizada por la dictadura cubana. Las Fuerzas Bolivarianas de Liberación dirigidas por Hugo Chávez y entrenadas por las Farc y el Eln, serían el elemento motriz de este plan.

Los hallazgos de los archivos electrónicos de Raúl Reyes corroboraron la existencia de la Farc-política, la siempre negada ligazón con el Partido Comunista Colombiano, el alto porcentaje de los dineros del narcotráfico en las finazas de las Farc, la doble moral de algunos sindicalistas, la cercanía de Telesur con las Farc, además esclarecieron los atentados terroristas contra el Club El Nogal y el presidente Uribe, así como la masacre en cautiverio de 11 diputados de la Asamblea del Valle del Cauca.

Desde la Operación Colombia contra Casa Verde, los organismos de seguridad colombianos, no tenían a disposición un acervo cronológico tan concreto acerca de la intencionalidad estratégica de las Farc. Sin duda, que los archivos encontrados en los computadores, son más importantes que la misma baja de Raúl Reyes, pues en menos de una semana el gobierno colombiano desenmascaró el complot, mientras que las Farc perdieron la iniciativa estratégica, pasaron a la defensiva, y marcaron el hito del comienzo del fin de su existencia narcoterrorista.

En síntesis, Complot contra Colombia es un texto de historia contemporánea colombiana, y un resumen concreto de la metodología marxista-leninista asociada en un audaz complot, en aras de derrocar la institucionalidad colombiana.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
http://www.luisvillamarin.co.nr/
Analista de asuntos estratégicos

sábado, 21 de febrero de 2009

Masacre de indígenas Awa y montaje del acuerdo humanitario

Masacre de indígenas Awa, DIH y montaje del acuerdo humanitario

La masacre de la hasta el momento indeterminada cantidad de indígenas Awa perpetrada por las Farc, al unísono con la manipulada liberación de seis secuestrados en poder del grupo terrorista, al mismo tiempo que los medios de comunicación volvieron a tocar el tema del Plan Renacer, y que Piedad y su combo de “intelectuales”, anunciaron seguir empeñados en buscar la paz de Colombia, resulta no solo sintomática, sino una refrendación mas de la doble moral de las Farc, cuyas acciones no han dejado de gravitar en torno a su Plan Estratégico, tan audaz para los mandos guerrilleros, como desconocido por quienes deben diseñar la política y la estrategia integral del Estado para combatirlos.
Al día siguiente de terminar el sainete, Telesur y sus secuaces, publicaron por Internet un video singular. Piedad Córdoba y Daniel Samper estaban cariacontecidos y se sentían profundamente decepcionados, por la conducta del Estado colombiano, al que por obligación moral debieran respaldar.
Esa actitud de supuesto disgusto de los dos personajes mencionados obedecía a los contenidos de unas grabaciones que echó a rodar un terrorista, mientras los tramaba con un sancocho y un discurso de universitario primíparo en lides marxistas.
Inclusive Piedad anunció con vehemencia que al cabo del show publicitario montado para lavar la imagen de los secuestradores, daría una rueda de prensa, para denunciar tal irregularidad, al mismo tiempo que movía la cabeza con ademanes de disgusto, complementados por los gestos de dignidad vitrinera de Daniel Samper.
Pero que curioso, al día siguiente la gobernación de Nariño puso al descubierto que esos mismos terroristas que con cara de angelitos, hablaban de seriedad y de humanizar la guerra, no solo habían masacrado a mas de 15 indígenas, sino que con el mayor desparpajo reconocían el aberrante etnicidio, y de paso, confesaban la autoría de un carro-bomba estallado contra la sede de la Dijin en Cali.
Ambas acciones terroristas, se derivan de una orden emitida por Cano al Bloque Occidental, consistente en cometer diversas accions delictivas para demostrar poderío armado y para desprestigiar la Política de Seguridad Democrática del gobierno nacional.
Y es curioso, porque ni Piedad Córdoba ni Daniel Samper, ni Jorge Botero, ni Morris, salieron a juzgar el cinismo de los terroristas Jairo Martínez y Mosquera, que durante la farsa de la liberación, hablaron con cara de seminaristas acerca de su supuesta visión pacifista.
En contraste con la gravedad del macabro crimen, los amigos de la paz o Colombianos por la Paz, como se autodenominan, se limitaron a enviar un escueto comunicado a los medios, para urgir a las Farc que aclararan.
No para condenarlos por la cobarde masacre, ni para exigirles que liberen a los secuestrados. Al contrario para hacerles el juego, y darles aire político con el argumento que Lula Da Silva está muy interesado en continuar en la búsqueda de la paz en Colombia. De remate los idiotas útiles, dueños de la eterna bobería colombiana, les complementaron la jugada.
El síndrome que edificó la mamá de Ingrid Betancur, parece haber enraizado en la conciencia de muchos estultos. En lugar de asediar a las Farc para que liberen a los secuestrados sin ninguna contraprestación, y de urgir a la comunidad internacional no solo para que los califique como terroristas, sino para que los persiga en los países donde se pasean como Pedro por su casa, los “intelectuales” y dudosos amigos de Colombia, cayeron en la misma estupidez crónica del papá del cabo Moncayo.
Concientes algunos de la estratagema, e idiotas útiles otros, parecieran no darse cuenta que entre mas asedien al gobierno nacional para que ceda a la payasada del acuerdo humanitario en las condiciones que lo desean Chávez, Correa las Farc y Piedad Córdoba; las Farc serán mas duras, no cederán y mantendrán en sus guaridas a esos secuestrados como las joyas de la corona, que les permita su resurrección política.
Son tan mezquinos estos personajes, que por andar embelesados en tumbar al presidente Uribe, ignoran el grave daño que causan a la institucionalidad, al Estado de derecho y al futuro de la libertad en Colombia.
Y lo que es peor: Siguen obsesionados en tener como paradigma a Cuba, el empobrecido y oprimido país que después de medio siglo de dictadura comunista, sobrevive gracias a los dólares que a diario envían a la isla los llamados “gusanos” enemigos de la tiranía castrista, los dineros calientes que recogen las jineteras por prostituir sus cuerpos con los turistas europeos y norteamericanos, y la ingente ayuda del régimen chavista.
Lo cierto es que las Farc masacraron a una etnia con la circunstancia agravante que sus líderes naturales, dicen condenar a las Farc, pero de manera simultánea se les ocurre otra imbecilidad. Creen que para ellos no rigen las leyes colombianas, ni que el Ejército Nacional puede entrar a sus villorrios. He ahí el tragicómico drama de Colombia. Mientras cada quien hale la cuerda para su lado, la anarquía será superior a la cordura y el orden sociopolítico.
Y mientras este drama azota a la etnia Awa, cerca del luga del exc ecrable r, el ex viceministro de seguridad ecuatoriana Ignacio Chauvín, puso el dedo en la llaga. Reconoció que el gobierno de Correa se reunía con Raúl Reyes, que algunos sectores del régimen de Correa están untados hasta los tuétanos de narcotráfico, y que tal como aparece escrito en los computadores del terrorista abatido, la Asociación Latinoamericana de Derechos Humanos ALDHU, carnetiza a los ecuatorianos que se han vinculado a los círculos y milicias bolivarianas de las Farc, incrustados en el vecino país, con la venia de las autoridades complotadas con los terroristas colombianos, y que además la agresión contra Colombia descubierta en los archivos de Reyes, esta vivita y coleando.
Y ahí toma fuerza la segunda curiosidad. Ni Piedad Córdoba, ni Daniel Samper, ni ninguno de los “intelectuales” se ha manifestado al respecto. Es como si estas revelaciones no fueran trascendentales para la paz del país.
Pero hay otros cómplices. Son los medios de comunicación, dados a vivir de la chiva, de la oportunidad momentánea y de publicar noticias sin profundidad analítica. Todo eso a nombre de la libertad de prensa. Situación, de la cuál las Farc sacan dividendos publicitarios importantes.
En síntesis, las Farc masacraron una porción de una etnia que se rebeló a incorporar jóvenes a las guerrillas comunistas, mientras quedó al descubierto la actividad narcoterrorista de Rafael Correa uno de sus mas importantes cómplices.
Sin embargo, los promotores de la “paz”, “los difusores del acuerdo humanitario con caballo de Troya incorporado” y los cariacontecidos idiotas útiles de la estratagema, han guardado silencio cómplice al respecto… ¡Por algo será!

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
www.luisvillamarin.co.nr
Analista de asuntos estratégicos

jueves, 5 de febrero de 2009

Acuerdo humanitario frente al Plan Estratégico de las Farc

Terminado el sainete montado por las Farc, el gobierno brasileño, los autodenominados Amigos de Colombia (algunos de ellos amigos de las Farc) y Piedad Córdoba, no queda duda, que los terroristas siguen empeñados en buscar reconocimiento político sin el rótulo de terroristas. Tampoco hay dudas, que el Complot comunista contra Colombia, sigue en pie.
Mientras los agentes de policía y el soldado, liberados el domingo 1 de febrero, fueron explícitos en describir los artilugios propagandísticos de las Farc, que a la vez dejaron al descubierto las patrañas politiqueras y manipuladoras del dolor de las familias de los secuestrados, orquestadas por Piedad Córdoba y su combo; los dirigentes políticos Alan Jara y Sigifredo López, hablaron hasta por los codos, de manera irresponsable criticaron la Seguridad Democrática, ensalzaron a Piedad Córdoba (candidata presidencial de Chávez y las Farc), y en un evidente cumplimiento de lo urdido por los terroristas a cambio de su liberación, la pusieron por el cielo, al mismo tiempo que con fines electorales venideros, cuestionaron al mandatario colombiano...
Lo grave del asunto es que conciente de la manipulación calculada que ha hecho del tema en asocio con las Farc, Piedad Córdoba asumió una supuesta actitud de benefactora bienintencionada, mientras por debajo de la mesa se teje una estratagema politiquera en contra del gobierno colombiano, como parte activa de la conjura internacional de los gobiernos de Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia contra Colombia.
Resulta sintomático que todavía haya idiotas útiles que dan por cierta la supuesta intención humanitaria de la cuestionada senadora liberal y sus cómplices. La verdad clara y precisa, es que la premeditada liberación de los dos últimos dirigentes políticos y de cuatro miembros de la Fuerza Pública sin grado dentro de la jerarquía institucional, al mismo tiempo que dejaron en las guaridas a los oficiales y suboficiales, es un eslabón de la cadena de artilugios orquestados por los comunistas latinoamericanos, en aras de legitimar al grupo terrorista, para integrar a Colombia al embeleco politiquero izquierdista, de insertar el país dentro de la órbita de influencia castro-chavista.
En síntesis, lo ocurrido entre el domingo 1 y el jueves 5 de febrero de 2009 con la liberación unilateral de seis secuestrados, es un audaz montaje de guerra sicológica fariana, acolitada por el gobierno brasileño, contra la institucionalidad colombiana. La aparente buena voluntad de la locuaz mediadora, y la defensa obligada que de ella hicieron Jara y Sigifredo, es el desarrollo de un libreto urdido por el Secretariado de las Farc, con el fin de presionar el acuerdo humanitario, pero con todas las condiciones de una gavilla terrorista contra Colombia.
En ese orden de ideas, es coherente la respuesta dada por el presidente Uribe en Villavicencio después de la liberación de Jara. Acuerdo Humanitario, sin politiquería, sin presencia extranjera diferente a la Cruz Roja y sin el regreso al delito de los terroristas encarcelados.
Si fuera cierto que las Farc quieren un acuerdo humanitario que conduzca a un proceso de paz, como dicen de manera folclórica e irresponsable Jara, Sigifredo y Piedad Córdoba, lo correcto sería que liberaran a todos los secuestrados sin contraprestaciones, porque además es un mandato popular fáctico, exigido por el pueblo colombiano el 4 de febrero, el 20 de julio y el 28 de noviembre de 2008.
Lo contrario es una cruel manipulación del dolor de los secuestrados, una farsa tramposa similar a la de los diálogos del Caguán y una trama mas de la línea de conducta del Plan Estratégico de las Farc. Algo así, como otra jugada estratégica, para ver si el gobierno colombiano cae en la trampa.
La cuestión no es tan sencilla ni simplista como la planteó primero Eladio Pérez y luego la resarcieron Alan Jara y Sigifredo López, con la estúpida interpretación de los eventuales resultados de un acuerdo humanitario manejado a su antojo por las Farc, según la cuál, si la seguridad democrática es tan sólida, dicho acuerdo no le haría mella.
Eso sería cierto si las Farc obrarán con sinceridad y sensatez, pero la realidad es diferente. Así como asesinaron a 11 diputados del Valle, o, escondieron el cadáver del mayor Guevara, y luego negaron a pie juntilla cualquier responsabilidad al respecto, tampoco se les pude creer en este caso, porque la premeditada liberación unilateral de esto seis secuestrados, es apenas una pieza mas del ajedrez estratégico del Secretariado de las Farc en contubernio con sus compinches. Igual que siempre lo han hecho, las Farc juegan con el dolor de sus víctimas y se burlan del anhelo de paz del pueblo colombiano.
El presidente Uribe tiene claras las cosas. Entiende con precisión cuál es el verdadero objetivo que hay detrás de esas cortinas de humo, algo que parecieran no entender o no querer comprender, los humanistas bienintencionados y los idiotas útiles de los camaradas del Partido Comunista Clandestino, que de paso difunden ideas distorsionadas dentro de la opinión pública.
Hacer un acuerdo humanitario en las condiciones planteadas por las Farc, es cometer un garrafal error histórico, de consecuencias impredecibles para el futuro de Colombia. Lo que está en juego en tan difícil situación, no es la necesaria e impostergable libertad de 23 compatriotas, cuya vida es trofeo de guerra y politiquería para los secuestradores, sino la continuidad histórica del sistema de valores democráticos, que rige la nación.
En lugar de dejarse instigar por las lágrimas de cocodrilo de Piedad Córdoba y sus cooperadores, sería mas productivo que Alan Jara, Ingrid Betancur, Sigifredo López y los demás liberados (que fueron secuestrados por representar a los ojos de las Farc, a la clase política corrupta e ineficiente que ha desangrado a Colombia); se dedicaran a multiplicar por el mundo entero, la verdad de quienes son las Farc, que es lo que pretenden, cuáles son los cobardes métodos coactivos de barbarie que utilizan; como opera la estratagema de Lula, Chávez, Correa, Ortega, Morales y la dictadura cubana; así como el riesgo que este esquema anquilosado de gobierno, se impusiera en Colombia.
La estrategia de Seguridad Democrática no puede ceder ante los artilugios de lobos con piel de oveja. En todo este entuerto, las Farc y sus aliados, no han hecho otra cosa diferente que jugar con el dolor de las víctimas del secuestro y la buena fe de los colombianos, que no aún no han comprendido la farsa de sus propuestas.
Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido
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Analista de asuntos estratégicos

sábado, 24 de enero de 2009

Rafael Correa es el obstáculo para las relaciones entre Colombia y Ecuador

Mientras el gobierno colombiano tendió un ramo de olivo en aras de normalizar y reanudar relaciones diplomáticas y de buena vecindad con el hermano pueblo del Ecuador, con cinismo sin par, el gobierno izquierdista de Rafael Correa, fiel a las estratagemas ordenadas desde La Habana y Caracas, respondió con una bofetada, propia de la estrategia del cinismo.

Además de endurecer los controles migratorios contra los colombianos que a diario ingresan por las fronteras terrestres a Ecuador, Correa dispuso una rebaja sustancial en las importaciones, que van a significar disminuciones en los ingresos anuales por 210 millones de dólares a los empresarios colombianos. Y de remate, como dijera Jaime Garzón, con tiempo para el humor en Qac, se inventó que Colombia debe pagarle al Ecuador por los daños causados con la muerte del camarada Raúl Reyes, así como por la ayuda a los desplazados llevados con estratagemas por las farc a la zona fronteriza del Putumayo.

¿No será mas bien el gobierno de Correa, el que debe pagar a Colombia, por albergar al terrorista y su séquito en el Ecuador; por hacer acuerdos clandestinos entre el ministro Larrea y Reyes; por facilitar los medios para que la diputada Augusta Calle prestará su cuenta personal para mover dineros de las Farc; por admitir que el partido comunista clandestino de las Farc y los partidos de izquierda de la colación que subió a Correa al poder, hayan construido una extensa red de apoyo a las Farc, organizada en núcleos solidarios con la llamada revolución bolivariana chavista?...

Pero el cinismo es, ha sido y será el motor de la propaganda comunista. En eso entorno Correa no es la excepción. Es parte activa de la regla. Actúa igual que los demás mamertos. Por ejemplo, si se le pregunta a cualquier cabecilla de las Farc, porqué destruyen poblados, y asesinan civiles indefensos, etc, con absoluta seguridad, el bandido responde, que lo hacen para cambiar el viejo modo de vivir en Colombia y desde luego, que el Estado burgués es el responsable de las masacres, etc.

Si le preguntan a Fidel Castro o cualquiera de sus peones, porque apoyan a los grupos terroristas en Latinoamérica, la respuesta será que el responsable de todo esto es el imperialismo yanqui.

Si le preguntan al director del Semanario Voz, las razones por las cuales el Partido Comunista Colombiano, niega la evidente ligazón con las Farc, este responderá que la clase gobernante y la oligarquía apoyan los paramilitares.

Y así sucesivamente. Los comunistas nunca pierden una. Ellos son la verdad revelada. Por lo tanto, quien no opine igual que ellos, o critique la largueza de los llamados izquierdistas democráticos frente al terrorismo comunista, siempre estará equivocado y debe corregir esa forma de pensar, so pena de ser colocado en la picota pública como enemigo de las clases populares.

En síntesis, con base en el cinismo, todos los comunistas y sus parientes los autodenominados izquierdistas democráticos, son maestros en la mentira, el engaño y los artilugios publicitarios. Sobran ejemplos...

Sería conveniente que el presidente Uribe, sin perder la línea de las buenas maneras, y sin dejar de buscar la normalización de las relaciones diplomáticas colombo-ecuatorianas, agote todas las instancias jurídicas internacionales, para llevar a la Corte Penal en La Haya, la denuncia sustentada de los contenidos de los computadores de Raúl Reyes, para que el cínico presidente ecuatoriano, responda ante la justicia universal, por apoyar y cobijar grupos terroristas.

Colombia es amiga del pueblo ecuatoriano y viceversa. El enemigo de Colombia y en cierta forma del Ecuador, es el presidente Rafael Correa, cuya campaña presidencial fue parcialmente financiada con dineros provenientes del narcotráfico y del secuestro en Colombia, y lo que es peor, cuyo objetivo es integrar a Ecuador y Colombia en la órbita de los dinosaurios comunistas orquestados por Cuba.

Por esa razón se debe insistir en que Colombia agote las instancias legales y lleve el caso ante la CPI. Nada de aguas tibias, ni posiciones blandengues, pues además de cínico Correa es audaz. En la actualidad cursan contra Colombia varias demandas interpuestas en instancias internacionales por este mandadero de Chávez, una de ellas, porque sus socios de las Farc perdieron mucho dinero, debido a las fumigaciones con glifosato en la frontera. Y la otra, porque pase lo que pase, Correa, nunca podrá superar que Raúl Reyes su camarada y compinche del alma, haya sido dado de baja en territorio ecuatoriano, donde ambos pensaban, era imposible que llegarán las Fuerzas Militares de Colombia.

Rafael Correa es el único problema, para que hayan relaciones diplomáticas, culturales y comerciales, fluidas entre los dos países. La actitud cínica, desvergonzada y disfrazada con un exuberante patrioterismo vitrinero de Correa, no ha hecho otra cosa que enredar el mutuo entendimiento entre los dos gobiernos y las dos comunidades.

Adolorido por el golpe mortal que recibió el socialismo del siglo XXI en Colombia con la muerte de Reyes, luego de la larga preparación político-propagandista del segundo congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana chavista en Quito, Correa no ha podido conciliar el sueño tranquilo, debido a que no ha podido ver ni derrotado a su archienemigo ideológico Álvaro Uribe, ni a Colombia encaminada por los embelecos populistas y mentirosos de la izquierda paquidérmica, que todavía cree que el che Guevara era un héroe, y que al dictadura cubana es el paradigma de la dignidad latinoamericana.

Tanto los comunistas recalcitrantes como los dinosaurios de la autodenominada izquierda democrática latinoamericana, siguen desenfocados. A diario los medios de comunicación demuestran con imágenes, testimonios y reportajes, el drama de miseria y atraso a que está sometido el pueblo cubano, regido con la mano de hierro de la dictadura castrista.

En un mundo que navega por las autopistas de la información en Internet y que cada día que pasa, incrementa los credos en la libertad de pensamiento, los conciliábulos de Fidel Castro y los estultos que se autodeclaran progresistas, tienen el cinismo igual al de Correa, de decir que Cuba es paradigma en educación y medicina.

Bastante dudoso, que eso sea cierto, pues ni quiera tienen acceso al Internet, son encarcelados quienes piensen u opinen diferente al partido comunista cubano, y los médicos trabajan en medio de una pobreza aterradora. Sin embargo, el cinismo comunista, manipula las cosas y voltea las realidades.

Es a ese nivel de pobreza tanto mental, como física, que los abanderados del llamado Socialismo del siglo XXI quieren llevar a Latinoamérica, pero como Colombia, tanto su gobierno como su pueblo, somos contrarios a las formas de dictadura comunista o derechista, ni Correa, ni Chávez, ni Ortega, ni Evo, ni Lula, ni los demás complotados, pasan saliva tranquilos. Hay una piedra en el zapato que les impide consolidar parte de su estrategia integral esclavista en el hemisferio. Esa piedra en el zapato es Colombia.

Por esta razón, es que Correa exterioriza el cinismo candente, según el cual Colombia debe pagar los daños causados en el campamento del camarada Reyes. Y por esa misma razón, es que impone innecesarios y agobiantes controles migratorios a los colombianos que ingresan al Ecuador y que miente en forma descarada, cada vez que opina acerca del conflicto colombiano.

En ese sentido, frente a la estrategia del cinismo de Correa, no queda otro camino que pagarle con la misma moneda. Por un lado insistir en la impostergable normalización de las relaciones, pero paralelo a esto, seguir el curso del proceso penal internacional contra el locuaz mandatario ecuatoriano, cómplice y auspiciador de las Farc.



Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

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Analista de asuntos estratégicos

martes, 20 de enero de 2009

Barack Obama, geopolítica latinoamericana y narcoterrorismo


El escenario geopolítico latinoamericano que recibe el nuevo mandatario de los Estados Unidos, no es nada halagador para las pretensiones históricas del coloso del norte sobre el hemisferio.

Con retórica populista Obama y sus mas inmediatos asesores como la sinuosa señora Clinton, han minimizado la gravedad de la desmesurada incidencia del llamado socialismo del siglo XXI orientado desde La Habana; el liderazgo frenético del Brasil en pos de vincular a Francia en la región hasta con el traslado de tecnología nuclear; la vinculación de Irán y Rusia con todas las herramientas anti-yankis en Ecuador y Venezuela; el servilismo de Bolivia y Nicaragua a lo que diga Chávez, y la inocultable realidad del narcoterrorismo auspiciado por las Farc contra Colombia y el llamado imperio norteamericano.

Es de suponer que el locuaz mandatario afroamericano, va a cambiar el ágil lenguaje populachero de la campaña electoral, por acciones concretas para que su país consolide el liderazgo hemisférico, hoy amenazado por el secesionismo derivado de la Cumbre de Río, Unasur y el desmarque de Brasil como potencia económica, política y militar.

La cadena de errores de la diplomacia internacional estadounidenses iniciados por Bill Clinton cuando ordenó bombardear una tribu afgana y una fábrica de medicamentos sudanesa, seguidos por los errores de los halcones del Pentágono en Irak, mas el desprestigio mundial que alcanzó la figura de George Bush, aunada a la crisis económica surgida de la burbuja de los préstamos para vivienda, ubican al carismático presidente Obama, frente a un reto de proporciones históricas.

Y para lograr el repunte doméstico de la economía mas la influencia internacional deseada por los estadounidenses, Barack Obama debe asesorarse de personas sensatas y enfocadas en los objetivos. Asesores que superen la etapa populachera y demagógica electoral y que entren en la sintonía de lo que sucede y necesitan los Estados Unidos, para seguir a la cabeza del mundo.

En el caso específico de Colombia, es el momento para que la embajadora Barco y los demás burócratas colombianos acreditados en Washington, tomen contacto con la señora Clinton y la aterricen frente a la realidsad. Colombia no es enemigo de los Estados Unidos. Es el único aliado serio que le queda en la región. Sea con Uribe o sea con otro presidente, porque a los colombianos no nos gustan las trasnochadas y paquidérmicas ideologías totalitarias de izquierda.

Colombia requiere el TLC con los Estados Unidos, no como una migaja o una limosna politiquera o una concesión de buena voluntad de la veleidosa Secretaria de Estado entrante ni de la oportunista bancada demócrata. Colombia requiere el TLC como un mecanismo concertado de negociación seria y fructífera entre dos países aliados históricos, hoy necesitados por igual, de combatir el narcoterrorismo comunista y bloquear los intereses totalitarios en la región.

Es el momento preciso para que los estrategas del Pentágono y los nuevos secretarios de las diferentes carteras, entiendan que los comunistas y los musulmanes son fanáticos y fundamentalistas, y que en ese orden de ideas, cualquier concesión que haga la Casa Blanca, con la supuesta idea de distensionar ánimos y entrabar amistad, nunca va a ser interpretado por los gobiernos de Venezuela o Irán, como un gesto de amistad, sino como una debilidad del enemigo imperial al que hay que seguirle socavando el piso.

Barack Obama recibe el gobierno de los Estados Unidos, en una situación similar a como recibió Roosevelt el segundo periodo de su presidencia en los albores de la Segunda Guerra Mundial. Crisis económica interna y externa, enemigos armados hasta los dientes en diversos puntos del planeta, aliados indecisos, politiquería interna, y un ingrediente mas: Todo el entorno del poder nacional de los Estados Unidos en la mira de los terroristas islámicos desde el Asia y Europa y de los narco-terroristas de las Farc y sus socios desde Latinoamérica.

El Plan Colombia debe continuar con igual o mas apoyo. No con la politiquería que desde ya quiere imprimirle la señora Clinton. Un aliado estratégico no puede ser manipulado ni paliado con migajas bajo amenazas socarronas. Es imperioso que alguien haga entender a Hillary, que el Plan Colombia no es un favor de buena-persona a nuestro país, sino un asunto de seguridad nacional para los Estados Unidos y para la continuidad de la democracia en Colombia.

En una coyuntura como la actual en que las Farc están sumidas en una crisis interna de mando, administración y capacidad operacional, sumado a que sus socios Chávez, Correa y Ortega están en problemas internos que les limita el tiempo, el espacio y los recursos para apoyar a los terroristas colombianos, el gobierno entrante de los Estados Unidos debería suministrar a Colombia todos los medios y recursos necesarios para erradicar el problema y construir bases sociales de una Colombia nueva, vigorosa y con posibilidades para todos. Sin guerrilla, sin narcotráfico, sin autodefensas ilegales y con mecanismos fuertes de control contra los corruptos.

Obama y su vanidosa Secretaria de Estado, tienen que entender que si quieren sacar miel de Latinoamérica, no pueden agarrar a puntapiés la colmena. Si Colombia es el aliado mas fuerte y el único leal que les queda en el hemisferio, en lugar de ponerle condiciones politiqueras impulsadas por las Farc y la Coordinadora Continental Bolivariana, deben ayudarse a si mismos, mediante el necesario apoyo al Plan Colombia y la inaplazable aprobación del TLC.

Coronel Luis Alberto Villamarín Pulido

Analista de asuntos estratégicos

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jueves, 22 de marzo de 2007

el fracaso de los ministros de defensa civiles

El fracaso de los ministros de defensa civiles

Las cifras y los resultados tangibles de la guerra interna que azota a Colombia desde hace medio siglo, demuestran que ha fracasado la dirección estratégica administrativa de las Fuerzas Militares y la Policía Nacional, impuesta desde hace 14 años por el sinuoso y cuestionado gobierno del liberal César Gaviria Trujillo, con un funcionario civil a la cabeza del Ministerio de Defensa, como lo demuestra de manera contundente el siguiente análisis:


Incremento de las FARC

En 1991, las FARC eran cerca de 5.000 hombres armados con fusiles y revólveres, que hacían presencia coactiva en el 40% del territorio nacional , pero además eran poco conocidos en el exterior. Casi tres lustros después bordean los 25.000 hombres, están dotados con armas antiaéreas, hacen presencia coactiva en todos los departamentos y municipios, adelantan un proceso insurreccional internacional con posibilidades de crear frentes guerrilleros en Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, República Dominicana y a la vez gozan de amplio apoyo del gobierno venezolano, así como de importantes sectores del PT brasilero.

Durante estos 14 años de desaciertos estratégicos y de mucha diplomacia de micrófono por parte de los ministros de defensa civiles, la inmersión en el narcotráfico facilitó a las FARC establecer relaciones con Eta, Al Qaeda e ingresar a las redes mundiales del terrorismo, tráfico de armas y lavado de dinero, frente a la ausencia absoluta de estrategias integrales de guerra política y militar, emanadas desde el Ministerio de Defensa por obvio desconocimiento de los ministros civiles, tanto de la institución que representan como del enemigo que combaten.

Desde Rafael Pardo Rueda hasta Jorge Uribe, sin excepción todos los ministros de Defensa han caído en la vanidad de la actitud triunfalista, para hablar mas de la cuenta sobre todo de lo que no conocen, mas por ansia de protagonismo personal que por conocimiento de causa.

En ese entorno, las Fuerzas Militares acéfalas de dirección estratégica integrada a los objetivos nacionales, se han dedicado a responder a los ataques sin anticipar ni atacar el corazón financiero o la estrategia política internacional. Por lo tanto lo único medidle a favor del estado colombiano son las bajas en combate de los terroristas. Lo demás ha sido pérdida geopolítica, geoestratégica y de guerra sicológica. Prueba de ello es el crecimiento cuantificado y cualificado de las FARC, las auc, el eln y el narcotráfico.

Incremento de las autodefensas

En 1991 las autodefensas eran 600 a 800 campesinos armados con escopetas legalizados por la antigua constitución política colombiana. Quince años después de dirigencia civil en el ministerio de Defensa, hay 12.000 delincuentes financiados por el narcotráfico, con amplias ramificaciones en el exterior y armados con implementos de infantería ligera y con amplia capacidad militar para confrontar contra las fuerzas del estado y las guerrillas comunistas de las farc o el eln. Las solas cifras indican que el combate contra este fenómeno ha sido mal orientado.

Status quo del eln

Pese a los reveses militares contra las fuerzas del orden y a la rendición de un amplio sector del eln denominado la corriente de renovación socialista, después de 15 años de dirección civil en el ministerio de Defensa la fuerza de esta guerrilla se duplicó de 2500 a 5000 terroristas.

El triunfalismo y hablar mas de lo necesario, anunciando inclusive la eventual desmovilización de este grupo apadrinado por Fidel Castro, ha sido la característica de todos los ministros de defensa desde 1991. Inclusive algunos estultos personajes colombianos que han ocupado altos cargos públicos, cayeron en la ingenua trampa de autonombrarse y viajar a Europa a reunirse con los terroristas en un monasterio, dizque con la ilusa visión que los elenos se entregarían al otro día.

Incremento del narcotráfico

En 1991 operaban los carteles de Cali y Medellín, con base en la producción de 20.000 hectáreas de coca. Hoy delinquen en 150.0000 hectáreas sembradas de coca, los carteles de la Costa, el norte del Valle, el de los Llanos, el de Bogotá, el de las FARC, el del eln, el de las autodefensas y el de los santanderes.

Ninguno de los ministros de defensa civiles, ha trazado estrategias concretas para combatir el flagelo. Todo se reduce a los planes Plante y el Plan Colombia, con parcial pero no decisiva injerencia norteamericana. Lo cierto es que Colombia no ha podido ganarle la guerra al narcotráfico y a pesar de la alta cuota de sangre de los soldados y policías en el combate contra ese flagelo, a comienzos de 2005, se exporta 10 veces mas la cantidad de coca y látex de amapola, en relación con la que salía en 1991.

Desconocimiento de la estrategia adversaria

Estrategas de escritorio, personas sin el mas mínimo conocimiento de la guerra que deben dirigir, a los ministros de defensa civiles de los últimos años no se les ha ocurrido hacer un alto en el camino para evaluar a fondo la realidad objetiva. Hay olvido de la experiencia, porque no hay manuales de operaciones conjuntas en teatros de guerra de guerrillas, ni se ha sistematizado en textos de investigación la cualifiación militar de las unidades de combate y la experiencia de tantas operaciones exitosas. No hay acumulación científica militar ni administrativa. Lo urgente prima sobre lo importante.

La rotación de 10 ministros civiles en 14 años, es decir casi uno por año demuestra la improvisación tanto de los presidentes de turno como de quienes han pasado por el cargo, sin pena ni gloria, pero eso si con mucho protagonismo enfocado a egoístas futuras aspiraciones presidencialistas, sin importar el desangre de sus soldados ni el drama del pueblo colombiano. Desde la entrega del ministerio a los civiles, este se convirtió en la posibilidad de un trampolín político y no en la cartera que debe devolver la paz a Colombia.

En síntesis ni ha habido, ni hay dirección estratégica de la guerra, por la sencilla razón que los ministros de defensa civiles, no han sido personas idóneas para ese cargo, ni preparados en asuntos de defensa nacional, pero el tropicalismo colombiano los ha convertido estrategas de la noche a la mañana.

Desconocimiento del movimiento bolivariano clandestino

Un botón de la muestra del absoluto desconocimiento de la estrategia del adversario, es la falta de coordinación de los ministros de defensa civiles con los ministros de relaciones exteriores y los embajadores para contrarrestar tanto la propaganda subversiva fuera de Colombia, como la inteligente estrategia del movimiento bolivariano clandestino, con ramificaciones sólidas en los países vecinos y representatividad política mediante Ong,s europeas.

Sin embargo el país escuchó a Rafael Pardo Rueda y a la locuaz Martha Lucia Ramírez, aseverar a los cuatro vientos que en 18 meses acabarían la guerrilla. Todavía estamos esperando el cumplimiento de esas promesas populistas y electoreras. También presenció la asqueante detención por inmoralidad de Fernando Botero y la obstaculización del alto mando para que recibiera el cargo el payanés Guillermo González. Así mismo el paso de la ineptitud para confrontar las FARC durante el laxo gobierno de Andrés Pastrana, periodo durante el cual hubo tres ministros de defensa civiles.

Por último recibió el cargo Jorge Uribe, cuyas torpes ejecutorias han generado roces innecesarios con Venezuela, desconcierto dentro de las tropas y animadversiones con el mando militar. El extremo del manoseo, es que ya cualquier ciudadano del común apegado a la vieja costumbre colombiana de opinar acerca de todo en especial de lo que no se conoce, habla de lo divino y de lo humano acerca de la efectividad de las Fuerzas Militares. Pero nadie quiere tomar el toro por los cuernos y demostrar donde está el eslabón débil de la estructura.

Carencia de estrategias integrales

El desconocimiento de la doctrina básica de seguridad y defensa nacional, tanto la amenaza como de la agresión, así como la ignorancia manifiesta de los ministros civiles acerca de la estrategia adversaria y de la potencialidad de las Fuerzas Militares que dirigen, incide en que el estado colombiano no haya tenido ni tenga estrategias integrales.

Por esa razón hay desvinculación manifiesta con otros ministerios, y por ende no existen planes conjuntos. El egoísta manejo politiquero del cargo para buscar ser presidentes se demuestra en la renuncia pantallera de Rodrigo Lloreda, secundada por la histriónica actitud del mando militar del momento; o la estulta actitud del ministro Ramírez que se acuarteló un fin de semana en el Club Militar de Melgar para evaluar su candidatura a la presidencia, pero no para estudiar la estrategia del adversario y formular acciones concretas orientadas a ganarle la guerra a los violentos.

Después estuvo en el improductivo cargo Gustavo Bell Lemus, cuya indiferencia y desconocimiento del cargo quedó demostrado en los humillantes fracasos de Pavarandó, Coreguaje, El Dorado Meta y los cinematográficos secuestros en Cali y Neiva, asi como las reiterativas masacres perpetradas por las autodefensas.

Ni estos ministros civiles ni sus antecesores, ni sus sucesores, concibieron alguna estrategia integral. Cada uno ha actuado como rueda suelta en un país acostumbrado a los sucesos tragicómicos verbigracia la vergonzosa fuga de la Catedral sin que el presidente Gaviria ni el ministro Pardo Rueda hubieran tenido el carácter y la madurez de renunciar a sus cargos por incompetentes.

Ausencia de planes de guerra sicológica

Desde tiempos inmemoriales la guerra sicológica ha sido factor decisivo en el campo de batalla y fuera de el, e inclusive las guerrillas de todas partes del mundo han acudido a esta herramienta con mucha efectividad para desmoralizar al adversario. En el caso colombiano es evidente la ausencia de este tipo de herramienta de combate, por la simple y llana razón, que al parecer quienes han rotado por el Ministerio de Defensa durante los últimos tres lustros, ni siquiera saben que existe ese recurso.

Igual sucede con la acción cívico-militar y los asuntos civiles. Por la dinámica del conflicto el Ejército ha estado enfrascado en el combate en el campo de batalla, sin que lo respalden quienes deben librar la lucha política dentro y fuera de Colombia, producto de una línea de acción trazada desde el Ministerio de Defensa.

Por esa razón, crisis como la abrupta e irregular salida del general Pizarro, denotan profundo desconocimiento de la institución militar y generan roces innecesarios. Sin duda que todos los presidentes desde Gaviria hasta Uribe se equivocaron al nombrar en el cargo de ministros de defensa a funcionarios civiles con brillantes perfiles para gerenciar institutos descentralizados, o inclusive para ser jefes de prensa o voceros, cualidad muy especial de Marta Lucia Ramírez, persona muy inclinada a aparecer de manera constante en los medios de comunicación.

Conclusiones

1. Por la evidente ausencia de estrategias integrales de estado, entre 1991 y 2005, las FARC crecieron cinco veces, el eln se duplicó y las autodefensas se multiplicaron por veinte. Asimismo los cultivos de coca aumentaron siete veces. Esto indica que quienes han estado al frente de la cartera de defensa, no han sido idóneos ni mucho menos iguales o superiores al reto.
Desvertebrar las Fuerzas Militares y enlodar la imagen de los generales solo contribuye a la desmoralización de las tropas.
Nombrar ministros de defensa civiles sin conocimientos básicos de defensa nacional, seguridad nacional, estrategia, táctica, logística, historia militar y régimen interno o servicio de tropas en campaña, equivale a nombrar de ministro de educación a un ingeniero de petróleos o de director de cardiología de un hospital a un administrador de empresas. Total que zapatero a sus zapatos.
Es tal el desconocimiento de la defensa y seguridad nacional, que los analistas del tema presentados por la prensa que tampoco conoce del tema, son personas que ni siquiera prestaron servicio militar, que conocen los municipios como Toribio por referencia general de geografía y que han visto a los guerrilleros solo por televisión. Sin embargo pontifican y hablan hasta la saciedad, en especial de lo que no conocen.
Corresponde al presidente de la república y a sus ministros reevaluar lo hecho hasta ahora, pues en aras de ganar la guerra con base en la idea global de la seguridad democrática, lo que se está haciendo es causar malestar dentro de los cuerpos de tropas, descoordinación y trabajo bajo presión. Lo cierto es que no hay mal que dure cien años ni enfermo que lo resista.
La reformitis iniciada por Pardo Rueda y seguida por todos sus sucesores debe parar ya. No mas inventos fuera de contexto, ni ideas extravagantes para descubrir la importancia del agua en la navegación marítima. Lo que hace falta es una estrategia conjunta y un compromiso integral de todos los estamentos del estado para derrotar a un enemigo común.
La guerra no se gana con rabietas presidenciales, ni con venganzas personales por divergencias profesionales. Se gana formulando estrategias claras que anulen al del enemigo y fuera de eso derrotándolo en el campo de batalla y fuera de el. Naturalmente para lograr eso se necesita saber y conocer del tema. Y eso es lo que le ha faltado a nuestros ministros de defensa civiles: Saber y conocer del tema.



Coronel Luis Alberto Villamarín
Experto en Defensa y Seguridad Nacional.

La guerra en Colombia merece un juicio histórico.

Tres ministros de defensa, dos comandantes generales de las Fuerzas Militares y cuatro comandantes del Ejército en menos de cuatro años, indican que la estrategia de seguridad democrática está mal concebida o que quienes han ocupado esos cargos no son idóneos, o que el capricho y la soberbia del Primer mandatario, son superiores a la lógica, la concepción estratégica de la solución del problema y la dirección coordinada de las Fuerzas Militares. Todo esto ha ocurrido, mientras las farc conservan la misma dirección política y armada desde hace mas de dos décadas.

La ruidosa salida del general Reynaldo Castellanos del Comando del Ejército, sumada al injusto retiro del brillante general Roberto Pizarro, secundado por tres mayores generales; a la agridulce solución al enfrentamiento entre la polémica y locuaz ministra Ramírez con el general Mora, debido a la abierta pelea entre los dos funcionarios por imponer criterios particulares para el avituallamiento de las tropas; la alteración del escalafón de la hasta este gobierno rigurosa antigüedad en los puestos de alto comando; los retiros de los generales Pablo Rodríguez, Alonso Franco, Pauxelino Latorre, Díaz, Eduardo Morales, mas los incidentes de otros oficiales de insignia, indican que la cuestión es estructural y no coyuntural.

En los libros Selva Roja, El Cartel de las Farc y En el Infierno, de mi autoría demostré hace mas de una década que el promedio de deserciones de las guerrillas es del 35% del pie de fuerza. La diferencia de ayer con hoy, es la cantidad de desertores frente al número de combatientes y la presentación pública del Ministerio de Defensa del plan de reinserción. Los demás porcentajes se mantienen dentro de la misma tónica, con la circunstancia agravante del crecimiento cuantitativo y cualitativo de las guerrillas. Esto indica que no ha pasado nada novedoso, en las cifras de desertores subversivos.

El cacareado Plan Patriota, es la repetición amplificada de las Operaciones Colombia, Destructor I y de los prolongados desgastes de las tropas en el Páramo del Sumapaz, la Uribe y Cundinamarca. Pareciera que las enseñanzas tácticas, estratégicas y sobre todo políticas de la Operación Berlín, hubieran caído en saco roto.

El desmesurado aumento del pie de fuerza del Ejército, sobrepasa la capacidad de la institución. Por experiencia propia, es sabido que el 40% de los cuadros de mando de las unidades tácticas siempre está empeñado en actividades que impiden su empleo en combate, verbigracia instrucción, vacaciones, permisos, excusas de servicio, cursos de capacitación, problemas de justicia, sanidad, etc.

Las elevadas cuotas de subtenientes y cabos segundos, contribuyen a incrementar los problemas de administración de personal, mientras que los beneficiarios de todos los escalones de sanidad tanto de los nuevos cuadros de mando como de los soldados profesionales, generaron una verdadera crisis logística y administrativa al servicio de Salud de las Fuerzas Militares. Eso sin contar la bomba pensional que se avecina con el ingreso de los soldados de mas de veinte años de servicio, a disfrutar del merecido sueldo de retiro.

Es innegable que Colombia necesita ganar la guerra para imponer la paz, pero la situación merece un serio y concienzudo análisis, para replantear la dirección política, la estrategia operacional y el empleo del personal. Desde la llegada de los ministros de defensa civiles, la politiquería, el protagonismo y el oportunismo tomaron fuerza en el manejo de la guerra.

Tan nefastos factores van desde la peregrina afirmación de Rafael Pardo Rueda que ganaría la guerra en 18 meses, pasando por los vergonzosos nombramientos de un delincuente de cuello blanco y otro señalado de tener nexos con el narcotráfico, asi como la posibilidad de hacer permanente campaña política que tuvo a su disposición y no desaprovechó un segundo la señora Lucía Ramírez; hasta las torpezas del ministro Uribe y la arrogancia de su sucesor Ospina.

La verdad franca y directa es que ninguno de los ministros de defensa civiles ha dado la talla. Sin demeritar sus dotes personales y profesionales para otras áreas del servicio público, donde de pronto hubieran actuado mejor, ninguno de estos personajes ha merecido el sacrificio de sangre y sudor, aportado por los soldados para que permanecieran en el puesto.

A manera de ejemplo Rafael Pardo Rueda, hubiera sido un buen espadachín de Gaviria en la cartera del interior, pero ni el país ni el propio Gaviria tuvieron la sensatez de vetarlo para siempre de la política pese a la vergonzosa fuga de Pablo Escobar. Pasados 15 años del politiquero experimento de los ministros civiles en la cartera de Defensa, iniciado con Pardo Rueda, es hora que el país haga el balance con juicio histórico incluido. De 4.000 combatientes las farc pasaron a 25.000, el eln se incrementó de 800 a 5000, las auc pasaron de 900 a mas de 25.000 que ya se han desmovilizado sin contar los que faltan. Y los carteles de la droga aumentaron las áreas cultivadas de 18.000 hectáreas a cerca de 200.000. las cifras y los resultados hablan por si solos.

El señor Esguerra Portocarrero hubiera sido un excelente Ministro de Justicia o un buen magistrado de la Corte. La señora Marta Lucía Ramírez hubiera sido una buena vocera de Palacio dada su vanidosa tendencia a salir a cada rato por los medios de comunicación. El señor Bell Lemus hubiera sido un eficiente secretario general de Palacio. El señor Luis Ramírez hubiera trabajado muy bien en la Contaduría General. El actual ministro de Defensa sería un excelente cónsul en New York, dado su parecido físico y procedimental con el actual funcionario diplomático en esa ciudad.

Todo esto indica que ha faltado una persona con idoneidad en la cartera de defensa. Alguien a quien le quepa el país en la cabeza, una persona con experiencia en el conflicto colombiano, un estratega forjado en el campo de batalla y no en el circunstancial nombramiento político, amparado en el erróneo concepto de la malentendida supremacía del poder civil sobre el militar, que hace ver las Fuerzas Militares como un mal necesario.

Al término de una parada militar, el comentarista deportivo Hernán Peláez dijo con sarcasmo que el estadio El Campin lo prestaban para cualquier cosa, por eso la grama estaba deteriorada. Parafraseó con sorna al señor Peláez, para decir que ahora llega al ministerio de Defensa cualquier persona. Ahí radica la razón de la falta de resultados contundentes que el país espera. Colombia no solo necesita obediencia ciega en el alto mando, sino cabezas frías pero sobre todo conocedoras del problema para orientar a los soldados desde el Comandante General hacia abajo.

Mientras las farc manejan una estrategia integral, calculada paso a paso, el Ejército y las demás fuerzas en menor proporción siguen poniendo muertos y heridos en un combate desigual, en el que quienes dirigen la subversión tienen objetivos y metas estratégicas concretas, mientras que quienes debieran dirigir la estrategia integral de las Fuerzas Militares, la desconocen y fuera de eso, juegan con la carrera de los oficiales experimentados, y de paso, juegan con el futuro del país.

Quienes hemos comandado exitosas operaciones de contraguerrillas, conocemos el ambiente táctico y la concepción estratégica del enemigo. Es injusto que por coyunturas políticas y politiqueras, se juegue con la moral de la institución. Es incomprensible por ejemplo que el presidente Álvaro Uribe, el mandatario más popular entre los colombianos y más apreciado por los militares de los últimos cincuenta años, tenga la desfachatez de reconocer que recibió dineros de la cuestionada señora de Magangué y no pase nada, pero que al mismo tiempo disponga por medio de su arribista ministro de Defensa la salida por la puerta de atrás, del comandante del Ejército.

No importa quien sea el general afectado. Lo que realmente pesa es la forma tan humillante como sale despedido un soldado. Ese, señor Uribe Vélez, no es un buen mensaje ni para las Fuerzas Militares, ni para sus potenciales reelectores. La arrogancia y la prepotencia de su parte, deben tener un límite de elemental respeto y consideración con los soldados que lo mantienen en el cargo y le respaldan su guerra personal contra las farc, que por circunstancias históricas coincide con los intereses patrióticos.

Es hora de hacer un alto en el camino y replantear la estrategia con personas que tengan experiencia, no con advenedizos que osan de estrategas en columnas de opinión. Hay quienes asisten a un seminario de información militar y de inmediato se convierten en especialistas de primer orden en el análisis del conflicto. Eso equivaldría a hacer un hacer un curso de primeros auxilios y creerse médico especializado. Los zapateros hacen zapatos, y punto.

Lo que el país necesita es liderazgo integral y acción de todos los funcionarios estatales. La guerrilla existe por dos razones sencillas: Una la rampante y prolongada corrupción en todos los niveles de la administración pública. Dos, la intención estratégica del partido comunista de tomarse el poder. Lo demás son ingredientes conexos. Lo grave del asunto es que pareciera ser que ni los congresistas, ni los presidentes de la república, ni los ministros de defensa civiles, ni los embajadores y cónsules, ni los demás funcionarios públicos lo entendieran así. Pese a tener en vilo la continuidad del usufructo político, siguen convencidos que la paz es problema del presidente de turno, y que la guerra es problema de los militares.

No se puede patear la colmena, porque las abejas se alborotan. Tampoco se puede pedir peras al olmo en el caso de los estrategas de escritorio, que no conocen pero pontifican. Atropellar al Ejército, terminando de manera abrupta la carrera de los oficiales conduce a la desmotivación, el desgano y la falta de estímulos profesionales. Cuatro comandantes de Fuerza, dos comandantes generales y tres ministros de defensa en menos de cuatro años, indican que algo o mejor dicho, mucho anda mal. Y como dicen los viejos campesinos: Si suceden hechos bochornosos como el mal trato en todos los niveles: Por algo será......

No se puede acudir mas al desgastado truco de quemar fusibles. Por experiencia en la Tercera Brigada, conocí a un comandante corto de ideas y de aptitudes militares, pero largo de autoritarismo. Conclusión, por la arrogancia y envidia disfrazada de exigencia profesional, el Ejército perdió a oficiales muy brillantes que sin duda hoy estarían al mando de exitosas unidades de combate. La arrogancia nunca ha sido buena compañera de la estrategia. La guerra la ganan o la pierden las naciones, no las personas.



Coronel Luis Alberto Villamarín
Experto en Defensa y Seguridad Nacional.

books of the author

AUTHOR’S TITTLES


Ganar la guerra para conquistar la paz US 17,oo

Win the war to conquer peace. Synthesis of Colombian military thought, in front of the deceits and tricks of Psychological Warfare and Propaganda, performed by Farc, Eln, and Epl communist guerrillas. By its content and analytical depth, this book was enhanced in 1993 by Chilean, Paraguayan and Spanish armies’ commanders.

El eln por dentro US 18,oo


The Eln inside. Historical and analytical study, about the birth, growing and evolution of the so-called, National Liberation Army (eln), guerrilla front Carlos Alirio Buitrago, at the southeast of Antioquia Department, as a result of a systematic brain-washing work inside peasant communities, performed by Catholic priest and terrorist, Bernardo López Arroyave, who created this band, by means of pretended young religious groups, based on the Theology of the Liberation. This book is a crude testimony of first hand, about many truths hidden inside the closed terrorist organization.

El cartel de las Farc US 18,oo

The Farc Cartel. This work demonstrates with solid proofs, Farc communist guerrillas’ conversion, into the third and most dangerous drugs cartel in Colombia. With prologue written by General Harold Bedoya Pizarro, right then the Army Commander, this book was recognized by United States State Department, as a complete testimony about that conexion. It was translated to English version with the title The Farc Cartel.

La Selva Roja US 18,oo
The Red Jungle, with prologue written by notorious Colombian writer Plinio Apuleyo Mendoza. This book analyzes historical and actualized process, of the unhideable marriage between Colombian Communist Party and Farc guerrillas, furthermore concrete biographical path of Pedro Antonio Marín a. Manuel Marulanda or Tirofijo (shureshot), main chief of the terrorist organization. This is the most complete and concrete text written in Colombia about the Farc’s political, financial and armed evolution. By its content, La Selva Roja is a sort of contemporary Colombian history book.

Drama, Pesadilla y Espectáculo US 18,oo
Drama, Nightmare and Show, relates the terrorist assault committed by el bloque sur de las Farc, on Las Delicias military outpost, on August 31st in the jungle of Putumayo. There 30 soldiers died, and 60 were kidnapping during nine months. Liberation was soundest, as a direct outcome of President Samper’s weakness, precisely in the top of the critic stage of national governor more questioned during the second half 20th century in Colombia.


Deyanira, canto de guerra y paz US 15,oo

Deyanira, Song of War and Peace, is as astonishing history that describes the objective reality of the named Rural Colombia, punished by narcotraffic, guerrillas and common criminals, based in real experiences lived by a young peasant woman, whose destine, unfortunately is the constant of many people of her social level in Latin America. Deyanira was born amidst all the difficulties connected with insider war. She suffered all the vicissitudes closed to the phenomenon, but despite that, she went ahead. Right now she is sociologist. In conclusion, her history is an extraordinary example of personal self-improvement.

¿Cesó la horrible noche? US 15,oo

Did end the horrible night?, is raise-hiring testimony of a Colombian Army’s ex-member, survivor from a massacre committed by Farc´s Fifth Front in the convulsive zone of Uraba. After nine months of been kidnapped, the young was released thanks to a dark maneuver, ideated by some European citizens who said him, belonged to International Red Cross. At the same time it is a structured complain, with the purpose that the reader knows and determines the level of the atrocities, committed by the guerrillas, specially predisposed to claim Human Rights respect of the government.

Cóndor en el Aire US 18,oo

Semblance of the famous military Operación Anorí, that ended with the dead of the brothers Manuel and Antonio Vásquez Castaño founders of the Eln, situation that got the terrorist group close to the edge of its extinction, debt to the fierce pressure of the Colombian Army. That historical conjuncture was wasted, as a result of personal politics ambitions and the absence of integral strategy for the government headed by Alfonso Lopez Michelsen, despite the evident incidence of Cuban dictator Fidel Castro in the Colombian guerrilla’s life. This book is a sort of strong critic to who had leaded politic power in Colombia, because they have not wished wage the war using war strategies.

La Silla Vacía US 20,oo

Strategically analysis for the failure peace process, between President Andrés Pastrana’s Colombian government and the Farc. Winner of the Latino Literary Awards 2003, as the best history book, La Silla Vacía, has been taken as text for study Colombian situation for some universities inside and outside this country.

En el Infierno US 19,oo


In hell is a hair-raisng testimony of an ancient Colombian guerrilla fighter, who enrolled Farc guerrillas at early age of 12. Since then, during 13 years, he was acting as killer, kidnapper, raper, lier, and terrorist. The book describes insider lives of the Farc bosses, and all the terrorific Marxist-leninist system imposed to guerrilla members if they want to survive. Right now the book is being processed by an important film house in Los Angeles California, to be a movie.

Martes de horror US 23,95

Astonishing description of 9/11 William Rodriguez actions, inside the Twin Towers, saving more than 1.000 lives, with the help of a master key. It was the first book written in Spanish language about a non-sajon hero, and also the first one that describes the drama of disoriented Hispanic victims. Martes de Horror is destined to be a best seller, and a universal referential history book.


Narcoterrorismo la guerra del nuevo siglo U$ 20.00
Published in Spain, it is a detailed analysis about the dark links, among narcotraffic, illegal weapons traffic and money laundering to articulate a fatal triangle, which actually constitutes main political problem for Colombia, Spain, United States and Israel. Furthermore, discovered the growing links among international terrorist groups, like Farc, Eta, Ira and Al Qaeda, have built clandestine networks by means of Russian Mafia, and drug traffickers.

Conexión Al Qaeda US 20,oo
Al Qaeda´s Network, describes the evolutive proccess of integral growing of Al Qaeda, since extremist theories of Islamic fundamentalism to eventual nuclear terrorism. Text is a deep analyzes of all terrorists groups, geopolitical projections, and the incidence of Latin America in coming terrorist actions against Western Civilization, basic objective of Al Qaeda´s leaders.
El Delirio del Libertador US 24.95

General Simón Bolívar´s biography. Product of a rigorous and detailed investigation, the book describes the extraordinary moments lived by him. As historic hero, General Bolivar built the nets of the democracy and independence in six nations. His name, glory, and his work, grow as the shadows do when the sun declines.

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